Matthew and Oblivion Join Forces Against La Máquina in Guantanamo /
14ymedio, Yunier Reyes
14ymedio, Yunier Reyes, Baracoa, 7 October 2016 – "There is not a single
roof here that the wind didn't take," commented Jorge Luis, a villager
of La Máquina, one of the poorest areas of Cuba in the territory of
Maisí, Guantanamo. At roughly 900 feet above sea level, the residents of
the remote place say that since the passing of Hurricane Matthew the
first government aid still hasn't reached the area.
"We hid in the bathroom of the house," recalls this farmer who was born
in the easternmost point of the island and says he has never having seen
anything like what happened during Tuesday night. "Everything was
doubled over with the wind and the pressure was so strong that I could
hardly swallow my own saliva," he explains. "It was more than six hours
that we couldn't even move," he recalls with fear.
The locals have always looked enviously at neighboring Baracoa. "They at
least have tourists coming, who leave behind some money, but here nobody
passes. Who is going to be interested in seeing this town where there is
nothing?" asks Jorge Luis's eldest son, who helps his father farm. The
young man believes that "donations will rain down" on the larger town,
but "from there to here is a long way."
The dangerous stretch of road linking Cajobabo with La Máquina and Punta
de Maisí is not passable at the moment for cars, but entire families
have dared to make their way along it, struggling to get around the
rocks and chunks of concrete and asphalt that now mark the damaged
road. They go to nearby villages in search of food, on a walk that must
be made in haste.
Jorge Luis made a stretch of the journey on Thursday afternoon with an
empty sack over his shoulder. "I have to get some food because we
already ran out," he says. At the home of some of his cousins they gave
him some sweet potatoes and a piece of salt pork. "We will be surviving
with this until they begin to distribute food," he says.
"The coffee is very affected," says the farmer, and telephone
communications and electrical service are still not working, but the
latter two problems do not seem to worry Jorge Luis very much. "We have
always lived with very little. In my house we can only turn on a light
bulb occasionally because the voltage has always been very low."
La Máquina's first sidewalks were poured last year and "they are already
deteriorated because the builders stole some of the materials,"
explained the Guantanameran. With Matthew's rains the whole place was
turned into a quagmire only navigable in rubber boots. Children travel
on the shoulders of their parents and bicycles can barely advance
through the mud.
In Punta Caleta, the site where Matthew touched down on the island,
"there's nothing left even to tie a goat to," the farmer – who also has
relatives in the area – says sarcastically. "Even the trees were
uprooted." The bridges in the region are also seriously damaged, which
is preventing the arrival of maintenance brigades and food supplies.
Intense rains have damaged the region and the Rio Seco – Dry River – has
belied its name and flooded to the point that the villages in the area
are incommunicado. "The rains failed us, but not now, really, not now,"
reflects Jorge Luis, as he works his way around the obstacles toward the
town of Cajobabo. On both sides of what was once a highway the palms are
pressed flat against the ground as if a giant had passed over them.
Source: Matthew and Oblivion Join Forces Against La Máquina in
Guantanamo / 14ymedio, Yunier Reyes – Translating Cuba -
http://translatingcuba.com/matthew-and-oblivion-join-forces-against-la-maquina-in-guantanamo-14ymedio-yunier-reyes/
Cuba need lacks adequate housing for it's people. Over 880,000 (official data 07/2017) houses need extensive repairs or have to be built. Houses could only be "exchanged" until recently. Now they can be sold. Often houses are impounded for "infractions". People that leave the country illegally lose their property rights. This site highlights the plight of Cubans. La vivienda: problema Cubana
Saturday, October 8, 2016
Matthew y el olvido se conjugan contra La Máquina en Guantánamo
Matthew y el olvido se conjugan contra La Máquina en Guantánamo
YUNIER REYES, Baracoa | Octubre 07, 2016
"Aquí no quedó un solo techo que no se llevara el viento", comenta Jorge
Luis, poblador de La Máquina, una de las zonas más pobres de Cuba en el
territorio de Maisí, Guantánamo. A unos 300 metros por encima del nivel
del mar, los residentes del apartado paraje aseguran que tras el paso
del huracán Matthew a la zona todavía no han llegado las primeras ayudas
gubernamentales.
"Nos escondimos en el baño de la casa", recuerda este campesino que
nació en el punto más oriental de la Isla y asegura nunca haber visto
nada como lo ocurrido durante la noche de este martes. "Todo se doblaba
con el viento y la presión era tan fuerte que me costaba trabajo tragar
mi propia saliva", explica. "Fueron más de seis horas en que no pudimos
ni movernos", rememora con temor.
Los vecinos del lugar siempre han mirado con cierta envidia a la vecina
Baracoa. "Ellos por lo menos tienen turistas que vienen y les dejan algo
de dinero, pero por aquí no pasa nadie. ¿A quién le iba a interesar ver
este pueblo donde no hay nada?", se cuestiona el hijo mayor de Jorge
Luis, que se dedica a ayudar a su padre en las labores agrícolas. El
joven cree que "las donaciones lloverán" sobre la villa primada, pero
"de ahí a que lleguen hasta aquí, va un largo trecho".
El peligroso tramo de carretera que une a Cajobabo con La Máquina y
Punta de Maisí no es transitable en estos momentos para los vehículos,
pero familias enteras se atreven a emprender la ruta sorteando las
piedras y los trozos de concreto y asfalto que se han despegado de la
vía. Van en busca de víveres a los poblados más cercanos, en una
caminata que la necesidad acelera.
Jorge Luis hizo un trozo del trayecto en la tarde de este jueves con un
saco vacío sobre el hombro. "Tengo que conseguir unas viandas porque ya
se nos acabó la comida", asegura. En casa de unos primos le dieron
algunos boniatos y un trozo de carne de cerdo salada. "Con esto iremos
tirando hasta que empiecen a distribuir comida", se ilusiona.
"El café está muy afectado", cuenta el campesino,y también las
comunicaciones por teléfono y el servicio eléctrico siguen sin
funcionar, pero estos dos últimos problemas no parecen preocupar mucho a
Jorge Luis. "Hemos vivido siempre con muy poco. En mi casa apenas
podemos encender un bombillo de vez en cuando porque el voltaje siempre
ha sido muy bajo".
Las primeras aceras con las que contaron en La Máquina se fundieron el
pasado año y "ya están deterioradas porque los constructores se robaron
parte de los materiales", explica el guantanamero. Con las lluvias de
Matthew todo el lugar ha quedado convertido en un lodazal por el que
solo se puede transitar con botas de goma. Los niños viajan en los
hombros de sus padres y las bicicletas apenas logran avanzar con el fango.
En Punta Caleta, el sitio por donde Matthew entró a la Isla, "no queda
ni donde amarrar la chiva", ironiza el agricultor que tiene parientes
también en esa zona. "Ahí hasta los árboles fueron arrancados de cuajo".
Los puentes de la región están también seriamente dañados, lo cual
impide la entrada de brigadas de mantenimiento y de cualquier abasto de
alimentos.
Las lluvias intensas han dañado la región y el Río Seco ha negado su
nombre y muestra en la actualidad una crecida que mantiene incomunicados
a los pueblitos de la zona. "Con la falta que nos hacían las lluvias,
pero no así, la verdad, no así", reflexiona Jorge Luis y avanza
sorteando obstáculos hacia Cajobabo. A ambos lados de lo que una vez fue
una carretera las palmas están aplastadas contra el suelo, como si un
gigante hubiera pasado sobre ellas.
Source: Matthew y el olvido se conjugan contra La Máquina en Guantánamo
-
http://www.14ymedio.com/nacional/Matthew-olvido-conjugan-Maquina-Guantanamo_0_2085991391.html
YUNIER REYES, Baracoa | Octubre 07, 2016
"Aquí no quedó un solo techo que no se llevara el viento", comenta Jorge
Luis, poblador de La Máquina, una de las zonas más pobres de Cuba en el
territorio de Maisí, Guantánamo. A unos 300 metros por encima del nivel
del mar, los residentes del apartado paraje aseguran que tras el paso
del huracán Matthew a la zona todavía no han llegado las primeras ayudas
gubernamentales.
"Nos escondimos en el baño de la casa", recuerda este campesino que
nació en el punto más oriental de la Isla y asegura nunca haber visto
nada como lo ocurrido durante la noche de este martes. "Todo se doblaba
con el viento y la presión era tan fuerte que me costaba trabajo tragar
mi propia saliva", explica. "Fueron más de seis horas en que no pudimos
ni movernos", rememora con temor.
Los vecinos del lugar siempre han mirado con cierta envidia a la vecina
Baracoa. "Ellos por lo menos tienen turistas que vienen y les dejan algo
de dinero, pero por aquí no pasa nadie. ¿A quién le iba a interesar ver
este pueblo donde no hay nada?", se cuestiona el hijo mayor de Jorge
Luis, que se dedica a ayudar a su padre en las labores agrícolas. El
joven cree que "las donaciones lloverán" sobre la villa primada, pero
"de ahí a que lleguen hasta aquí, va un largo trecho".
El peligroso tramo de carretera que une a Cajobabo con La Máquina y
Punta de Maisí no es transitable en estos momentos para los vehículos,
pero familias enteras se atreven a emprender la ruta sorteando las
piedras y los trozos de concreto y asfalto que se han despegado de la
vía. Van en busca de víveres a los poblados más cercanos, en una
caminata que la necesidad acelera.
Jorge Luis hizo un trozo del trayecto en la tarde de este jueves con un
saco vacío sobre el hombro. "Tengo que conseguir unas viandas porque ya
se nos acabó la comida", asegura. En casa de unos primos le dieron
algunos boniatos y un trozo de carne de cerdo salada. "Con esto iremos
tirando hasta que empiecen a distribuir comida", se ilusiona.
"El café está muy afectado", cuenta el campesino,y también las
comunicaciones por teléfono y el servicio eléctrico siguen sin
funcionar, pero estos dos últimos problemas no parecen preocupar mucho a
Jorge Luis. "Hemos vivido siempre con muy poco. En mi casa apenas
podemos encender un bombillo de vez en cuando porque el voltaje siempre
ha sido muy bajo".
Las primeras aceras con las que contaron en La Máquina se fundieron el
pasado año y "ya están deterioradas porque los constructores se robaron
parte de los materiales", explica el guantanamero. Con las lluvias de
Matthew todo el lugar ha quedado convertido en un lodazal por el que
solo se puede transitar con botas de goma. Los niños viajan en los
hombros de sus padres y las bicicletas apenas logran avanzar con el fango.
En Punta Caleta, el sitio por donde Matthew entró a la Isla, "no queda
ni donde amarrar la chiva", ironiza el agricultor que tiene parientes
también en esa zona. "Ahí hasta los árboles fueron arrancados de cuajo".
Los puentes de la región están también seriamente dañados, lo cual
impide la entrada de brigadas de mantenimiento y de cualquier abasto de
alimentos.
Las lluvias intensas han dañado la región y el Río Seco ha negado su
nombre y muestra en la actualidad una crecida que mantiene incomunicados
a los pueblitos de la zona. "Con la falta que nos hacían las lluvias,
pero no así, la verdad, no así", reflexiona Jorge Luis y avanza
sorteando obstáculos hacia Cajobabo. A ambos lados de lo que una vez fue
una carretera las palmas están aplastadas contra el suelo, como si un
gigante hubiera pasado sobre ellas.
Source: Matthew y el olvido se conjugan contra La Máquina en Guantánamo
-
http://www.14ymedio.com/nacional/Matthew-olvido-conjugan-Maquina-Guantanamo_0_2085991391.html
Damnificados en Cuba pasan al olvido tras un huracán
Damnificados en Cuba pasan al olvido tras un huracán
07 de octubre de 2016 - 20:10 - Por IVÁN GARCÍA
Mientras examinan las devastaciones, prometen edificar "nuevas y
robustas" casas, y a los vecinos de los lugares visitados les piden más
trabajo y sacrificio
LA HABANA.- Una semana. Quizás dos, es el plazo de caducidad que tiene
en Cuba las noticias sobre el proceso de recuperación después del paso
de un huracán. Con un tufillo triunfalista se pueden leer informaciones
sobre varias brigadas de linieros que restablecen las comunicaciones y
la corriente eléctrica.
Galería de fotos conmovedoras del desastre provocado por el ciclón en
Baracoa. Todo el relato siempre es contado en términos militares. Como
si fuese una batalla épica. Si damos crédito a los cintillos de prensa,
los caciques verde olivo y primeros secretarios del partido comunista en
las regiones orientales, se dan un baño de masas.
Mientras examinan las devastaciones, prometen edificar nuevas y robustas
casas, y a los vecinos de los lugares visitados les piden más trabajo y
sacrificio y les dicen que pueden tener la absoluta convicción de que
'la revolución jamás los abandonará'. Luego el interés noticioso se va
difuminando.
Entonces el coro de amanuenses estatales se centra en la apertura de la
nueva zafra o en los 'innumerables logros productivos', que solo son
efectivos en la tinta negra del papel donde se imprimen los periódicos
nacionales o provinciales.
Justo el día después de que una catástrofe natural termina, comienza el
drama humano. Pregúntele a alguna de las 35 familias que sobrevive en
condiciones precarias en un vetusto caserón del municipio Cerro. La
ruinosa ciudadela, con el número 208, está enclavada en la calle Domínguez.
Desde 1969 la edificación fue declarada inhabitable por las autoridades.
Sus moradores han visto pasar una docena de ciclones. Debido a las
inundaciones del 29 abril de 2015 provocado por torrenciales aguaceros,
Raúl Fernández perdió todos los electrodomésticos que su mujer trajo de
Venezuela. "Tengo 46 años y nací en este lugar. Llevo años reclamando
una vivienda para salir de aquí y hasta ahora todos los reclamos han
sido en vano. Las autoridades del municipio conocen bien el caso de las
familias de este lugar y no hacen nada".
Cuentan algunos inquilinos que lo único que recibieron fueron colchones
de espuma de goma. "Pero si lo queríamos, teníamos que pagarlos, al
contado o a plazos. 900 pesos los personales y 1,400 los más grandes. Un
abuso del gobierno. Cómo en Cuba los Seguros no funcionan o funcionan
mal, la gente tiene que volver a pagar la poca mierda que te entregan:
un colchón, una arrocera y un paquete de cucharas o vasos", apunta
Magaly, quien reside en Domínguez 208 hace veinte años.
El Ministerio de Finanzas y Precios, a través de la Resolución No. 143
de 2015, emitió una normativa la cual contiene el Procedimiento para la
evaluación, certificación, fijación de precios, contabilización,
financiamiento, tributos y control de las pérdidas y daños en casos de
desastres naturales, sanitarios o tecnológicos.
O sea que una familia que pierda sus bienes debe pagar lo que el Estado
pueda proveerle según su precio comercial minorista. En caso de no poder
hacerlo, se le otorgará un crédito que debe retribuir en los términos
establecidos por la institución bancaria.
También, y previo análisis de la situación económica familiar del
damnificado, el Consejo Popular o la Zona de Defensa, puede proponer al
Consejo de la Administración Municipal o al Consejo de Defensa
municipal, de considerarlo necesario, que los intereses de los créditos
bancarios otorgados sean asumidos parcial o totalmente por el
Presupuesto del Estado.
Olga, 71 años, jubilada y residente en una zona baja de La Habana,
debido a una inundación perdió un añejo televisor de tubos catódicos,
refrigerador, cazuelas, olla arrocera y toda su ropa.
"Luego de un papeleo interminable y colas de varias horas, donde pude
demostrar que dependo solo de mi pensión, me dieron una colchoneta, ropa
reciclada de tallas inmensas, una arrocera media rota y un motor de
refrigerador, que tuve que pagarle 500 pesos a un mecánico para que me
lo pusiera. Desde hace un año tengo que escuchar por radio las novelas
de la televisión. A la hora de hacer propaganda sobre el desempeño de la
Defensa Civil, que es bueno para preservar vidas humanas, tienen el uno,
pero para reparar los daños a los perjudicados, el gobierno es
inoperante", expresa Olga.
Existen familias como la de Jorge Castillo, que vive en una destartalada
habitación de una vieja posada al sur de La Habana, reconvertida en
albergue para damnificados, que llevan catorce años esperando por una
vivienda.
"Eso fue cuando la tormenta tropical Edouard en 2002. Imagínate que
puede quedar para los santiagueros que perdieron sus casas cuando el
ciclón Sandy en 2012 o ahora la gente de Baracoa tras el paso de
Matthew", indica Jorge.
El 25 de octubre de 2012, las destructivas rachas de vientos a 175 km
por hora del huracán Sandy borraron del mapa al Barrio Rojo, en Mar
Verde, Santiago de Cuba, a casi 1.000 kilómetros al este de La Habana
"Mar Verde es una comunidad reconocida oficialmente desde 1981. Está
ubicada en la playa de igual nombre, forma parte del Consejo Popular
Agüero-Mar Verde que abarca 62.5 kilómetros cuadrados y es la
circunscripción 47 entre las 277 que integran el municipio de Santiago
de Cuba. Allí no hay correos, tiendas, agromercados, farmacias, escuelas
o bodegas; apenas un consultorio del médico de la familia para auxilios
mínimos" relataba el reportero Julio Batista en una impactante historia
publicada en Periodismo de Barrio el pasado mes febrero.
Treinta y una familias, 85 personas en total, que perdieron sus casas
durante el huracán Sandy viven en cabañas estrechas de una antigua base
de campismo popular donde la entrada de agua por tuberías es cada diez u
once días.
Las autoridades les han prometido entregar un lote de casas nuevas. Pero
es el cuento de nunca acabar. Primero les dijeron que en diciembre de
2014 entregarían las llaves de 56 de las 250 viviendas. Luego, que en
diciembre de 2015. Ahora, según el reportaje de Julio Batista, se habla
de finalizar las obras en diciembre de 2016.
Pero los pobladores de la base de campismo de Mar Verde se encuentran
escépticos. Y es que aquéllos que pierden sus propiedades por desastres
naturales, ya sea en La Habana, Santiago de Cuba o Baracoa, sienten que
el régimen los engaña. O no les habla con franqueza. Como si fuera poco
la tragedia que viven.
Source: Damnificados en Cuba pasan al olvido tras un huracán | Huracán
Matthew, Cuba -
http://www.diariolasamericas.com/america-latina/damnificados-cuba-pasan-al-olvido-un-huracan-n4104799
07 de octubre de 2016 - 20:10 - Por IVÁN GARCÍA
Mientras examinan las devastaciones, prometen edificar "nuevas y
robustas" casas, y a los vecinos de los lugares visitados les piden más
trabajo y sacrificio
LA HABANA.- Una semana. Quizás dos, es el plazo de caducidad que tiene
en Cuba las noticias sobre el proceso de recuperación después del paso
de un huracán. Con un tufillo triunfalista se pueden leer informaciones
sobre varias brigadas de linieros que restablecen las comunicaciones y
la corriente eléctrica.
Galería de fotos conmovedoras del desastre provocado por el ciclón en
Baracoa. Todo el relato siempre es contado en términos militares. Como
si fuese una batalla épica. Si damos crédito a los cintillos de prensa,
los caciques verde olivo y primeros secretarios del partido comunista en
las regiones orientales, se dan un baño de masas.
Mientras examinan las devastaciones, prometen edificar nuevas y robustas
casas, y a los vecinos de los lugares visitados les piden más trabajo y
sacrificio y les dicen que pueden tener la absoluta convicción de que
'la revolución jamás los abandonará'. Luego el interés noticioso se va
difuminando.
Entonces el coro de amanuenses estatales se centra en la apertura de la
nueva zafra o en los 'innumerables logros productivos', que solo son
efectivos en la tinta negra del papel donde se imprimen los periódicos
nacionales o provinciales.
Justo el día después de que una catástrofe natural termina, comienza el
drama humano. Pregúntele a alguna de las 35 familias que sobrevive en
condiciones precarias en un vetusto caserón del municipio Cerro. La
ruinosa ciudadela, con el número 208, está enclavada en la calle Domínguez.
Desde 1969 la edificación fue declarada inhabitable por las autoridades.
Sus moradores han visto pasar una docena de ciclones. Debido a las
inundaciones del 29 abril de 2015 provocado por torrenciales aguaceros,
Raúl Fernández perdió todos los electrodomésticos que su mujer trajo de
Venezuela. "Tengo 46 años y nací en este lugar. Llevo años reclamando
una vivienda para salir de aquí y hasta ahora todos los reclamos han
sido en vano. Las autoridades del municipio conocen bien el caso de las
familias de este lugar y no hacen nada".
Cuentan algunos inquilinos que lo único que recibieron fueron colchones
de espuma de goma. "Pero si lo queríamos, teníamos que pagarlos, al
contado o a plazos. 900 pesos los personales y 1,400 los más grandes. Un
abuso del gobierno. Cómo en Cuba los Seguros no funcionan o funcionan
mal, la gente tiene que volver a pagar la poca mierda que te entregan:
un colchón, una arrocera y un paquete de cucharas o vasos", apunta
Magaly, quien reside en Domínguez 208 hace veinte años.
El Ministerio de Finanzas y Precios, a través de la Resolución No. 143
de 2015, emitió una normativa la cual contiene el Procedimiento para la
evaluación, certificación, fijación de precios, contabilización,
financiamiento, tributos y control de las pérdidas y daños en casos de
desastres naturales, sanitarios o tecnológicos.
O sea que una familia que pierda sus bienes debe pagar lo que el Estado
pueda proveerle según su precio comercial minorista. En caso de no poder
hacerlo, se le otorgará un crédito que debe retribuir en los términos
establecidos por la institución bancaria.
También, y previo análisis de la situación económica familiar del
damnificado, el Consejo Popular o la Zona de Defensa, puede proponer al
Consejo de la Administración Municipal o al Consejo de Defensa
municipal, de considerarlo necesario, que los intereses de los créditos
bancarios otorgados sean asumidos parcial o totalmente por el
Presupuesto del Estado.
Olga, 71 años, jubilada y residente en una zona baja de La Habana,
debido a una inundación perdió un añejo televisor de tubos catódicos,
refrigerador, cazuelas, olla arrocera y toda su ropa.
"Luego de un papeleo interminable y colas de varias horas, donde pude
demostrar que dependo solo de mi pensión, me dieron una colchoneta, ropa
reciclada de tallas inmensas, una arrocera media rota y un motor de
refrigerador, que tuve que pagarle 500 pesos a un mecánico para que me
lo pusiera. Desde hace un año tengo que escuchar por radio las novelas
de la televisión. A la hora de hacer propaganda sobre el desempeño de la
Defensa Civil, que es bueno para preservar vidas humanas, tienen el uno,
pero para reparar los daños a los perjudicados, el gobierno es
inoperante", expresa Olga.
Existen familias como la de Jorge Castillo, que vive en una destartalada
habitación de una vieja posada al sur de La Habana, reconvertida en
albergue para damnificados, que llevan catorce años esperando por una
vivienda.
"Eso fue cuando la tormenta tropical Edouard en 2002. Imagínate que
puede quedar para los santiagueros que perdieron sus casas cuando el
ciclón Sandy en 2012 o ahora la gente de Baracoa tras el paso de
Matthew", indica Jorge.
El 25 de octubre de 2012, las destructivas rachas de vientos a 175 km
por hora del huracán Sandy borraron del mapa al Barrio Rojo, en Mar
Verde, Santiago de Cuba, a casi 1.000 kilómetros al este de La Habana
"Mar Verde es una comunidad reconocida oficialmente desde 1981. Está
ubicada en la playa de igual nombre, forma parte del Consejo Popular
Agüero-Mar Verde que abarca 62.5 kilómetros cuadrados y es la
circunscripción 47 entre las 277 que integran el municipio de Santiago
de Cuba. Allí no hay correos, tiendas, agromercados, farmacias, escuelas
o bodegas; apenas un consultorio del médico de la familia para auxilios
mínimos" relataba el reportero Julio Batista en una impactante historia
publicada en Periodismo de Barrio el pasado mes febrero.
Treinta y una familias, 85 personas en total, que perdieron sus casas
durante el huracán Sandy viven en cabañas estrechas de una antigua base
de campismo popular donde la entrada de agua por tuberías es cada diez u
once días.
Las autoridades les han prometido entregar un lote de casas nuevas. Pero
es el cuento de nunca acabar. Primero les dijeron que en diciembre de
2014 entregarían las llaves de 56 de las 250 viviendas. Luego, que en
diciembre de 2015. Ahora, según el reportaje de Julio Batista, se habla
de finalizar las obras en diciembre de 2016.
Pero los pobladores de la base de campismo de Mar Verde se encuentran
escépticos. Y es que aquéllos que pierden sus propiedades por desastres
naturales, ya sea en La Habana, Santiago de Cuba o Baracoa, sienten que
el régimen los engaña. O no les habla con franqueza. Como si fuera poco
la tragedia que viven.
Source: Damnificados en Cuba pasan al olvido tras un huracán | Huracán
Matthew, Cuba -
http://www.diariolasamericas.com/america-latina/damnificados-cuba-pasan-al-olvido-un-huracan-n4104799
Residents of hurricane-ravaged eastern Cuba say they need help
Residents of hurricane-ravaged eastern Cuba say they need help
BY MIMI WHITEFIELD
mwhitefield@miamiherald.com
Matthew's winds had scarcely subsided in eastern Cuba Wednesday when
Msgr. Wilfredo Pino Estévez, bishop of the Diocese of
Guantánamo-Baracoa, set off at 5 a.m. to see what the hurricane had
wrought on Cuba's northern coast.
Representatives of Caritas Guantánamo, a Catholic charitable
organization, accompanied him, but they could only make it about halfway
to Baracoa because of the muddy, impassable roads. The bishop continued
on in a Jeep over a mountainous road where Matthew's heavy rain had
loosened mudslides before reaching the city of about 82,000 residents.
Father José Espino, left, pastor of San Lazaro Catholic Church in
Hialeah, is a liaison for Caritas Cuba, a Catholic charitable
organization. He's shown at an Archdiocese of Miami news conference with
Father Reginald Jean-Marie, pastor of Notre Dame d'Haiti in the
background. C.M. GUERRERIO cmguerrero@elnuevoherald.com
The journey took him 16 hours — even though a trip between the city of
Guantánamo and Baracoa usually takes about two hours and 15 minutes.
What he found in Baracoa, where Matthew's eye exited Cuba early
Wednesday, was a city with ruined roads, a damaged communications
system, and neighborhoods up to three blocks away from the sea reduced
to rubble by storm surges and high winds.
The devastation along Cuba's eastern tip prompted the Catholic Church to
issue an immediate call for aid to help Cuba recover from Matthew's
onslaught.
"Right now we're trying to negotiate a point of entry for aid," Father
José Espino, of San Lazaro Church in Hialeah, said Friday at an
Archdiocese of Miami news conference. He was in touch with Pino by phone
Friday morning when the bishop returned from Baracoa. Both the airport
and port in Baracoa were damaged. The seaport at Santiago, which wasn't
damaged during the storm, is the nearest major port.
The Archdiocese of Miami is asking for money and food donations, as well
as offers to transport goods by air or sea, for hurricane victims in
both Cuba and Haiti. The most immediate needs are canned goods,
especially proteins, and rice and beans — preferably on pallets and
ready to go, Espino said.
"Crops have been affected [by Matthew], and food is critical," he said.
In Cuba's Caujerí Valley, 448,000 banana plants and eight million tomato
seedlings were damaged.
Contributions can be made through the Miami Catholic Charities website
by clicking on the "you are supporting" option and selecting Disaster
Relief-Hurricane Matthew.
The archdiocese is also asking its Miami pastors to hold a special
collection this weekend during all Masses to aid those affected by
Matthew in the Caribbean and the United States.
Mirta Kaulard, resident coordinator of the United Nations Development
Program in Cuba, said the U.N. also is coordinating with the Cuban
government to offer humanitarian aid.
On Thursday, helicopters carrying Cuban authorities and journalists
arrived in some of the towns that had been cut off by impassable roads
and downed communications systems since the hurricane passed through
Guantánamo province.
Aerial images from Maisí showed that the majority of homes had lost
their roofs, and those from Baracoa showed flooded areas, destroyed
homes and fallen trees. Entry to Baracoa is limited by mudslides along
La Farola highway, a ravaged coastline and a partially collapsed bridge
over the Toa River.
"When we saw the helicopters, it filled out hearts with joy because it
was a sign aid was arriving. We hope that they give us every
assistance," a woman in Baracoa told Cuban television.
Some residents of Maisí put up a Cuban flag amidst the rubble. They told
the Guantánamo newspaper Venceremos that they raised the flag because
they were revolutionaries and wanted authorities to know they were there
and needed help.
Despite heavy damages, so far there have been no reports of
storm-related deaths in Cuba. Hundreds of thousands of residents of
eastern Cuba were evacuated to storm shelters or sought refuge with
family and friends. The Civil Defense system even evacuated some
residents of Maisí to caves in the nearby mountains where they sought
shelter for three days.
"Thanks to this we are alive, because when we returned to our homes,
they were half full of water, and all of them, except mine, had no
roofs," Julio César Romero told a reporter from the Juventud Rebelde
newspaper.
Maisí, Imías and Baracoa remained without power and telephone service at
midday Friday. Government efforts focused on restoring fiberoptic cable
service to the communities. About 112,000 residents of Guantánamo
remained without running water.
El Nuevo Herald staff writer Nora Gámez Torres contributed to this report.
Source: Residents of hurricane-ravaged eastern Cuba say they need help |
In Cuba Today - http://www.incubatoday.com/news/article106789277.html
BY MIMI WHITEFIELD
mwhitefield@miamiherald.com
Matthew's winds had scarcely subsided in eastern Cuba Wednesday when
Msgr. Wilfredo Pino Estévez, bishop of the Diocese of
Guantánamo-Baracoa, set off at 5 a.m. to see what the hurricane had
wrought on Cuba's northern coast.
Representatives of Caritas Guantánamo, a Catholic charitable
organization, accompanied him, but they could only make it about halfway
to Baracoa because of the muddy, impassable roads. The bishop continued
on in a Jeep over a mountainous road where Matthew's heavy rain had
loosened mudslides before reaching the city of about 82,000 residents.
Father José Espino, left, pastor of San Lazaro Catholic Church in
Hialeah, is a liaison for Caritas Cuba, a Catholic charitable
organization. He's shown at an Archdiocese of Miami news conference with
Father Reginald Jean-Marie, pastor of Notre Dame d'Haiti in the
background. C.M. GUERRERIO cmguerrero@elnuevoherald.com
The journey took him 16 hours — even though a trip between the city of
Guantánamo and Baracoa usually takes about two hours and 15 minutes.
What he found in Baracoa, where Matthew's eye exited Cuba early
Wednesday, was a city with ruined roads, a damaged communications
system, and neighborhoods up to three blocks away from the sea reduced
to rubble by storm surges and high winds.
The devastation along Cuba's eastern tip prompted the Catholic Church to
issue an immediate call for aid to help Cuba recover from Matthew's
onslaught.
"Right now we're trying to negotiate a point of entry for aid," Father
José Espino, of San Lazaro Church in Hialeah, said Friday at an
Archdiocese of Miami news conference. He was in touch with Pino by phone
Friday morning when the bishop returned from Baracoa. Both the airport
and port in Baracoa were damaged. The seaport at Santiago, which wasn't
damaged during the storm, is the nearest major port.
The Archdiocese of Miami is asking for money and food donations, as well
as offers to transport goods by air or sea, for hurricane victims in
both Cuba and Haiti. The most immediate needs are canned goods,
especially proteins, and rice and beans — preferably on pallets and
ready to go, Espino said.
"Crops have been affected [by Matthew], and food is critical," he said.
In Cuba's Caujerí Valley, 448,000 banana plants and eight million tomato
seedlings were damaged.
Contributions can be made through the Miami Catholic Charities website
by clicking on the "you are supporting" option and selecting Disaster
Relief-Hurricane Matthew.
The archdiocese is also asking its Miami pastors to hold a special
collection this weekend during all Masses to aid those affected by
Matthew in the Caribbean and the United States.
Mirta Kaulard, resident coordinator of the United Nations Development
Program in Cuba, said the U.N. also is coordinating with the Cuban
government to offer humanitarian aid.
On Thursday, helicopters carrying Cuban authorities and journalists
arrived in some of the towns that had been cut off by impassable roads
and downed communications systems since the hurricane passed through
Guantánamo province.
Aerial images from Maisí showed that the majority of homes had lost
their roofs, and those from Baracoa showed flooded areas, destroyed
homes and fallen trees. Entry to Baracoa is limited by mudslides along
La Farola highway, a ravaged coastline and a partially collapsed bridge
over the Toa River.
"When we saw the helicopters, it filled out hearts with joy because it
was a sign aid was arriving. We hope that they give us every
assistance," a woman in Baracoa told Cuban television.
Some residents of Maisí put up a Cuban flag amidst the rubble. They told
the Guantánamo newspaper Venceremos that they raised the flag because
they were revolutionaries and wanted authorities to know they were there
and needed help.
Despite heavy damages, so far there have been no reports of
storm-related deaths in Cuba. Hundreds of thousands of residents of
eastern Cuba were evacuated to storm shelters or sought refuge with
family and friends. The Civil Defense system even evacuated some
residents of Maisí to caves in the nearby mountains where they sought
shelter for three days.
"Thanks to this we are alive, because when we returned to our homes,
they were half full of water, and all of them, except mine, had no
roofs," Julio César Romero told a reporter from the Juventud Rebelde
newspaper.
Maisí, Imías and Baracoa remained without power and telephone service at
midday Friday. Government efforts focused on restoring fiberoptic cable
service to the communities. About 112,000 residents of Guantánamo
remained without running water.
El Nuevo Herald staff writer Nora Gámez Torres contributed to this report.
Source: Residents of hurricane-ravaged eastern Cuba say they need help |
In Cuba Today - http://www.incubatoday.com/news/article106789277.html
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