Vagando sin vivienda
[28-03-2014 14:12:50]
Julia Estrella Aramburu
(www.miscelaneasdecuba.net).- El pasado 7 de febrero de 2014 ocurrió un
derrumbe en la calle San Carlos # 5 entre Morell e Iznaga, 10 de
Octubre, dejando sin vivienda a dos familias enteras. Una de ellas tuvo
la desgracia de sufrir mucho más que el desplome del techo, la anciana
Rosario Álvarez Álvarez fue sepultada por los escombros, y su nieta
Danay Canals Aramburo, sufrió heridas de gravedad en la cabeza y en el
codo, además de intervenirla quirúrgicamente, para poderle pasar en el
brazo izquierdo una varilla.
Cuando tuvo una pequeña recuperación de su salud, Danay comenzó a ir al
gobierno de su localidad, ya que ocurrido el derrumbe le prometieron una
casa, sin hasta el momento obtener resultado alguno.
Fue la más afectada, pues en su rostro llevará una cicatriz para toda su
vida, que le recordará la tragedia del derrumbe y la pérdida de su
abuela. Sus pertenencias las tiene repartida en casas de familiares y
amistades. Ella ha explicado a esta comunicadora, que está cansada del
peloteo. A los vecinos de arriba que no sufrieron ningún daño físico,
les otorgaron tres apartamentos; pero su familia sigue en la espera de
que algún día se acuerden de ellos.
Source: Vagando sin vivienda - Misceláneas de Cuba -
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/533591723a682e11c49217d5#.UzaGRPldUx4
Cuba need lacks adequate housing for it's people. Over 880,000 (official data 07/2017) houses need extensive repairs or have to be built. Houses could only be "exchanged" until recently. Now they can be sold. Often houses are impounded for "infractions". People that leave the country illegally lose their property rights. This site highlights the plight of Cubans. La vivienda: problema Cubana
Saturday, March 29, 2014
Friday, March 28, 2014
Vecinos de edificio derrumbado se niegan a irse
Vecinos de edificio derrumbado se niegan a irse
JUEVES, 27 DE MARZO DE 2014 12:15 ESCRITO POR MICHEL IROY RODRÍGUEZ RUIZ
Cuba noticias, Marianao, La Habana, (PD) Bárbaro Villacampa Suárez, de
58 años, Rafaela Velázquez, de 75, y su esposo Lorenzo Arango, de 82,
residentes en el edificio sito en Consulado número 160 entre Colón y
Trocadero, en Centro Habana, se niegan a ser evacuados luego que el piso
y una pared del apartamento de Villacampa se desplomaran.
El pasado 19 de marzo, un funcionario de la Dirección de Vivienda les
comunicó que el edificio había que demolerlo, que serian "extraídos"
(desalojados) al día siguiente, ya que sus vidas corren peligro, y que
serían ubicados provisionalmente en una escuela en el municipio Boyeros,
hasta tanto encuentren donde ubicarlos. Fueron advertidos que "de no
cooperar, serán sacados a la fuerza".
Los vecinos han advertido que no se irán y responsabilizan del derrumbe
a la Dirección de Vivienda, que desde hace 16 años, cuando se desplomó
una parte del segundo piso, estaban advertidos del mal estado de la
edificación y no han hecho nada por repararlo.
Para Cuba noticias: yeikosuri11@gmail.com
Source: Vecinos de edificio derrumbado se niegan a irse | Cuba noticias
actualidad.Periodismo independiente. -
http://www.primaveradigital.org/primavera/destacados/121-sociedad/10198-vecinos-de-edificio-derrumbado-se-niegan-a-irse.html
JUEVES, 27 DE MARZO DE 2014 12:15 ESCRITO POR MICHEL IROY RODRÍGUEZ RUIZ
Cuba noticias, Marianao, La Habana, (PD) Bárbaro Villacampa Suárez, de
58 años, Rafaela Velázquez, de 75, y su esposo Lorenzo Arango, de 82,
residentes en el edificio sito en Consulado número 160 entre Colón y
Trocadero, en Centro Habana, se niegan a ser evacuados luego que el piso
y una pared del apartamento de Villacampa se desplomaran.
El pasado 19 de marzo, un funcionario de la Dirección de Vivienda les
comunicó que el edificio había que demolerlo, que serian "extraídos"
(desalojados) al día siguiente, ya que sus vidas corren peligro, y que
serían ubicados provisionalmente en una escuela en el municipio Boyeros,
hasta tanto encuentren donde ubicarlos. Fueron advertidos que "de no
cooperar, serán sacados a la fuerza".
Los vecinos han advertido que no se irán y responsabilizan del derrumbe
a la Dirección de Vivienda, que desde hace 16 años, cuando se desplomó
una parte del segundo piso, estaban advertidos del mal estado de la
edificación y no han hecho nada por repararlo.
Para Cuba noticias: yeikosuri11@gmail.com
Source: Vecinos de edificio derrumbado se niegan a irse | Cuba noticias
actualidad.Periodismo independiente. -
http://www.primaveradigital.org/primavera/destacados/121-sociedad/10198-vecinos-de-edificio-derrumbado-se-niegan-a-irse.html
Thursday, March 27, 2014
Wednesday, March 26, 2014
El pueblo cubano de Guanímar no quiere huir del mar
El pueblo cubano de Guanímar no quiere huir del mar
Por Ivet González
LA HABANA, 25 mar 2014 (IPS) - Al poblado de Guanímar, en la costa del
sudoeste de Cuba, se llega por una carretera tan angosta como el futuro
de sus 252 habitantes, que se resisten a abandonar esta zona expuesta a
huracanes, marejadas e inundaciones.
"Sin la pesca la gente no sabrá de qué vivir", dice a Tierramérica con
un gesto de angustia Maricela Pérez, de 63 años, que tiene una casa a
pocos metros de la playa.
"No soportamos otro lugar. Somos nacidos y criados aquí", apunta Mayelín
Hernández, trabajadora del hogar que retornó al litoral hace dos años.
Según ella, muchas familias reubicadas por el gobierno local en lugares
seguros regresan a este asentamiento de 152 viviendas ligeras y
humildes, para seguir pescando en el Golfo de Batabanó como lo hicieron
sus antepasados.
"Cierran su casa en Alquízar (municipio cercano, de la provincia de
Artemisa) y están más tiempo aquí, en los 'quimbos' (habitaciones
precarias hechas con restos de una casa destruida)", detalla la mujer de
41 años e hija de pescadores. Ella dejó una finca nueve kilómetros
tierra adentro para regresar a la playa.
El viejo conflicto entre abandonarlo todo y resguardar la vida se
reaviva con el nuevo ordenamiento territorial que está determinando en
Cuba las zonas para viviendas, desarrollo económico y manejo o
protección especial, como las costas.
Esta política, que en 2014 pasa a una etapa más práctica, busca abatir
ilegalidades urbanísticas y de uso de la tierra y actualizar los
catastros y planes de ordenamiento de los 168 municipios cubanos.
Guanímar está en una franja costera situada al sur de La Habana que,
junto con la costa norteña de la capital, conforma la zona más
susceptible a inundaciones por ciclones y vientos de este archipiélago
enclavado en el Trópico de Cáncer y en el centro del mar Caribe, un
corredor de frecuentes tormentas tropicales.
Se estima que para 2050 el mar en elevación habrá cubierto 2,3 por
ciento del territorio nacional.
Por eso, el ordenamiento territorial pone el acento en los 5.746
kilómetros de costas, incluyendo la isla de La Juventud y 2.500 cayos e
islotes, y en la aplicación de más de seis leyes específicas, en
especial el decreto ley 212 de Gestión de la Zona Costera, vigente desde
2000.
Se prohíben actividades que aceleren la erosión natural del terreno,
ignorada durante siglos, como la construcción y el uso de vehículos
automotores en las dunas, vías paralelas a la línea de la costa, muros
rígidos y malecones, tala de manglares e introducción de especies exóticas.
Un ejemplo de aplicación radical de la ley es Holguín, 689 kilómetros al
noreste de La Habana, donde florece un polo turístico de sol y playas.
Hasta julio del año pasado, las autoridades locales habían derrumbado
212 edificaciones estatales que estaban sobre las dunas.
"Se busca proteger el ambiente e ir realizando acciones de adaptación al
cambio climático", dice a Tierramérica el inspector ambiental Yailer
Sánchez, de la estatal Unidad de Medio Ambiente.
Las construcciones privadas sobre la arena son la violación más
frecuente del decreto ley 212, según Sánchez. El objetivo de las
autoridades es eliminarlas y reubicarlas en el plazo de dos años.
Por tratarse de un tema delicado, el gobierno asegura que las 245
comunidades costeras "tienen un tratamiento especial" en este proceso.
Pero los ecos de este ordenamiento territorial alteran la espesa calma
que reina casi siempre en Guanímar, excepto en los cuatro meses del
verano boreal, cuando miles de bañistas se refrescan en sus aguas,
llegan visitantes temporales a ocupar todas las viviendas y el comercio
rebulle con ventas de pescado frito y otras comidas rápidas.
"Esta es la mejor playa de los alrededores", acota Hernández. "Para qué
vamos a mentir, no queremos irnos. Corrimos a medir cuando (las
autoridades) llegaron y dijeron que iban a sacar a las personas con
casas a 50 metros del mar… La mía está a 53 metros", se alegra
"Se ha dicho que van a dar viviendas fuera de aquí. Pero yo prefiero
evacuarme por el ciclón y regresar como siempre", comenta el pescador
Narciso Manuel Rodríguez, de 59 años y dueño de una embarcación. Él sabe
que la política es reubicar a los habitantes y no permitir que se
edifiquen nuevas casas.
La hija de Rodríguez fue trasladada a Alquízar después de que el huracán
Charley destruyera su hogar el 13 agosto de 2004, al igual que el grupo
damnificado en 2008 por el azote de Gustav y Ike. Gustav "nos dio con
todo", pasó a unos cuatro kilómetros de la costa, recuerda el pescador.
En octubre de 1944, Guanímar soportó una de las más devastadoras
penetraciones del mar registradas en Cuba. Con alturas de seis metros,
las aguas entraron 12 kilómetros tierra adentro.
Cuando hay amenaza de huracán o marejada, las 57 familias que viven
sobre la misma playa cargan sus pertenencias, incluidos los animales, en
transportes del gobierno local. "En esos momentos se siente que es real
el riesgo", explica el concejal de Guanímar, Ricardo Álvarez.
La población "sabe poco sobre los problemas del ambiente. No recibimos
ni el periódico", detalla.
Hay que brindar más información a la gente y hacerla participar en la
toma de decisiones. "Hay que comprender que estas cosas chocan", insiste.
Por culpa del ordenamiento también se retirará de las dunas la tienda
estatal donde se expenden los productos subsidiados de la cartilla de
racionamiento. "Se van perdiendo servicios", lamenta Álvarez.
La escuela primaria cerró hace seis años y no se recuperó el hospital de
fisioterapia a base de fango medicinal, que había quedado devastado por
los ciclones de 2008.
"Las personas se acostumbran a convivir con el peligro y tienen sus
razones para permanecer en su lugar", explica a Tierramérica la bióloga
María Elena Perdomo. "Se requiere de un trabajo educativo,
convencimiento y, llegado el momento, la inclusión de lo legal", sugiere.
Un estudio de la arquitecta Celene Milanés revela que en 2012
desconocían el decreto ley 212 entre 90 y 95 por ciento de los
pobladores encuestados en los sitios costeros de Chivirico, Uvero y la
ciudad de Santiago de Cuba, en el oriente.
Los litorales marítimos acogen 60 por ciento de la población mundial, en
riesgo por el aumento del nivel del mar. Más de 180 países tienen
numerosas poblaciones en zonas muy bajas mientras las grandes ciudades
de 130 estados se ubican a pocos kilómetros de la costa.
Este artículo fue publicado originalmente el 22 de marzo por la red
latinoamericana de diarios de Tierramérica.
Source: El pueblo cubano de Guanímar no quiere huir del mar - IPS
Agencia de Noticias -
http://www.ipsnoticias.net/2014/03/el-pueblo-cubano-de-guanimar-quiere-huir-del-mar/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=el-pueblo-cubano-de-guanimar-quiere-huir-del-mar
Por Ivet González
LA HABANA, 25 mar 2014 (IPS) - Al poblado de Guanímar, en la costa del
sudoeste de Cuba, se llega por una carretera tan angosta como el futuro
de sus 252 habitantes, que se resisten a abandonar esta zona expuesta a
huracanes, marejadas e inundaciones.
"Sin la pesca la gente no sabrá de qué vivir", dice a Tierramérica con
un gesto de angustia Maricela Pérez, de 63 años, que tiene una casa a
pocos metros de la playa.
"No soportamos otro lugar. Somos nacidos y criados aquí", apunta Mayelín
Hernández, trabajadora del hogar que retornó al litoral hace dos años.
Según ella, muchas familias reubicadas por el gobierno local en lugares
seguros regresan a este asentamiento de 152 viviendas ligeras y
humildes, para seguir pescando en el Golfo de Batabanó como lo hicieron
sus antepasados.
"Cierran su casa en Alquízar (municipio cercano, de la provincia de
Artemisa) y están más tiempo aquí, en los 'quimbos' (habitaciones
precarias hechas con restos de una casa destruida)", detalla la mujer de
41 años e hija de pescadores. Ella dejó una finca nueve kilómetros
tierra adentro para regresar a la playa.
El viejo conflicto entre abandonarlo todo y resguardar la vida se
reaviva con el nuevo ordenamiento territorial que está determinando en
Cuba las zonas para viviendas, desarrollo económico y manejo o
protección especial, como las costas.
Esta política, que en 2014 pasa a una etapa más práctica, busca abatir
ilegalidades urbanísticas y de uso de la tierra y actualizar los
catastros y planes de ordenamiento de los 168 municipios cubanos.
Guanímar está en una franja costera situada al sur de La Habana que,
junto con la costa norteña de la capital, conforma la zona más
susceptible a inundaciones por ciclones y vientos de este archipiélago
enclavado en el Trópico de Cáncer y en el centro del mar Caribe, un
corredor de frecuentes tormentas tropicales.
Se estima que para 2050 el mar en elevación habrá cubierto 2,3 por
ciento del territorio nacional.
Por eso, el ordenamiento territorial pone el acento en los 5.746
kilómetros de costas, incluyendo la isla de La Juventud y 2.500 cayos e
islotes, y en la aplicación de más de seis leyes específicas, en
especial el decreto ley 212 de Gestión de la Zona Costera, vigente desde
2000.
Se prohíben actividades que aceleren la erosión natural del terreno,
ignorada durante siglos, como la construcción y el uso de vehículos
automotores en las dunas, vías paralelas a la línea de la costa, muros
rígidos y malecones, tala de manglares e introducción de especies exóticas.
Un ejemplo de aplicación radical de la ley es Holguín, 689 kilómetros al
noreste de La Habana, donde florece un polo turístico de sol y playas.
Hasta julio del año pasado, las autoridades locales habían derrumbado
212 edificaciones estatales que estaban sobre las dunas.
"Se busca proteger el ambiente e ir realizando acciones de adaptación al
cambio climático", dice a Tierramérica el inspector ambiental Yailer
Sánchez, de la estatal Unidad de Medio Ambiente.
Las construcciones privadas sobre la arena son la violación más
frecuente del decreto ley 212, según Sánchez. El objetivo de las
autoridades es eliminarlas y reubicarlas en el plazo de dos años.
Por tratarse de un tema delicado, el gobierno asegura que las 245
comunidades costeras "tienen un tratamiento especial" en este proceso.
Pero los ecos de este ordenamiento territorial alteran la espesa calma
que reina casi siempre en Guanímar, excepto en los cuatro meses del
verano boreal, cuando miles de bañistas se refrescan en sus aguas,
llegan visitantes temporales a ocupar todas las viviendas y el comercio
rebulle con ventas de pescado frito y otras comidas rápidas.
"Esta es la mejor playa de los alrededores", acota Hernández. "Para qué
vamos a mentir, no queremos irnos. Corrimos a medir cuando (las
autoridades) llegaron y dijeron que iban a sacar a las personas con
casas a 50 metros del mar… La mía está a 53 metros", se alegra
"Se ha dicho que van a dar viviendas fuera de aquí. Pero yo prefiero
evacuarme por el ciclón y regresar como siempre", comenta el pescador
Narciso Manuel Rodríguez, de 59 años y dueño de una embarcación. Él sabe
que la política es reubicar a los habitantes y no permitir que se
edifiquen nuevas casas.
La hija de Rodríguez fue trasladada a Alquízar después de que el huracán
Charley destruyera su hogar el 13 agosto de 2004, al igual que el grupo
damnificado en 2008 por el azote de Gustav y Ike. Gustav "nos dio con
todo", pasó a unos cuatro kilómetros de la costa, recuerda el pescador.
En octubre de 1944, Guanímar soportó una de las más devastadoras
penetraciones del mar registradas en Cuba. Con alturas de seis metros,
las aguas entraron 12 kilómetros tierra adentro.
Cuando hay amenaza de huracán o marejada, las 57 familias que viven
sobre la misma playa cargan sus pertenencias, incluidos los animales, en
transportes del gobierno local. "En esos momentos se siente que es real
el riesgo", explica el concejal de Guanímar, Ricardo Álvarez.
La población "sabe poco sobre los problemas del ambiente. No recibimos
ni el periódico", detalla.
Hay que brindar más información a la gente y hacerla participar en la
toma de decisiones. "Hay que comprender que estas cosas chocan", insiste.
Por culpa del ordenamiento también se retirará de las dunas la tienda
estatal donde se expenden los productos subsidiados de la cartilla de
racionamiento. "Se van perdiendo servicios", lamenta Álvarez.
La escuela primaria cerró hace seis años y no se recuperó el hospital de
fisioterapia a base de fango medicinal, que había quedado devastado por
los ciclones de 2008.
"Las personas se acostumbran a convivir con el peligro y tienen sus
razones para permanecer en su lugar", explica a Tierramérica la bióloga
María Elena Perdomo. "Se requiere de un trabajo educativo,
convencimiento y, llegado el momento, la inclusión de lo legal", sugiere.
Un estudio de la arquitecta Celene Milanés revela que en 2012
desconocían el decreto ley 212 entre 90 y 95 por ciento de los
pobladores encuestados en los sitios costeros de Chivirico, Uvero y la
ciudad de Santiago de Cuba, en el oriente.
Los litorales marítimos acogen 60 por ciento de la población mundial, en
riesgo por el aumento del nivel del mar. Más de 180 países tienen
numerosas poblaciones en zonas muy bajas mientras las grandes ciudades
de 130 estados se ubican a pocos kilómetros de la costa.
Este artículo fue publicado originalmente el 22 de marzo por la red
latinoamericana de diarios de Tierramérica.
Source: El pueblo cubano de Guanímar no quiere huir del mar - IPS
Agencia de Noticias -
http://www.ipsnoticias.net/2014/03/el-pueblo-cubano-de-guanimar-quiere-huir-del-mar/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=el-pueblo-cubano-de-guanimar-quiere-huir-del-mar
Vivir sin tener dónde
Vivir sin tener dónde
MARTHA BEATRIZ ROQUE CABELLO | La Habana | 26 Mar 2014 - 9:00 am.
Cientos de miles de personas sin vivienda y locales estatales
subutilizados o en desuso. El Estado debería censarlos y considerarlos
para ayudar a la población.
Son cientos de miles de personas las que están afectadas por la
situación de la vivienda. Algunas no tienen dónde vivir y se encuentran
deambulando por las calles, otras están recogidas en casa de familiares
y un grupo considerable reside en albergues, sin las condiciones
necesarias para la convivencia.
Sin embargo, si usted camina por las calles de algunos barrios, no solo
en la capital, sino en cualquier municipio cabecera de provincia en el
país, podrá encontrar una casa e incluso un edificio destinado a una
empresa o unidad empresarial, que en la práctica subutilizan una buena
parte del inmueble.
Si hubiera voluntad política para solucionar la grave crisis
habitacional que tiene el país, habría que comenzar precisamente
haciendo un levantamiento a lo largo y ancho de la Isla para determinar
los locales subutilizados o en desuso que pertenecen a diferentes
entidades del Estado. Una vez hecho el censo se podrían hacer pequeñas
inversiones para transformar en viviendas aquellos en que existan las
posibilidades.
Hay algunos lugares que tienen valores patrimoniales, pero si no se
recurre con urgencia a un proceso de conservación constructiva, también
se perderían en poco tiempo.
Hay que considerar que con la reestructuración administrativa que está
haciendo el Estado en la actualidad, debido a las limitaciones
económicas y a la reducción de plantillas, se fusionarán y cerrarán
algunos establecimientos.
En todo este proceso, hay pequeños hoteles y casas de visitas de
ministerios que no se están explotando al máximo. Pudieran ponerse de
acuerdo y hacer uno central en cada provincia para los funcionarios que
las visitan, ya que el dinero que reciben en dieta es tan ridículo, que
no alcanza ni remotamente para pagar la estancia en un hotel de turismo,
como antes se hacía, o para poder alquilar una habitación a un particular.
Se reportan de diferentes lugares del país fábricas, talleres y unidades
de servicio que se cierran, a los que se le pudiera dar un cambio de
uso; porque si hubiera una correcta contabilidad y un verdadero afán de
ser rentable, ningún organismo tendría en su haber algo que no rindiera
ganancias, pues todo lo que está en desuso tiene depreciación y desde el
punto de vista de los registros constituye un gasto.
Pero la historia de la economía castrista está llena de faltas de
eficiencia, y quienes dirigen las empresas le restan importancia a
cualquier activo que tengan en inventario sin utilizar, generando gastos.
Durante muchos años se adquirieron en el exterior (en particular, cuando
la ayuda de la extinta Unión Soviética) medios que no se utilizaban,
algunos por estar en demasía y otros por ni siquiera tener uso en las
entidades que los adquirían. Se convirtieron en inventarios obsoletos,
pero de forma general se mantenían en los libros de las empresas, y
todos los meses distorsionaban los balances contables que muestran la
eficiencia empresarial. Nunca a esto se le dio importancia, como tampoco
en estos momentos se le da a los activos fijos generadores de gasto.
En algunas provincias, debido a la doble subordinación, se hace más
difícil poder llegar a obtener resultados de un análisis de los
inmuebles que sobran y se pueden entregar a la población para resolver
algunos de los lamentables problemas de derrumbes, paso de ciclones,
etc. Al estar bajo el mando de un organismo nacional, el Consejo de la
Administración Provincial no puede tomar decisiones al respecto y, como
todos los procedimientos entre instancias gubernamentales son tan
lentos, no fluyen con la agilidad necesaria y se mantiene una cantidad
de capital inmobiliario como si estuviera hipotecado.
Sería beneficioso para la población, que entre los cambios que se
propone el régimen, le prestara atención a la posibilidad de llevar a
cabo el traspaso de inmuebles estatales ociosos, con el fin de
solucionar problemas críticos de vivienda que existen el todo el país.
Source: Vivir sin tener dónde | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1395659328_7780.html
MARTHA BEATRIZ ROQUE CABELLO | La Habana | 26 Mar 2014 - 9:00 am.
Cientos de miles de personas sin vivienda y locales estatales
subutilizados o en desuso. El Estado debería censarlos y considerarlos
para ayudar a la población.
Son cientos de miles de personas las que están afectadas por la
situación de la vivienda. Algunas no tienen dónde vivir y se encuentran
deambulando por las calles, otras están recogidas en casa de familiares
y un grupo considerable reside en albergues, sin las condiciones
necesarias para la convivencia.
Sin embargo, si usted camina por las calles de algunos barrios, no solo
en la capital, sino en cualquier municipio cabecera de provincia en el
país, podrá encontrar una casa e incluso un edificio destinado a una
empresa o unidad empresarial, que en la práctica subutilizan una buena
parte del inmueble.
Si hubiera voluntad política para solucionar la grave crisis
habitacional que tiene el país, habría que comenzar precisamente
haciendo un levantamiento a lo largo y ancho de la Isla para determinar
los locales subutilizados o en desuso que pertenecen a diferentes
entidades del Estado. Una vez hecho el censo se podrían hacer pequeñas
inversiones para transformar en viviendas aquellos en que existan las
posibilidades.
Hay algunos lugares que tienen valores patrimoniales, pero si no se
recurre con urgencia a un proceso de conservación constructiva, también
se perderían en poco tiempo.
Hay que considerar que con la reestructuración administrativa que está
haciendo el Estado en la actualidad, debido a las limitaciones
económicas y a la reducción de plantillas, se fusionarán y cerrarán
algunos establecimientos.
En todo este proceso, hay pequeños hoteles y casas de visitas de
ministerios que no se están explotando al máximo. Pudieran ponerse de
acuerdo y hacer uno central en cada provincia para los funcionarios que
las visitan, ya que el dinero que reciben en dieta es tan ridículo, que
no alcanza ni remotamente para pagar la estancia en un hotel de turismo,
como antes se hacía, o para poder alquilar una habitación a un particular.
Se reportan de diferentes lugares del país fábricas, talleres y unidades
de servicio que se cierran, a los que se le pudiera dar un cambio de
uso; porque si hubiera una correcta contabilidad y un verdadero afán de
ser rentable, ningún organismo tendría en su haber algo que no rindiera
ganancias, pues todo lo que está en desuso tiene depreciación y desde el
punto de vista de los registros constituye un gasto.
Pero la historia de la economía castrista está llena de faltas de
eficiencia, y quienes dirigen las empresas le restan importancia a
cualquier activo que tengan en inventario sin utilizar, generando gastos.
Durante muchos años se adquirieron en el exterior (en particular, cuando
la ayuda de la extinta Unión Soviética) medios que no se utilizaban,
algunos por estar en demasía y otros por ni siquiera tener uso en las
entidades que los adquirían. Se convirtieron en inventarios obsoletos,
pero de forma general se mantenían en los libros de las empresas, y
todos los meses distorsionaban los balances contables que muestran la
eficiencia empresarial. Nunca a esto se le dio importancia, como tampoco
en estos momentos se le da a los activos fijos generadores de gasto.
En algunas provincias, debido a la doble subordinación, se hace más
difícil poder llegar a obtener resultados de un análisis de los
inmuebles que sobran y se pueden entregar a la población para resolver
algunos de los lamentables problemas de derrumbes, paso de ciclones,
etc. Al estar bajo el mando de un organismo nacional, el Consejo de la
Administración Provincial no puede tomar decisiones al respecto y, como
todos los procedimientos entre instancias gubernamentales son tan
lentos, no fluyen con la agilidad necesaria y se mantiene una cantidad
de capital inmobiliario como si estuviera hipotecado.
Sería beneficioso para la población, que entre los cambios que se
propone el régimen, le prestara atención a la posibilidad de llevar a
cabo el traspaso de inmuebles estatales ociosos, con el fin de
solucionar problemas críticos de vivienda que existen el todo el país.
Source: Vivir sin tener dónde | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1395659328_7780.html
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