Vivir bajo un techo a punto de derrumbarse y no tener a dónde ir
Mientras hoy en La Habana existen decenas de casa cerradas o destinadas
a la FAR o al MININT, centenares de personas viven bajo el riesgo de
morir aplastados por un derrumbe. Este el caso de Licet del Pino y su
familia
viernes, enero 16, 2015 | León Padrón Azcuy
LA HABANA, Cuba. -El peligro ante un desplome del céntrico edificio
Morales- Santa Cruz, en el Vedado, cuya construcción data de 1920,
mantiene horrorizados a todos los inquilinos del inmueble.
Ya a finales del 2013 la Unidad Inversionista de la Vivienda del
Municipio Plaza (UMIV) había dictaminado que el estado técnico de esta
edificación la convertía en inhabitable. Pero la incompetencia de las
autoridades locales pesó más que el peligro de accidente fatal.
"La edificación posee 22 apartamentos, distribuidos en 7 plantas, y sólo
con los desplazamientos del elevador, por la falta de mantenimiento y
por lo viejo del inmueble, los pisos y las paredes vibran como si fueran
a venirse abajo", declararon varios residentes.
Cubanet tuvo acceso al mencionado dictamen de la UMIV, a través de Licet
del Pino González, quien convive con su esposo, dos hijos y un hermano,
operado del corazón, en uno de los apartamentos más deteriorados y con
mayor peligro de derrumbe en el edificio.
Ella nos muestra el documento firmado por la Ingeniera Bárbara Gallo
Romero, y por la Jefa del departamento, Ingeniera Haydee García, donde
en una parte de este dictamen dice: "Se deben tomar todas las medidas
preventivas y de ejecución que corresponda tanto para el inmueble,
colindante, para los convivientes y la vía pública. El trabajo se
realizará con personal calificado de mutuo acuerdo con los vecinos.
Medidas Urgentes: Orden de demolición, apuntalamiento, orden de albergue
y orden de peligrosidad".
A decir de Licet, allí no se han tomado las medidas indicadas para
preservar la vida de los residentes de este edificio. "A mi apartamento,
en la 7ma planta, llegó una brigada y apuntalaron rápidamente el techo
con tablones de madera para evitar que la placa pandeada y con rajaduras
se nos viniera encima, y enseguida se retiraron del lugar".
El caso de la familia del Pino, quien ha enviado más de una veintena de
cartas a todas las instancias de gobierno alertando del peligro que
corre su hogar, es el más crítico de todos. Pero hasta el momento, su
reclamo por una nueva vivienda ha sido infructuoso, y ni siquiera le han
resuelto la posibilidad de un albergue de tránsito.
Consta en poder de Licet un documento donde el presidente del Instituto
de la Vivienda y la Unidad de Atención a Comunidades de Transito (UMACT)
le han planteado resueltamente que las recientes modificaciones de la
Ley General de la vivienda a partir del Decreto-Ley 288-11, dan al
traste con la demanda de necesidades de ubicación en capacidades o
albergues o en vivienda con carácter definitivo, culminando este asunto,
sin solución y sin razón.
En cuanto a las demandas dirigidas al Departamento de Atención a la
Población del Consejo de Estado, éste se limitó en responder que el caso
de la familia del Pino había sido trasladado al Gobierno provincial.
Según Licet, el Consejo de la Administración Pública (CAP) del citado
gobierno no tenía conocimiento de su caso.
Al sentirse defraudada, envía una nueva carta a María del Carmen Cedeño
Rodríguez, Jefa del Departamento de Atención a la población del Consejo
de Estado, donde le comunica del engaño y el peloteo de que ha sido
víctima, no solo por parte de su departamento, sino además por los
funcionarios del Gobierno Provincial.
Y concluye Licet en la misma carta: "…después de acudir a todos los
organismo e instituciones del gobierno sin obtener el interés que
requiere nuestro problema, ¡que están esperando, que nos caiga la casa
encima y lamentar tragedias como la de Infanta! Con la excepción que
nosotros sí lo hemos informado. Sepa usted que si esto sucede,
familiares, amigo, conocidos y hasta grupos de derechos humanos los
demandaran hasta donde se pueda".
Lo cierto es que mientras hoy en este municipio existen decenas de casa
cerradas o destinadas a la FAR o al MININT, como las existente en el
edificio Focsa y otras, además de los locales cerrados deteriorándose
como el ubicado en la calle 25 entre N y O perteneciente al MINAZ,
centenares de personas viven bajo el riesgo de morir aplastados por un
derrumbe.
leonpadron10@gmail.com
Source: Vivir bajo un techo a punto de derrumbarse y no tener a dónde ir
| Cubanet -
http://www.cubanet.org/actualidad/actualidad-destacados/vivir-bajo-un-techo-a-punto-de-derrumbarse-y-no-tener-a-donde-ir/
Cuba need lacks adequate housing for it's people. Over 880,000 (official data 07/2017) houses need extensive repairs or have to be built. Houses could only be "exchanged" until recently. Now they can be sold. Often houses are impounded for "infractions". People that leave the country illegally lose their property rights. This site highlights the plight of Cubans. La vivienda: problema Cubana
Friday, January 16, 2015
Cuánto vale rentar un cuarto en La Habana?
¿Cuánto vale rentar un cuarto en La Habana?
El precio del alquiler de una casa o una habitación depende de quien
vaya a pagar, si cubano residente en la isla o extranjero
jueves, enero 15, 2015 | Ernesto Pérez Chang
LA HABANA, Cuba. -¿Cuánto cuesta el alquiler de una casa o una
habitación en Cuba? Hay muchas respuestas para esta sencilla pregunta,
según provenga de un cubano residente en la isla o de un extranjero.
La situación de caos que enfrenta la economía cubana y que el gobierno
intenta disfrazar de "reordenamiento", más las condiciones de
"ciudadanos de primera" y "ciudadanos de segunda" en que ha sido
dividida, o mejor dicho, fragmentada, la sociedad cubana por diversas
causas económicas, sociales y políticas, no permiten ofrecer una única
respuesta, mucho más cuando se examinan factores como el estado crítico
de la vivienda (más de la mitad del fondo habitacional se encuentra
deteriorado o en condiciones inhabitables) y los bajísimos salarios que
perciben los trabajadores, sean profesionales u obreros, de unos 20
dólares mensuales como promedio, lo cual sitúa la cifra entre los
sueldos más bajos a nivel mundial.
Si bien es cierto que, debido al populismo de los primeros años de la
dictadura, se construyó un buen número de viviendas, también lo es que
la falta de un concepto arquitectónico humanizado y de un proyecto
urbano que tuviera en cuenta el bienestar de las personas y el
crecimiento de las familias, terminó por crear un sinnúmero de barrios
espantosos (como Alamar, al este de La Habana; o El Eléctrico, al sur; o
San Agustín, al oeste) que hoy clasifican como zonas de marginalidad y
núcleos de alta criminalidad.
En consecuencia, son estas barriadas las que ostentan los precios más
bajos en cuanto a alquileres y ventas pero, aun así, las cifras son
inalcanzables para una familia que viva del salario estatal. Por
ejemplo, en Alamar, un apartamento pequeño de dos habitaciones y sin
muchas comodidades, incluso con deficiente servicio de abastecimiento de
agua, ronda los 60 dólares mensuales, lo cual supera los ingresos de un
matrimonio de profesionales. Ese es el mismo precio de una habitación
sencilla, sin salida independiente, en el centro de La Habana.
En cualquier edificio de la Habana Vieja, a pesar de la falta de agua o
de que el inmueble se encuentre declarado en peligro de derrumbe, los
apartamentos pequeños pueden superar los 100 dólares mensuales. En un
recorrido que hicimos por algunas viviendas de alquiler de la zona,
pudimos comprobar que las condiciones de muchas habitaciones, cuyos
costos oscilan entre 1 o 2 dólares diarios, no cuentan con las
condiciones mínimas para que una pareja pueda vivir cómodamente.
Algunas, carentes de ventilación y hasta de higiene, solo ofrecen una
cama maltrecha y un ventilador.
En estos casos, los dueños permiten al cliente utilizar el baño y la
cocina pero solo en momentos del día que han pactado con antelación,
incluso hay horarios en que la propia habitación suele ser alquilada a
otros, para encuentros sexuales, por un precio que oscila entre 1 y 5
dólares la hora, en dependencia del confort y hasta de la preferencia
sexual del cliente. Una pareja gay, por ejemplo, paga mucho más que un
matrimonio heterosexual.
Son numerosos los edificios y cuarterías de La Habana donde este negocio
de alquileres es la única fuente de ingresos de la mayoría de los
vecinos que, según nos confiesan algunos, no se arriesgan a sacar una
licencia para ejercerlo legalmente debido al proverbial nivel de
corrupción de los inspectores de la Oficina Nacional de Administración
Tributaria (ONAT) que luego recurrirían a la constante extorsión.
Las licencias otorgadas por la ONAT distinguen, obligatoriamente, entre
quienes alquilan a extranjeros y los que rentan a cubanos, y las cuotas
de los impuestos son muy diferentes. A un extranjero se le suele cobrar
entre cinco y diez veces sobre el valor real del alquiler y, en
consecuencia, los inquilinos relegan al cliente nacional.
En otras zonas de la ciudad como Miramar o Nuevo Vedado los precios
pueden elevarse a cifras astronómicas si continuamos comparando con el
salario promedio de un cubano. En estos barrios, una habitación
independiente (ya no un apartamento) con baño propio puede costar entre
25 y 40 dólares diarios. Una casa modesta suele alcanzar hasta los 100
dólares al día, pero una mansión puede superar los 500, que viene siendo
el salario de dos años de trabajo para un editor o un ingeniero, digamos.
Lo más curioso de estos alquileres "especiales" es que muchos ―bien
lujosos y en barriadas exclusivas donde se puede tener por vecinos a
altos dirigentes del país―, pertenecen a exdirigentes o exdiplomáticos,
ya jubilados o defenestrados; a viejos generales pasados a retiro o en
activo, que escudan su identidad detrás de un hijo, un sobrino o una
amante. Incluso, algunos hasta burlan el pago de impuestos ya que,
legalmente, sus casas pertenecen a las Fuerzas Armadas o a algún otro
ministerio o institución inmune a las leyes que ellos mismos promulgan.
La política del gobierno cubano ha sido hipócrita en muchos sentidos
pero en la cuestión de la vivienda es donde ha exhibido su mayor
cinismo. En Cuba, la idea de "propiedad" sobre un inmueble es de un
simbolismo desvergonzado porque es el Estado, y no la persona que lo
habita, quien decide sobre cada milímetro de lo que debiera ser un
espacio personal, privado.
Las Fuerzas Armadas son aún más deshonestas. Por ejemplo, bajo los
elásticos conceptos de "seguridad del Estado" y de "disposición
combativa", ha acaparado la mayoría de las mansiones y casas que fueron
expropiadas a sus legítimos dueños en los primeros años de la
revolución. Todos los militares de alto rango y los principales
dirigentes del país, habitan esos inmuebles e incluso exhiben mayor
nivel de vida que sus antiguos propietarios. En la actualidad, mientras
disminuye el plan de construcciones de viviendas o se condiciona la
entrega de los inmuebles al grado de fidelidad o complicidad con la
dictadura, los militares y principales dirigentes del país gozan del
privilegio de cambiar de casas a su antojo.
Mientras un ciudadano que depende de su parco salario y que no desea
comprometerse con la dictadura está condenado a crear una familia en la
misma vivienda donde convive con padres, abuelos, hermanos, tíos y
primos, sin esperanzas de adquirir alguna vez un espacio propio, los
dirigentes cubanos y los militares se adjudican propiedades y hasta el
derecho de expropiar y desalojar a cualquiera bajo el pretexto de velar
por la "seguridad del país". Todos en Cuba saben que si un dirigente
decide mudarse a determinado barrio, aquellos vecinos del lugar que sean
declarados no "confiables" políticamente, deberán sufrir cualquier tipo
de presiones y arbitrariedades.
Los altos precios de los alquileres, en contraste con el bajísimo
salario promedio, no es una situación que el gobierno desea resolver.
Muy por el contrario, es una estrategia que beneficia la política de
chantaje que siempre lo ha caracterizado. Los precios astronómicos no
solo de las viviendas sino de todo cuanto necesita una persona para
subsistir, son un mecanismo de control de las multitudes empobrecidas.
El ciudadano de a pie, desesperado por el cúmulo de carencias y
dificultades en que vive, es forzado por el propio gobierno a transitar
dos caminos muy similares: delinquir para satisfacer sus necesidades o
plegarse al chantaje político.
Source: ¿Cuánto vale rentar un cuarto en La Habana? | Cubanet -
http://www.cubanet.org/destacados/cuanto-vale-alquilarse-en-la-habana/
El precio del alquiler de una casa o una habitación depende de quien
vaya a pagar, si cubano residente en la isla o extranjero
jueves, enero 15, 2015 | Ernesto Pérez Chang
LA HABANA, Cuba. -¿Cuánto cuesta el alquiler de una casa o una
habitación en Cuba? Hay muchas respuestas para esta sencilla pregunta,
según provenga de un cubano residente en la isla o de un extranjero.
La situación de caos que enfrenta la economía cubana y que el gobierno
intenta disfrazar de "reordenamiento", más las condiciones de
"ciudadanos de primera" y "ciudadanos de segunda" en que ha sido
dividida, o mejor dicho, fragmentada, la sociedad cubana por diversas
causas económicas, sociales y políticas, no permiten ofrecer una única
respuesta, mucho más cuando se examinan factores como el estado crítico
de la vivienda (más de la mitad del fondo habitacional se encuentra
deteriorado o en condiciones inhabitables) y los bajísimos salarios que
perciben los trabajadores, sean profesionales u obreros, de unos 20
dólares mensuales como promedio, lo cual sitúa la cifra entre los
sueldos más bajos a nivel mundial.
Si bien es cierto que, debido al populismo de los primeros años de la
dictadura, se construyó un buen número de viviendas, también lo es que
la falta de un concepto arquitectónico humanizado y de un proyecto
urbano que tuviera en cuenta el bienestar de las personas y el
crecimiento de las familias, terminó por crear un sinnúmero de barrios
espantosos (como Alamar, al este de La Habana; o El Eléctrico, al sur; o
San Agustín, al oeste) que hoy clasifican como zonas de marginalidad y
núcleos de alta criminalidad.
En consecuencia, son estas barriadas las que ostentan los precios más
bajos en cuanto a alquileres y ventas pero, aun así, las cifras son
inalcanzables para una familia que viva del salario estatal. Por
ejemplo, en Alamar, un apartamento pequeño de dos habitaciones y sin
muchas comodidades, incluso con deficiente servicio de abastecimiento de
agua, ronda los 60 dólares mensuales, lo cual supera los ingresos de un
matrimonio de profesionales. Ese es el mismo precio de una habitación
sencilla, sin salida independiente, en el centro de La Habana.
En cualquier edificio de la Habana Vieja, a pesar de la falta de agua o
de que el inmueble se encuentre declarado en peligro de derrumbe, los
apartamentos pequeños pueden superar los 100 dólares mensuales. En un
recorrido que hicimos por algunas viviendas de alquiler de la zona,
pudimos comprobar que las condiciones de muchas habitaciones, cuyos
costos oscilan entre 1 o 2 dólares diarios, no cuentan con las
condiciones mínimas para que una pareja pueda vivir cómodamente.
Algunas, carentes de ventilación y hasta de higiene, solo ofrecen una
cama maltrecha y un ventilador.
En estos casos, los dueños permiten al cliente utilizar el baño y la
cocina pero solo en momentos del día que han pactado con antelación,
incluso hay horarios en que la propia habitación suele ser alquilada a
otros, para encuentros sexuales, por un precio que oscila entre 1 y 5
dólares la hora, en dependencia del confort y hasta de la preferencia
sexual del cliente. Una pareja gay, por ejemplo, paga mucho más que un
matrimonio heterosexual.
Son numerosos los edificios y cuarterías de La Habana donde este negocio
de alquileres es la única fuente de ingresos de la mayoría de los
vecinos que, según nos confiesan algunos, no se arriesgan a sacar una
licencia para ejercerlo legalmente debido al proverbial nivel de
corrupción de los inspectores de la Oficina Nacional de Administración
Tributaria (ONAT) que luego recurrirían a la constante extorsión.
Las licencias otorgadas por la ONAT distinguen, obligatoriamente, entre
quienes alquilan a extranjeros y los que rentan a cubanos, y las cuotas
de los impuestos son muy diferentes. A un extranjero se le suele cobrar
entre cinco y diez veces sobre el valor real del alquiler y, en
consecuencia, los inquilinos relegan al cliente nacional.
En otras zonas de la ciudad como Miramar o Nuevo Vedado los precios
pueden elevarse a cifras astronómicas si continuamos comparando con el
salario promedio de un cubano. En estos barrios, una habitación
independiente (ya no un apartamento) con baño propio puede costar entre
25 y 40 dólares diarios. Una casa modesta suele alcanzar hasta los 100
dólares al día, pero una mansión puede superar los 500, que viene siendo
el salario de dos años de trabajo para un editor o un ingeniero, digamos.
Lo más curioso de estos alquileres "especiales" es que muchos ―bien
lujosos y en barriadas exclusivas donde se puede tener por vecinos a
altos dirigentes del país―, pertenecen a exdirigentes o exdiplomáticos,
ya jubilados o defenestrados; a viejos generales pasados a retiro o en
activo, que escudan su identidad detrás de un hijo, un sobrino o una
amante. Incluso, algunos hasta burlan el pago de impuestos ya que,
legalmente, sus casas pertenecen a las Fuerzas Armadas o a algún otro
ministerio o institución inmune a las leyes que ellos mismos promulgan.
La política del gobierno cubano ha sido hipócrita en muchos sentidos
pero en la cuestión de la vivienda es donde ha exhibido su mayor
cinismo. En Cuba, la idea de "propiedad" sobre un inmueble es de un
simbolismo desvergonzado porque es el Estado, y no la persona que lo
habita, quien decide sobre cada milímetro de lo que debiera ser un
espacio personal, privado.
Las Fuerzas Armadas son aún más deshonestas. Por ejemplo, bajo los
elásticos conceptos de "seguridad del Estado" y de "disposición
combativa", ha acaparado la mayoría de las mansiones y casas que fueron
expropiadas a sus legítimos dueños en los primeros años de la
revolución. Todos los militares de alto rango y los principales
dirigentes del país, habitan esos inmuebles e incluso exhiben mayor
nivel de vida que sus antiguos propietarios. En la actualidad, mientras
disminuye el plan de construcciones de viviendas o se condiciona la
entrega de los inmuebles al grado de fidelidad o complicidad con la
dictadura, los militares y principales dirigentes del país gozan del
privilegio de cambiar de casas a su antojo.
Mientras un ciudadano que depende de su parco salario y que no desea
comprometerse con la dictadura está condenado a crear una familia en la
misma vivienda donde convive con padres, abuelos, hermanos, tíos y
primos, sin esperanzas de adquirir alguna vez un espacio propio, los
dirigentes cubanos y los militares se adjudican propiedades y hasta el
derecho de expropiar y desalojar a cualquiera bajo el pretexto de velar
por la "seguridad del país". Todos en Cuba saben que si un dirigente
decide mudarse a determinado barrio, aquellos vecinos del lugar que sean
declarados no "confiables" políticamente, deberán sufrir cualquier tipo
de presiones y arbitrariedades.
Los altos precios de los alquileres, en contraste con el bajísimo
salario promedio, no es una situación que el gobierno desea resolver.
Muy por el contrario, es una estrategia que beneficia la política de
chantaje que siempre lo ha caracterizado. Los precios astronómicos no
solo de las viviendas sino de todo cuanto necesita una persona para
subsistir, son un mecanismo de control de las multitudes empobrecidas.
El ciudadano de a pie, desesperado por el cúmulo de carencias y
dificultades en que vive, es forzado por el propio gobierno a transitar
dos caminos muy similares: delinquir para satisfacer sus necesidades o
plegarse al chantaje político.
Source: ¿Cuánto vale rentar un cuarto en La Habana? | Cubanet -
http://www.cubanet.org/destacados/cuanto-vale-alquilarse-en-la-habana/
Alerta para un desastre
Alerta para un desastre
[14-01-2015 18:54:34]
Enrique Díaz Rodríguez
(www.miscelaneasdecuba.net).- En Cuba, familias residentes en
edificación declarada inhabitable por el gobierno, advierten del peligro
que corren ante la negación de auxilio de entidades estatales.
La información fue suministrada a este reportero por los afectados, con
el propósito de dar conocer a la luz pública los sucesos.
En la popular zona del vedado, en calle 6 # 205 % Línea y 11; se ubica
un antiguo edificio construido en el año 1912. Su apariencia exterior en
nada delata la precaria situación que presenta la construcción, y menos
aún del peligro que supone para las personas que forzosamente lo albergan.
El 205, hubo de enfrentar diversos derrumbes parciales en el año 2013,
por lo cual fue declarado en estado crítico o irreparable. Hoy presenta
la denominación de Estática Milagrosa, emitida por la UMIV (Unidad
Municipal Inversionista de la Vivienda). Tal declaración, solo supone
que el inmueble puede desplomarse de un momento a otro.
¿Cómo es posible que se permita la permanencia de más 80 personas en un
lugar así?
Las diferentes declaraciones brindadas por los inquilinos del edificio
aclaran este dilema.
El primer testimonio lo ofrece Elena Permuy Acosta, quien convivía junto
a su hija de 14 años, Ana Laura Hernández Permuy, en el apartamento 28,
del cual es propietaria.
Permuy alega que las personas que viven en el edificio, entre las que se
encuentran ancianos y niños; poseen evidencias documentadas a fin de
probar que desde la década de los 80, o sea, más de 30 años, han estado
pidiéndole al gobierno cubano que les reparen el edificio, y cita una
carta reciente dirigida al primer viceministro de la república de Cuba,
el señor Miguel Díaz Cannel, en la cual explica la situación con lujos
de detalle, al igual que otras tantas enviadas a: Consejo de Estado,
Dirección Nacional de Federación de Mujeres Cubanas, Ministerio de
Economía y Planificación, y Fiscalía Municipal de Plaza de la Revolución.
A pesar de las misivas y de la gravedad de la situación, no han podido
lograr ser insertados en ningún plan de rehabilitación, remodelación y
menos aun, de reparación. Pone como ejemplo lo acontecido a su persona.
Ella posee una orden de albergue formulada a su nombre y emitida por la
UMIV en el año 2010, la cual especifica que su apartamento es
inhabitable, con peligro de derrumbe en entrepisos y cubiertas. Por no
tener en donde refugiarse, se mantuvo en el lugar hasta el mes de agosto
del 2014, cuando un desplome parcial, casi termina con su vida y la de
su hija. En la actualidad se encuentra viviendo en la calle.
Otro testimonio, es el de Lorenzo Jiménez, quien reside en compañía de
su familia en el apartamento 20.
Lorenzo plantea, que los funcionarios del consejo de Estado de la
República de Cuba, los han maltratado en las reiteradas ocasiones en las
que se han presentado pidiendo ayuda. Que apuntalaron el edificio por
dentro, cuando el país estaba en trámites de elecciones el año pasado.
Amplía diciendo, que los puntales se pusieron dentro pues por fuera
llamaba mucho la atención al ser un lugar céntrico; que todo fue una
estrategia para que los sufragios transcurrieran sin altercado alguno y
para que de paso, ellos votaran. ''Después que terminaron las elecciones
se olvidaron del problema nuestro, ni al estado, ni al gobierno, ni a
nadie, le interesan los problemas del pueblo''.
Teresa Aguilera Carrasano, ocupa el apartamento 35. La misma, en su
desesperación por la situación que atraviesa, ocupó una vivienda
deshabitada, no muy lejos del lugar.
Explica, que al instante fue sacada por fuerzas paramilitares que la
desalojaron sin escuchar razón alguna. La retornaron a la trampa mortal
que constituye su vivienda. Amplía diciendo, que la situación se ha
tornado intolerable, que los vecinos caminan con miedo en el inmueble,
pues temen que les caiga encima un trozo del mismo, o que se derrumbe.
Además, enfrentan tupiciones y filtraciones de aguas albañales en los
apartamentos, lo que ha originado el uso generalizado de jabas de nilón,
para hacer las necesidades fisiológicas.
La dirección Municipal de la Vivienda emitió a la señora Permuy, el 20
de noviembre del 2014, la siguiente respuesta: Por tanto su caso queda
con razón en parte y sin solución inmediata.
Según Permuy, ''la misma evidencia un total desconocimiento del asunto,
o peor, una total despreocupación''.
Los inquilinos del 205 siguen en espera de una solución, no porque sean
testarudos, simplemente no tienen donde guarecerse. Depositaron su fe en
el periodismo independiente; pero el milagro está ocurriendo ya, al
mantenerse el edificio en pie. Solo queda divulgar la realidad, aunque
algún que otro vecino exclame, '' Cuba dice, pero no hace ''.
Source: Alerta para un desastre - Misceláneas de Cuba -
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/54b6ad5a3a682e0f70e3d5d8#.VLeTGSvF9HE
[14-01-2015 18:54:34]
Enrique Díaz Rodríguez
(www.miscelaneasdecuba.net).- En Cuba, familias residentes en
edificación declarada inhabitable por el gobierno, advierten del peligro
que corren ante la negación de auxilio de entidades estatales.
La información fue suministrada a este reportero por los afectados, con
el propósito de dar conocer a la luz pública los sucesos.
En la popular zona del vedado, en calle 6 # 205 % Línea y 11; se ubica
un antiguo edificio construido en el año 1912. Su apariencia exterior en
nada delata la precaria situación que presenta la construcción, y menos
aún del peligro que supone para las personas que forzosamente lo albergan.
El 205, hubo de enfrentar diversos derrumbes parciales en el año 2013,
por lo cual fue declarado en estado crítico o irreparable. Hoy presenta
la denominación de Estática Milagrosa, emitida por la UMIV (Unidad
Municipal Inversionista de la Vivienda). Tal declaración, solo supone
que el inmueble puede desplomarse de un momento a otro.
¿Cómo es posible que se permita la permanencia de más 80 personas en un
lugar así?
Las diferentes declaraciones brindadas por los inquilinos del edificio
aclaran este dilema.
El primer testimonio lo ofrece Elena Permuy Acosta, quien convivía junto
a su hija de 14 años, Ana Laura Hernández Permuy, en el apartamento 28,
del cual es propietaria.
Permuy alega que las personas que viven en el edificio, entre las que se
encuentran ancianos y niños; poseen evidencias documentadas a fin de
probar que desde la década de los 80, o sea, más de 30 años, han estado
pidiéndole al gobierno cubano que les reparen el edificio, y cita una
carta reciente dirigida al primer viceministro de la república de Cuba,
el señor Miguel Díaz Cannel, en la cual explica la situación con lujos
de detalle, al igual que otras tantas enviadas a: Consejo de Estado,
Dirección Nacional de Federación de Mujeres Cubanas, Ministerio de
Economía y Planificación, y Fiscalía Municipal de Plaza de la Revolución.
A pesar de las misivas y de la gravedad de la situación, no han podido
lograr ser insertados en ningún plan de rehabilitación, remodelación y
menos aun, de reparación. Pone como ejemplo lo acontecido a su persona.
Ella posee una orden de albergue formulada a su nombre y emitida por la
UMIV en el año 2010, la cual especifica que su apartamento es
inhabitable, con peligro de derrumbe en entrepisos y cubiertas. Por no
tener en donde refugiarse, se mantuvo en el lugar hasta el mes de agosto
del 2014, cuando un desplome parcial, casi termina con su vida y la de
su hija. En la actualidad se encuentra viviendo en la calle.
Otro testimonio, es el de Lorenzo Jiménez, quien reside en compañía de
su familia en el apartamento 20.
Lorenzo plantea, que los funcionarios del consejo de Estado de la
República de Cuba, los han maltratado en las reiteradas ocasiones en las
que se han presentado pidiendo ayuda. Que apuntalaron el edificio por
dentro, cuando el país estaba en trámites de elecciones el año pasado.
Amplía diciendo, que los puntales se pusieron dentro pues por fuera
llamaba mucho la atención al ser un lugar céntrico; que todo fue una
estrategia para que los sufragios transcurrieran sin altercado alguno y
para que de paso, ellos votaran. ''Después que terminaron las elecciones
se olvidaron del problema nuestro, ni al estado, ni al gobierno, ni a
nadie, le interesan los problemas del pueblo''.
Teresa Aguilera Carrasano, ocupa el apartamento 35. La misma, en su
desesperación por la situación que atraviesa, ocupó una vivienda
deshabitada, no muy lejos del lugar.
Explica, que al instante fue sacada por fuerzas paramilitares que la
desalojaron sin escuchar razón alguna. La retornaron a la trampa mortal
que constituye su vivienda. Amplía diciendo, que la situación se ha
tornado intolerable, que los vecinos caminan con miedo en el inmueble,
pues temen que les caiga encima un trozo del mismo, o que se derrumbe.
Además, enfrentan tupiciones y filtraciones de aguas albañales en los
apartamentos, lo que ha originado el uso generalizado de jabas de nilón,
para hacer las necesidades fisiológicas.
La dirección Municipal de la Vivienda emitió a la señora Permuy, el 20
de noviembre del 2014, la siguiente respuesta: Por tanto su caso queda
con razón en parte y sin solución inmediata.
Según Permuy, ''la misma evidencia un total desconocimiento del asunto,
o peor, una total despreocupación''.
Los inquilinos del 205 siguen en espera de una solución, no porque sean
testarudos, simplemente no tienen donde guarecerse. Depositaron su fe en
el periodismo independiente; pero el milagro está ocurriendo ya, al
mantenerse el edificio en pie. Solo queda divulgar la realidad, aunque
algún que otro vecino exclame, '' Cuba dice, pero no hace ''.
Source: Alerta para un desastre - Misceláneas de Cuba -
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/54b6ad5a3a682e0f70e3d5d8#.VLeTGSvF9HE
Wednesday, January 14, 2015
La China duerme en el banco de un parque
La China duerme en el banco de un parque
Ellos son la cara oculta de las reformas castristas. Nadie los tiene en
cuenta. ¿Entrarán en las negociaciones Cuba-EEUU?
miércoles, enero 14, 2015 | Orlando Freire Santana
LA HABANA, Cuba. – Son casos que se multiplican por días, sin que las
autoridades hagan algo por detenerlo.
La China duerme habitualmente en uno de los bancos del Parque de la
Fraternidad, en el capitalino municipio de Centro Habana. El día que la
encontré eran más de las nueve de la mañana, pero ella continuaba
acostada en su banco a pesar de que los rayos solares ya castigaban ese
sitio.
Cuando se percató de que varias personas merodeaban por los alrededores
de su banco, se levantó y lo primero que hizo fue pedir un cigarro. Una
ocasión que aproveché para indagar acerca de su existencia. Y supe que
la China— le dicen así no obstante el color oscuro de su piel— vivía en
compañía de su hija y nieta, pero se le tornó imposible la vida después
de que la hija trajera a la casa a una nueva pareja, que cuando se
emborrachaba la emprendía a golpes contra todos los que convivían con él.
Entonces la China decidió abandonar el hogar y deambular de un lado para
el otro, aunque prefiere las zonas del Parque Central o el de la
Fraternidad, ya que según sus propias palabras "en esos lugares uno
puede inventar mucho más". Comoquiera que ella nunca trabajó, no posee
una pensión para pasar su vejez. Y a la pregunta de ¿qué come?,
respondió lacónicamente: "Lo que aparezca".
Aun sin reponerme del impacto que me causó la China, me topé en los
portales de la calle Reina, muy cerca de la tienda Ultra, a un hombre
sentado en el piso, con la cabeza entre las piernas, y la gorra
extendida en forma de alcancía. Además, un pequeño cartel anunciador de
su desgracia. "Soy un hombre enfermo, tengo un soplo en el corazón, y
necesito algún dinero para comer", era más o menos lo que se podía leer
en el texto.
Aunque no todos los transeúntes dejaban dinero en la gorra, la mayoría
se detenía ante el cartel, y así se enteraban del drama de esta persona.
A la postre, cuando decidían continuar su camino, todos coincidían en lo
terrible de la situación de ese hombre.
La jornada aún me depararía otra sorpresa, esta vez en la entrada de mi
edificio. Un hombre de mediana edad, con las ropas raídas y evidentes
signos de embriaguez, permanecía acostado en un pasillo contiguo a una
de las escaleras del inmueble, obstaculizando el paso de los vecinos.
Inútiles resultaron los intentos de convencer al hombre para que se
fuera. Solo atinaba a decir que él no se iba ni aunque viniera la
policía, ya que no tenía a dónde ir.
Y precisamente eso hizo uno de los vecinos: llamó a la policía. Pero la
respuesta que recibió fue desesperanzadora: la policía no está para
recoger a los menesterosos de la calle. Había que esperar a que el
hombre se marchara por su propia voluntad. Y, felizmente, al cabo de
varias horas, el indigente decidió alejarse del edificio.
Para colmo, cuando esa noche acudí a botar la basura, noté que uno de
los grandes recipientes destinados a la recepción de los desechos
sólidos se hallaba volteado, y la basura regada en el suelo. Era la
consecuencia de la labor de los "buzos". Es decir, esas personas que se
dedican, con perjuicio para su salud y la de los demás, a buscar algún
objeto "útil" en tan pestilente lugar.
Al parecer, ese día estuve en presencia de la cara oculta de la
actualización del modelo económico cubano.
Source: La China duerme en el banco de un parque | Cubanet -
http://www.cubanet.org/actualidad/actualidad-destacados/la-china-duerme-en-el-banco-de-un-parque/
Ellos son la cara oculta de las reformas castristas. Nadie los tiene en
cuenta. ¿Entrarán en las negociaciones Cuba-EEUU?
miércoles, enero 14, 2015 | Orlando Freire Santana
LA HABANA, Cuba. – Son casos que se multiplican por días, sin que las
autoridades hagan algo por detenerlo.
La China duerme habitualmente en uno de los bancos del Parque de la
Fraternidad, en el capitalino municipio de Centro Habana. El día que la
encontré eran más de las nueve de la mañana, pero ella continuaba
acostada en su banco a pesar de que los rayos solares ya castigaban ese
sitio.
Cuando se percató de que varias personas merodeaban por los alrededores
de su banco, se levantó y lo primero que hizo fue pedir un cigarro. Una
ocasión que aproveché para indagar acerca de su existencia. Y supe que
la China— le dicen así no obstante el color oscuro de su piel— vivía en
compañía de su hija y nieta, pero se le tornó imposible la vida después
de que la hija trajera a la casa a una nueva pareja, que cuando se
emborrachaba la emprendía a golpes contra todos los que convivían con él.
Entonces la China decidió abandonar el hogar y deambular de un lado para
el otro, aunque prefiere las zonas del Parque Central o el de la
Fraternidad, ya que según sus propias palabras "en esos lugares uno
puede inventar mucho más". Comoquiera que ella nunca trabajó, no posee
una pensión para pasar su vejez. Y a la pregunta de ¿qué come?,
respondió lacónicamente: "Lo que aparezca".
Aun sin reponerme del impacto que me causó la China, me topé en los
portales de la calle Reina, muy cerca de la tienda Ultra, a un hombre
sentado en el piso, con la cabeza entre las piernas, y la gorra
extendida en forma de alcancía. Además, un pequeño cartel anunciador de
su desgracia. "Soy un hombre enfermo, tengo un soplo en el corazón, y
necesito algún dinero para comer", era más o menos lo que se podía leer
en el texto.
Aunque no todos los transeúntes dejaban dinero en la gorra, la mayoría
se detenía ante el cartel, y así se enteraban del drama de esta persona.
A la postre, cuando decidían continuar su camino, todos coincidían en lo
terrible de la situación de ese hombre.
La jornada aún me depararía otra sorpresa, esta vez en la entrada de mi
edificio. Un hombre de mediana edad, con las ropas raídas y evidentes
signos de embriaguez, permanecía acostado en un pasillo contiguo a una
de las escaleras del inmueble, obstaculizando el paso de los vecinos.
Inútiles resultaron los intentos de convencer al hombre para que se
fuera. Solo atinaba a decir que él no se iba ni aunque viniera la
policía, ya que no tenía a dónde ir.
Y precisamente eso hizo uno de los vecinos: llamó a la policía. Pero la
respuesta que recibió fue desesperanzadora: la policía no está para
recoger a los menesterosos de la calle. Había que esperar a que el
hombre se marchara por su propia voluntad. Y, felizmente, al cabo de
varias horas, el indigente decidió alejarse del edificio.
Para colmo, cuando esa noche acudí a botar la basura, noté que uno de
los grandes recipientes destinados a la recepción de los desechos
sólidos se hallaba volteado, y la basura regada en el suelo. Era la
consecuencia de la labor de los "buzos". Es decir, esas personas que se
dedican, con perjuicio para su salud y la de los demás, a buscar algún
objeto "útil" en tan pestilente lugar.
Al parecer, ese día estuve en presencia de la cara oculta de la
actualización del modelo económico cubano.
Source: La China duerme en el banco de un parque | Cubanet -
http://www.cubanet.org/actualidad/actualidad-destacados/la-china-duerme-en-el-banco-de-un-parque/
Monday, January 12, 2015
Mientras Cuba y EEUU se arreglan, ellos viven en las calles
Mientras Cuba y EEUU se arreglan, ellos viven en las calles
Deambulan, hurgan en basureros. Mendigos o anónimos vendedores, buscan
algo para comer, pues tienen hambre
lunes, enero 12, 2015 | Ernesto García Díaz
LA HABANA, Cuba: – En la capital habanera crece la indigencia, cientos
de personas permanecen abandonadas, viven, duermen en las calles,
buscándose la vida. El Ministerio del Trabajo y Seguridad Social
reconoce a ese grupo de personas como deambulantes y dice contar con una
política intersectorial para atenderlos.
El gobierno cubano en la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP)
celebrada a mediados de diciembre de 2014, ha tenido que reconocer la
existencia de la pobreza y la marginalidad. A los menesterosos,
necesitados, mendicantes, hambrientos, limosneros o vagabundos les llamó
"deambulantes".
Tal calificativo agrupa a un "ejército" de personas muy humildes, que no
solamente deambulan por las calles, sino que trabajan hurgando
basureros, de mendigos o anónimos vendedores, buscando algo para comer,
pues tienen hambre, la debilidad y sus enfermedades los va matando poco
a poco.
CubaNet constató nuevamente esa realidad. En esta ocasión varios
"deambulantes" accedieron a ser entrevistados.
Gerardo González Aguilera
Gerardo González Aguilera, habanero del reparto San Miguel del Padrón,
con una cinta lila en la cabeza, los collares de santo, cuatro
muñequitos, una jícara y una maraca rechinante junto a su San Lázaro,
impacta en muchos transeúntes, que le dejan diferentes ofrendas a su
santo o mejor dicho a él por intermedio del sanador:
¿Cómo ha sido tu vida?
Tengo 58 años, varios hijos y nietos, ya vez, como negro mi vida ha sido
muy fuerte, con poca instrucción, aunque sé comportarme educadamente. En
mi barrio, la guapería es fuerte, estuve preso muchas veces, no por
ladrón. Cosas de la vida. He cumplido con la sociedad, pero aunque me he
reivindicado, no me dan trabajo en ningún lado.
"Ahora, me busco la vida, como mendigo o limosnero, no me apena, qué voy
hacer. Si este gobierno no se ocupa de nosotros. La policía cada rato me
detiene, me llevan para la Unidad de Dragones, todo el día, algunas
veces me quitan el dinero y cualquier otra cosa que me reglan la gente.
Hay mucha inmoralidad."
¿Quisieras trabajar?
Claro que sí, lo he intentado, pero con este gobierno no se puede, si lo
que te pagan no da para vivir. Somos una clase nueva de esclavos. Ellos
se quedan con todo, con qué voy a vivir, si lo que pagan no dura ni una
semana. Ya no tengo otra opción, me muero con mi San Lázaro, aunque me
metan preso.
Humelia Marín Vizcaíno
Humelia Marín Vizcaíno nació en Cienfuegos en 1946, trabajó en la salud,
pero quedó desempleada en la década de los 90's, por lo que no pudo
completar su edad de jubilación y ahora con 68 años no tiene ayuda de la
seguridad social, es pobre, pero no mendiga, es vendedora ambulante de
diarios, cada día recorre los caminos del parque de la Fraternidad y la
calle Reina, sentada en el borde de una ventana en esta última vía,
esquina a la calle Amistad, pudimos conversar con la sexagenaria señora:
¿Qué le motiva a su edad deambular vendiendo periódicos?
Es largo de contar, traté de insertarme en los comedores sociales, el
plan ese que hay de atención a la familia sin amparo social. Aquello era
una porquería, nos daban todo mal cocinado, los alimentos falta de
grasa, para que contar. Decidí irme y buscarme la vida mientras tuviese
fuerza. Soy vendedora de diarios. De qué voy a vivir, si le pago en
impuestos lo poco que recaudo para comer.
"Nos tratan como marginados y si te pones a bobear, te mandan para el
hospital siquiátrico y de allí sales loco, con esos electroshock que
aplican para refrescar el celebro. Tú no sabes nada hijo. Como yo
cuántos salen de la casa y nunca más se sabe de ellos. Se pierden o que
se yo, si los asaltan o los matan, ahora hay mucha brujería, y trabajan
con todo. El Estado poco hace por nosotros."
Roberto
Roberto es un caminante, aparece y reaparece, hace unos días lo vi por
la Terminal del Ferrocarril Central, ahora lo encuentro sentado al pie
de una farola del Paseo del Padro, frente al Capitolio Nacional:
¿Te he visto deambulando, dónde vives?
Pido comida o dinero, tú me puedes dar algo?
¿Por qué estas descalzo, sin arreglarte, qué te pasa?
La vida se la entregue siendo joven a este gobierno, ahora mira cómo
estoy. Ellos dicen que soy un loco. Ahorita me recogen y en un calabozo
pasaré la noche.
Estadísticas del caso
Estadísticas del Censo de Población y Viviendas del 2012, reflejan que
Cuba, posee una tasa del 18.3% de sus naturales residentes envejecidos,
con más de 60 años de edad. Pero el gobierno comunista no se preparó
para este difícil momento que vive el adulto mayor.
Según el oficialista Granma, La Habana tiene 436 mil adultos que
representan el 20% de la población capitalina que necesitan los
servicios de las casas de los abuelos, hogares de ancianos, casas
diurnas, u otros tipos de centros donde le puedan prestar una adecuada
atención. Pero el país no cuenta con la infraestructura necesaria, para
enfrentar esos los servicios asistenciales.
Según sus informes la capital cubana necesita 79 instalaciones (Casas de
los Abuelos) para recibir ancianos y solo posee 26 con sus 1035 plazas
ocupadas.
Dicen que tienen identificado los casos por consejos populares, pero de
los 16 hogares de ancianos solo le funcionan 11 con un total de 1278
camas, el resto se encuentra cerrado por problemas constructivos; así
como la demanda supera las capacidades que pudieran tener en los
próximos años.
De ahí el fracaso que tendrá la política y el plan intersectorial para
el Programa de Atención Integral al Adulto Mayor, expuesto en la ANPP.
¿Entonces cómo podrán atender a los "deambulantes"? ¿A dónde los
llevarán? Si son los de mayor vulnerabilidad epidemiológica y social, y
siguen en las calles olvidados por la comunidad.
ernestogardiaz@gmail.com
Source: Mientras Cuba y EEUU se arreglan, ellos viven en las calles |
Cubanet -
http://www.cubanet.org/actualidad/actualidad-destacados/mientras-cuba-y-eeuu-se-arreglan-ellos-viven-en-las-calles/
Deambulan, hurgan en basureros. Mendigos o anónimos vendedores, buscan
algo para comer, pues tienen hambre
lunes, enero 12, 2015 | Ernesto García Díaz
LA HABANA, Cuba: – En la capital habanera crece la indigencia, cientos
de personas permanecen abandonadas, viven, duermen en las calles,
buscándose la vida. El Ministerio del Trabajo y Seguridad Social
reconoce a ese grupo de personas como deambulantes y dice contar con una
política intersectorial para atenderlos.
El gobierno cubano en la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP)
celebrada a mediados de diciembre de 2014, ha tenido que reconocer la
existencia de la pobreza y la marginalidad. A los menesterosos,
necesitados, mendicantes, hambrientos, limosneros o vagabundos les llamó
"deambulantes".
Tal calificativo agrupa a un "ejército" de personas muy humildes, que no
solamente deambulan por las calles, sino que trabajan hurgando
basureros, de mendigos o anónimos vendedores, buscando algo para comer,
pues tienen hambre, la debilidad y sus enfermedades los va matando poco
a poco.
CubaNet constató nuevamente esa realidad. En esta ocasión varios
"deambulantes" accedieron a ser entrevistados.
Gerardo González Aguilera
Gerardo González Aguilera, habanero del reparto San Miguel del Padrón,
con una cinta lila en la cabeza, los collares de santo, cuatro
muñequitos, una jícara y una maraca rechinante junto a su San Lázaro,
impacta en muchos transeúntes, que le dejan diferentes ofrendas a su
santo o mejor dicho a él por intermedio del sanador:
¿Cómo ha sido tu vida?
Tengo 58 años, varios hijos y nietos, ya vez, como negro mi vida ha sido
muy fuerte, con poca instrucción, aunque sé comportarme educadamente. En
mi barrio, la guapería es fuerte, estuve preso muchas veces, no por
ladrón. Cosas de la vida. He cumplido con la sociedad, pero aunque me he
reivindicado, no me dan trabajo en ningún lado.
"Ahora, me busco la vida, como mendigo o limosnero, no me apena, qué voy
hacer. Si este gobierno no se ocupa de nosotros. La policía cada rato me
detiene, me llevan para la Unidad de Dragones, todo el día, algunas
veces me quitan el dinero y cualquier otra cosa que me reglan la gente.
Hay mucha inmoralidad."
¿Quisieras trabajar?
Claro que sí, lo he intentado, pero con este gobierno no se puede, si lo
que te pagan no da para vivir. Somos una clase nueva de esclavos. Ellos
se quedan con todo, con qué voy a vivir, si lo que pagan no dura ni una
semana. Ya no tengo otra opción, me muero con mi San Lázaro, aunque me
metan preso.
Humelia Marín Vizcaíno
Humelia Marín Vizcaíno nació en Cienfuegos en 1946, trabajó en la salud,
pero quedó desempleada en la década de los 90's, por lo que no pudo
completar su edad de jubilación y ahora con 68 años no tiene ayuda de la
seguridad social, es pobre, pero no mendiga, es vendedora ambulante de
diarios, cada día recorre los caminos del parque de la Fraternidad y la
calle Reina, sentada en el borde de una ventana en esta última vía,
esquina a la calle Amistad, pudimos conversar con la sexagenaria señora:
¿Qué le motiva a su edad deambular vendiendo periódicos?
Es largo de contar, traté de insertarme en los comedores sociales, el
plan ese que hay de atención a la familia sin amparo social. Aquello era
una porquería, nos daban todo mal cocinado, los alimentos falta de
grasa, para que contar. Decidí irme y buscarme la vida mientras tuviese
fuerza. Soy vendedora de diarios. De qué voy a vivir, si le pago en
impuestos lo poco que recaudo para comer.
"Nos tratan como marginados y si te pones a bobear, te mandan para el
hospital siquiátrico y de allí sales loco, con esos electroshock que
aplican para refrescar el celebro. Tú no sabes nada hijo. Como yo
cuántos salen de la casa y nunca más se sabe de ellos. Se pierden o que
se yo, si los asaltan o los matan, ahora hay mucha brujería, y trabajan
con todo. El Estado poco hace por nosotros."
Roberto
Roberto es un caminante, aparece y reaparece, hace unos días lo vi por
la Terminal del Ferrocarril Central, ahora lo encuentro sentado al pie
de una farola del Paseo del Padro, frente al Capitolio Nacional:
¿Te he visto deambulando, dónde vives?
Pido comida o dinero, tú me puedes dar algo?
¿Por qué estas descalzo, sin arreglarte, qué te pasa?
La vida se la entregue siendo joven a este gobierno, ahora mira cómo
estoy. Ellos dicen que soy un loco. Ahorita me recogen y en un calabozo
pasaré la noche.
Estadísticas del caso
Estadísticas del Censo de Población y Viviendas del 2012, reflejan que
Cuba, posee una tasa del 18.3% de sus naturales residentes envejecidos,
con más de 60 años de edad. Pero el gobierno comunista no se preparó
para este difícil momento que vive el adulto mayor.
Según el oficialista Granma, La Habana tiene 436 mil adultos que
representan el 20% de la población capitalina que necesitan los
servicios de las casas de los abuelos, hogares de ancianos, casas
diurnas, u otros tipos de centros donde le puedan prestar una adecuada
atención. Pero el país no cuenta con la infraestructura necesaria, para
enfrentar esos los servicios asistenciales.
Según sus informes la capital cubana necesita 79 instalaciones (Casas de
los Abuelos) para recibir ancianos y solo posee 26 con sus 1035 plazas
ocupadas.
Dicen que tienen identificado los casos por consejos populares, pero de
los 16 hogares de ancianos solo le funcionan 11 con un total de 1278
camas, el resto se encuentra cerrado por problemas constructivos; así
como la demanda supera las capacidades que pudieran tener en los
próximos años.
De ahí el fracaso que tendrá la política y el plan intersectorial para
el Programa de Atención Integral al Adulto Mayor, expuesto en la ANPP.
¿Entonces cómo podrán atender a los "deambulantes"? ¿A dónde los
llevarán? Si son los de mayor vulnerabilidad epidemiológica y social, y
siguen en las calles olvidados por la comunidad.
ernestogardiaz@gmail.com
Source: Mientras Cuba y EEUU se arreglan, ellos viven en las calles |
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