Thursday, August 11, 2016

No aguanto una injusticia más

"No aguanto una injusticia más"
Este vecino del poblado de Jaimanitas nació y se crió en la casa de la
que fue desalojado
Miércoles, agosto 10, 2016 | Frank Correa

LA HABANA, Cuba.- José Misael Chomat García, vecino de la calle 5ta G,
entre 238 y 240, Jaimanitas, Playa, quiere denunciar una cadena de
injusticias y maltratos contra su familia, por parte de policías de la
estación de Siboney.

"Mi madre Nancy García Gay tiene 58 años y nació en 1957 en esta
vivienda, y siempre ha residido allí. Era una casa de madera y papel
cartón, con piso de cemento, donde vivía también su hermana Olga Aimara
García Gay, que contrajo matrimonio en 1985 con un hombre residente en
el reparto Martí, municipio Plaza de la Revolución, donde estuvo
viviendo por 31 años, hasta que recientemente terminó la relación. Ahora
Olga Aimara ha regresado, exigiéndonos absurdamente que tenemos que
irnos y dejarle la casa".

Cuenta José Misael que ante la negativa de su madre de renunciar al
sitio donde ha vivido toda la vida, Olga Aimara arremetió contra ella,
golpeándola y provocándole lesiones. José Misael se encontraba
trabajando como fumigador y cuando regresó a la casa fue junto a su
madre a la estación de Siboney para levantar una denuncia por agresión,
acusación que jamás fue verificada o siquiera encausada.

"Pero el día 25 de julio, Olga Aimara se presenta frente a nuestra
vivienda en un camión de Aguas de La Habana con sus pertenencias y, ante
la negativa de mi madre de dejarla entrar, llamó al patrullero 064, con
dos policías que nos pidieron acompañarlos a la unidad, para evitar
alteraciones del orden público".

"Era una treta. Allí nos esperaba el oficial Hiroldys, chapa número
05745, quien estaba en contubernio con Olga Aimara porque insultó a mi
madre todo lo que quiso, le impuso una multa de 30 pesos y nos dijo que
regresáramos a pie. Pero al llegar a nuestra casa nos esperaba en la
puerta Olga Aimara, que preguntó: '¿Se van por fin?' Y mi madre le
responde: '¿Por qué me voy a ir, si nací y he vivido toda la vida aquí?'
Entonces vuelve a llamar a la patrulla, que se lleva a mi madre
nuevamente a la unidad, donde sufre intimidación e insultos de los
policías. Luego de varias horas sin permitirle ni siquiera tomar agua,
le imponen otra multa de 30 pesos y tiene que regresar otra vez a pie
desde la estación de Siboney".

Los vecinos del barrio comenzaron a aglomerarse frente a la casa de José
Misael, mostrando inconformidad ante lo que parecía una injusticia,
entonces aparecieron varios autos de policía y se llevaron nuevamente a
Nancy, esta vez junto a su hijo Norberto.

"Luego me detienen a mí, en mi centro de trabajo, y me meten con mi
hermano Norberto en un calabozo desde el 25 de julio a la cinco de la
tarde hasta el día 26 a la 1:30 p.m. A mi madre le aplican una medida
preventiva que en la estación llaman 'Ok', que consiste en ir a firmar a
la estación todos los lunes, miércoles y viernes; medida que se aplica a
personas de conductas violentas, no a una persona mayor, mujer,
cristiana y maestra de profesión".

"También quiero denunciar a la teniente coronel Elena, jefe de la unidad
policial de Siboney, quien nos indicó hipócritamente que estableciéramos
un acuerdo moral con Olga Aimara y las dejáramos entrar, porque ese
problema era de vivienda y no de la policía; pero solo era una
distracción, porque mientras estábamos presos en la unidad llamaron a
Olga Aimara, que procedió a romper el candado de la reja con un hacha y
después la puerta de la casa, sacaron todas nuestras pertenencias para
el portal y se apropió de la vivienda".

José Misael Chomat García asegura que la policía de Siboney ha amparado
toda esta serie de injusticias y abusos de poder. "La más grande de
todas fue cuando la teniente coronel Elena, jefe de unidad de Siboney,
fue hasta mi celda y me dijo: 'Estoy harta de todo esto. Lo que tienes
que hacer para acabar este problema es coger un machete y arrancarle la
cabeza'".

Uno de los vecinos de los afectados, Osvaldo Pérez Martínez, confiesa
que jamás había visto a Olga Aimara hasta el día de la violación al
domicilio de Nancy. Pablo Guzmán, vecino de Tercera C, atestigua que
tanto Nancy como su hijo, José Misael Chomat, nacieron en esa vivienda y
poseen todo el derecho de vivirla. Dizmay Dimet, natural de Jaimanitas,
corrobora lo expuesto en esta querella y expresa que los vecinos de la
cuadra acordaron ir a protestar a la estación de policía, para apoyar a
Nancy y a sus hijos.

También Ángel Ramírez Romero y Alain Soto, vecinos de 5ta G, están
dispuesto a servir como testigos ante cualquier indagación sobre este
caso y concuerdan que es una buena oportunidad para que el gobierno
demuestre que en este país "no existe la impunidad ante lo mal hecho".

"Hemos recurrido a la oficina de Atención a la ciudadanía de la Plaza de
la Revolución", dice José Misael. "También a la Fiscalía Militar y a las
direcciones municipal y provincial de la Vivienda, pero nada han hecho.
Ya no aguanto una injusticia más. Los propios vecinos me indicaron que
revelara esta infamia a la prensa; un atropello donde quieren sacar para
la calle a una familia que nació y vivió toda la vida en una vivienda,
que ahora una intrusa con el apoyo de las autoridades pretende usurpar".

Source: "No aguanto una injusticia más" | Cubanet -
https://www.cubanet.org/mas-noticias/no-aguanto-una-injusticia-mas/

Tuesday, August 9, 2016

En Cuba - contra la vida

En Cuba: contra la vida
agosto 8, 2016
Verónica Vega

HAVANA TIMES — Se dice que una imagen vale más que mil palabras. Se sabe
que el tiempo, implacable e irreversible, transforma todo lo vivo y
hasta lo aparentemente estático. Que donde único permanecen intactos los
rostros y cuerpos, las impresiones, y los escenarios de nuestra vida en
continua secuencia, es en la memoria.

Pero es inevitable que un lugar asociado a recuerdos felices, si se le
ve deteriorado, roto, olvidado, uno sienta que algo (o alguien) se burla
del valor del pasado, del esfuerzo y los recursos que requirió
construir, y de la alegría arrebatada a las generaciones presentes o
venideras.

En un artículo del diario Cubanet vi unas fotos del parque Lenin y del
Acuario Nacional que me recordaron estas hechas en mi presencia, de la
Piscina Gigante, de Alamar, una opción que en los 90 reemplazaba a la
playa, y nos libraba de las guaguas repletas y las molestias de la
distancia.

El mismo aplastante deterioro que duele, como si junto al óxido, la
suciedad y los escombros se remolcaran nuestras propias vivencias, se
pisotearan nuestras más preciadas nostalgias.

Se puede y se debe por lógico, aceptar el cambio, pero cuando se demuele
para construir, mejorar, permear cada rincón del pasado, con progreso.

En esta realidad surrealista de Cuba, las culpas se barajan, y los
culpables se escurren. Hay responsables visibles solo para el éxito.
Pero ¿qué cadena de acciones, decisiones, determina el abandono de
instalaciones recreativas que han sido parte de la infancia de varias
generaciones?

¿Por qué están en semejante estado el parque Lenin y el Acuario
Nacional? ¿Por qué se perdió esa Piscina Gigante, fuente de diversión
para niños, jóvenes, adultos y, supuestamente, solo la primera de unas
siete que serían construidas a lo largo de la costa?

¿Por qué en el parque José Martí, también en Alamar, no funcionan ya la
mayoría de los aparatos traídos con gran pompa de Tarará (otro lugar de
recreación arrebatado a los cubanos)?

Cuando paso por el cine de esta "Ciudad del Futuro", que lucía radiante
en los 80 con su bellísimo lobby acristalado, y hace años entregado a la
corrosión de los elementos, no puedo evitar acordarme de un señor que
conocí, fundador de Alamar y jefe de obra de sus instalaciones más
importantes, quien junto a esas brigadas de cascos blancos, impulsadas
por Fidel, confiaban en estar moldeando un mundo mejor para sus hijos.

"Ayer pasé por el cine y lloré", me confesó ese hombre. Le propuse
entrevistarlo y accedió, pero el día previsto para el encuentro tuvo que
ir al hospital, luego me enteré de que había vendido su casa y emigrado
a Estados Unidos.

Por una conversación casual de la que fui involuntaria testigo, supe que
el gobierno municipal de la Habana del Este, en diálogo con varias
iglesias protestantes, planteó a la misión cristiana la necesidad de
enfocar a los jóvenes en entretenimientos constructivos que los alejen
de hábitos perniciosos como la droga. La propuesta fue construir una
pista de patinaje para la que ya están disponibles todos los recursos,
solo falta la aprobación gubernamental.

Aun conociendo la larga y viscosa cadena de burocracia, uno llega a
preguntarse qué impide que se autorice la construcción de algo bueno,
útil, necesario. Algo que disfrutarán tantos.

¿Acaso hay algún eslabón roto en la cadena donde se diluye el flujo de
orden y mando?

Si la historia se cuenta por sus conquistas, también se revela por sus
derrotas. La apatía de los cubanos empieza con la contemplación de tanto
menoscabo, tantos indicios de omisión, de exclusión, que son la voz
inaudible donde se expresa el lugar que tiene la población para el Estado.

Ese lugar que se ve en las asambleas de rendición de cuenta, adonde los
suscriptores ya no quieren ir porque se sienten burlados, estafados,
porque sus continuos planteamientos reciben respuestas ambiguas o
sentencias lapidarias.

Cuando miro tantas obras entregadas a la demolición (no de una guerra,
no de un cataclismo natural, sino de esa mezcla letal resultante de la
pésima administración gubernamental, la densidad burocrática y la
desidia ciudadana), entiendo que justo aquí empieza la compulsión del
cubano por irse, por salir del estatismo de no poder decidir ni qué va a
pasar con los baches, la basura, la falta de alumbrado público, de
opciones de recreación. Es la necesidad natural de aspirar aire de
evolución, no de estancamiento. De ser parte de la vida, de lo que se
mueve, no de lo que se atrofia o se paraliza.

Source: En Cuba: contra la vida - Havana Times en español -
http://www.havanatimes.org/sp/?p=117441

In Cuba: Against Life

In Cuba: Against Life
August 8, 2016
Veronica Vega

HAVANA TIMES — They say that a picture is worth more than a thousand
words. It's a well known fact that time, relentless and irreversible,
transforms every living thing and even what appears to be static. The
only place where faces and bodies, sensations and the backdrops of our
lives remain intact in a continuous stream is in our memory.

However, if we see a place associated with so many happy memories, run
down, broken, forgotten, it's inevitable that we feel like something (or
someone) is mocking what our past is worth, the hard work and resources
that were needed to build it, and the joy that has been snatched away
from present and future generations.

In an article published on Cubanet, I saw some photos of Lenin Park and
the National Aquarium which reminded me of the Giant Swimming Pool in
Alamar, an option in the '90s that substituted going to the beach and
saved us the journey in packed buses and the trouble of having to go so
far away.

The same crushing damage that pain us, as if our own experiences were
being dragged down along with the rust, dirt and rubble, our most
treasured nostalgia being trampled on.

We can and it's only natural that we should accept change, but only when
things are knocked down so they can be built again, improved, and thus
filling every corner of the past with progress.

In Cuba's surreal reality, blame is shifted and those who are
responsible slip away. People responsible are only seen when it's for
something successful. But, what chain of actions and decisions leads to
the abandonment of leisure facilities that were a part of so many
generations' childhood?

Why is Lenin Park and the National Aquarium in the state they're in? Why
have we lost this Giant Swimming Pool, which was a source of fun for
children, young people and adults alike, and which apparently was the
first of seven that were going to be built along the coast?

Why is it that in Jose Marti Park, which is also situated in Alamar,
most of the playground equipment which was brought from Tarara (another
recreational space snatched from us Cubans) with great fanfare no longer
works?

When I walk past the cinema in this "City of the Future", which once
radiated in the '80s with its beautiful crystalline lobby, and which
surrended to the corrosion of Nature's elements years ago, I can't help
but remember a man I met, the founder of Alamar and the construction
manager of its most important facilities, who along with the "white
helmet" brigades, promoted by Fidel, believed that they were building a
better world for their children.

"Yesterday, I walked past the cinema and began to cry," this man
confessed to me. I proposed to interview him and he accepted, but the
day we were meant to meet, he had to go to the hospital. I only found
out later that he had sold his house and had immigrated to the US.

In an informal conversation that I just happened to listen in on, I
learnt that the municipal government in East Havana, which was talking
with several Protestant churches, had suggested to the Christian mission
that they needed to steer young people towards constructive forms of
entertaintainment that would keep them away from harmful habits like
drugs. Their proposal was to build a skating rink which they already had
all the resources for. All they needed was the government's stamp of
approval.

Although we know how long and cumbersome this bureaucratic process can
be, you might ask yourself what would impede the government from
authorizing the construction of something good, useful and necessary.
Something which many, many people can enjoy.

Surely there's a broken link in this bureaucratic chain somewhere where
command and control dissolve?

If history is told narrating its conquests, it should also reveal its
defeats. The apathy of Cubans begins when we think about the extent of
all the damage that has been done, of all the instances of neglect and
exclusion, which are the inaudible voice of the place the public has for
the State.

This place which can be seen in the neighborhood Assemblies where
citizens no longer want to go because they feel like they're being
mocked, swindled, because their never-ending proposals are only met with
ambiguous responses or solemn sentences.

When I look at just how many buildings have been handed over to be
demolished (not because of war or a natural catastrophe, but the result
of a lethal mix of disastrous government administration, bureaucratic
density and civil apathy), I understand that it's here where the Cuban
people's obsession with leaving, with getting out of this centralized
system begins. Where they can't even decide what is going to happen with
potholes, the garbage, the lack of public street lighting and
recreational options. It's a natural human need to breathe in the air of
evolution, not stale air. People want to be a part of life, of the
animate, not to be part of what is atrophied or paralyzed.

Source: In Cuba: Against Life - Havana Times.org -
http://www.havanatimes.org/?p=120373

Thursday, August 4, 2016

Un túnel convertido en vivienda

Un túnel convertido en vivienda
agosto 3, 2016 2:08 pm

Bejucal, Artemisa, Misael Aguilar, (PD) Casi a la salida de San Antonio
de los Baños, en la provincia de Artemisa, cuando se transita por la
calle 41, está ubicada la línea del tren que llega hasta Tulipán, en la
capital. Allí existe un pequeño túnel que atraviesa por debajo de la
línea. Al parecer, se hizo para dar paso a las aguas.

Lo curioso de esto para todos los que circulan por el lugar, es que el
túnel en cuestión se ha convertido en una vivienda. Y es posible que
tenga hasta un portal.

Alguien que no tenía dónde vivir ha hecho de este hueco de piedras, con
forma redondeada en la parte superior, un sitio para pernoctar.

En la entrada del túnel han puesto unos palos para crear un pequeño
portal que va a tener la increíble vivienda.

Está en medio de un gran herbazal, rodeada de basura y desperdicios de
todo tipo, lo que aumenta el peligro de residir en esa cueva, por la
falta de higiene.

Se puede constatar que existe una especie de camino, que se supone le
deba de servir de salida hacia la calle a quien está viviendo allí.

En la parte de afuera hay amontonados sacos y cubos que sugieren
contener materia prima reciclable, latas vacías de refresco, algo a lo
que se dedican algunas personas en estos momentos en el país, pues el
Estado las compra.

Esta situación no es más que una triste muestra de lo mal que anda en
nuestro país el problema de la vivienda, de lo desesperadas que se ven
muchas personas por no tener un lugar para residir y están obligados a
hacer cualquier cosa; pasando por encima de todo tipo de peligros y de
riesgos por tal de tener un techo donde poder dormir.

Quien está utilizando como vivienda este pequeño túnel en San Antonio de
los Baños no ha tenido en cuenta que pone en riesgo su salud, pues
incluso por frente a la entrada se ve un estrecho desagüe de aguas
negras que pasa por allí entre la espesa hierba.

Resulta inconcebible que una persona sea capaz de vivir en un túnel, en
un país donde desde hace 57 años tanto se habla de justicia social.
comuni.red.comunitaria@gmail.com; móvil: +53 58365937; Misael Aguilar
*Red Cubana de Comunicadores Comunitarios

Source: Un túnel convertido en vivienda | Primavera Digital -
http://primaveradigital.net/un-tunel-convertido-en-vivienda/