Saturday, April 9, 2016

700 casas esperan ser reparadas en Manatí, ocho años después de Ike

700 casas esperan ser reparadas en Manatí, ocho años después de Ike
abril 08, 2016
Martinoticias.com

Por las afectaciones del huracán Ike en el 2008 aún existen en el
territorio más de 700 casos en espera de una solución definitiva, razón
por la cual el programa de la vivienda enfrenta el reto de gestionar un
hogar para cada uno de los damnificados, reconocen las autoridades locales.
Más de 700 casas afectadas en el 2008 por el huracán Ike todavía esperan
ser reparadas en el municipio guantanamero de Manatí, según reconoció
este viernes la prensa local que elogió al mismo tiempo "el plan
constructivo del territorio".

"El programa de la viviendas en el municipio de Manatí ha previsto para
el 2016 la culminación de alrededor de 30 casas y el inicio y desarrollo
de otras 15, con la fuerza de trabajo de las brigadas de mantenimiento
constructivo del territorio", dijo el órgano oficial del Partido
Comunista en la provincia de Las Tunas

El municipio de Manatí, tiene una población de 31,231,700 habitantes,
según el más reciente Censo.

El reportaje reconoció que "por las afectaciones del huracán Ike en el
2008 aún existen en el territorio más de 700 casos en espera de una
solución definitiva, razón por la cual el programa de la vivienda
enfrenta el reto de gestionar un hogar para cada uno de los damnificados".

"La planificación de este año, muy por debajo de las demandas reales de
la población, ha sido conformada sobre la base de los planes anteriores
y teniendo en cuenta la disponibilidad de los recursos conlos que se
cuenta en el municipio", reconoció ahora Yolexi Pavón, vicepresidente de
la Asamblea Municipal del Poder Popular en Manatí.

Source: 700 casas esperan ser reparadas en Manatí, ocho años después de
Ike -
http://www.martinoticias.com/a/setecientas-casas-esperan-ser-reparadas-maisie-ochodespues-ike/119136.html

Friday, April 8, 2016

Guanabacoa - El Gobierno vende viviendas 'hechas al trozo' a antiguos albergados

Guanabacoa: El Gobierno vende viviendas 'hechas al trozo' a antiguos
albergados
ADRIANA ZAMORA | La Habana | 7 Abr 2016 - 4:53 am.

El Noticiero Nacional de Televisión se ha mostrado "interesado" por la
calidad de los apartamentos que se entregan a los albergados de la
capital. Un reciente reportaje dedicado al tema pretendió ser una
búsqueda de explicaciones y responsabilidades, pues los beneficiados ya
se quejan de que los suelos de sus viviendas, hechos de cemento fundido
y no de lozas, se han empezado a rajar, a pesar del escaso tiempo de uso
que tienen.

En la comunidad construida en La Jata, municipio Guanabacoa, los suelos
son solo una parte del problema.

Las viviendas se comenzaron a construir hace dos años por brigadas de
trabajadores procedentes de otras provincias, sobre todo Mayabeque y
Matanzas. Los edificios han sido nombrados por eso "Mayabeque 1" o
"Matanzas 2". El barrio, aunque ha crecido y sigue creciendo con nuevas
edificaciones, todavía no tiene nombre. "Los edificios nuevos", le
llaman los guanabacoenses.

Allí han recibido apartamentos albergados de distintos lugares de la
capital, desde la misma Guanabacoa hasta el Cotorro. Algunos perdieron
hace décadas su vivienda en un derrumbe o un ciclón.

"Nosotros venimos de la Monumental", dice una señora, aludiendo a una
antigua posada convertida en albergue, ubicada en la carretera del mismo
nombre. "Llevábamos ocho años albergados cuando nos dieron esta casa
hace dos años".

Otras personas, como Magdalena, vienen de los albergues de la Yuca y
llevaban más de 20 años viviendo allí. "Ahora se han puesto las pilas
con nosotros, por el lío del plomo", explica. "Ya había demasiada gente
dando positivo a los análisis del plomo en sangre".

Los vecinos de los albergues de la Yuca se quejan desde hace años de la
cantidad de plomo en el terreno y ahora las autoridades han empezado a
sacar a los más antiguos.

Una joven de 21 años, que vivía albergada en Villa María cuenta que esta
es la primera vez que vive en una casa. "Mi abuela y mi mamá están
albergadas desde 1993. Yo nací en el albergue".

Sin embargo, la alegría que debería ser para ellos recibir por fin sus
apartamentos se ve frustrada por las condiciones en que se los entregan.

"Las casas no son gratuitas", explica Magdalena. "Tenemos que pagarlas
como todo el mundo, y está bien que así sea. Pero el problema es que es
muy duro pagar por algo que no está terminado".

La casa de Magdalena no tiene lozas en el piso, lo mismo que las otras,
pero también presenta otros problemas. "El tragante del patio nunca
tragó y la puerta está sin tornillos en las bisagras. Mejor no hablar de
las filtraciones. Mi vecina de arriba casi no puede limpiar por culpa
del agua que me cae por el techo de la cocina". Y Magdalena tiene que
pagar su apartamento como "nuevo".

La muchacha de Villa María cuenta que cuando llegó a su apartamento
nuevo no pudo resistir la decepción. "Los cuartos no tenían puertas y el
agua que se filtraba del apartamento de arriba salía por los
tomacorrientes. No podíamos encender la luz".

Todos los arreglos los tienen que costear los nuevos habitantes, a pesar
de que el apartamento todavía está dentro de su tiempo de garantía. Las
casas "no tienen ni azulejos en el baño o en la cocina. En la escalera
tampoco hay lozas, es el cemento crudo. El edificio tiene unos meses de
entregado y ya se caen los pedazos de cemento de las escaleras".

No hay jardines, ni alumbrado público y muchos ni siquiera tienen
aceras. Aunque los edificios cuentan con tanques y cisternas, el agua no
entra "porque no han terminado la instalación de las tuberías", según
explican los vecinos.

Dos de los edificios cercanos al de Magdalena sí tienen azulejos y lozas
y el acabado es evidentemente superior. "Es que esos eran de los
militares", explica un vecino. "Ellos los donaron para los albergados".

"Los donaron porque no querían vivir aquí con nosotros", matiza la
muchacha de Villa María. "Decían que esto estaba lleno de delincuentes,
pero no es verdad. Aquí hay de todo, pero hay gente decente también".

Señala la calle que divide dos grandes bloques de edificios. "De la
calle para allá viven los militares. De la calle para acá empieza la
favela", explica.

Los militares no se limitan para demostrar que no quieren mezclarse con
los albergados. Sus edificios tienen lozas y azulejos, jardines, aceras,
alumbrado público. La brigada que construye para ellos es la misma que
lo hace para los albergados, sin embargo, la diferencia en la calidad de
los apartamentos salta a la vista.

Aunque se supone que todas las construcciones son de "bajo costo", es
obvio que en unos se gasta mucho más que en otros.

En una comunidad similar que se construye en Alamar, el ahorro está en
la mano de obra, pues emplean reclusos. Pero no cualquier tipo de
recluso, todos los trabajadores saben de construcción, algunos de ellos
incluso son especialistas.

Los apartamentos tienen todos tres cuartos amplios. Los azulejos de
pisos, baños y cocinas combinan a la perfección. Tienen agua fría y
caliente en baño y cocina. Las plantas bajas llevan rejas de protección
en las ventanas y en los patios. Los constructores han ubicado bancos y
han plantado césped y flores en los jardines.

"Aquí no tenemos pisos de mortero. Esos pisos, por muy bien que uno
funda este cemento, siempre terminan rajándose", dice uno de los
responsables de la brigada.

En el reportaje del NTV un ingeniero entrevistado dijo que no es un
problema de presupuesto, que el valor de un piso con lozas es el mismo
que el del cemento fundido.

"¿Entonces por qué no nos ponen lozas?", pregunta Magdalena en La Jata.

Orlando, un profesor retirado opina que "es la persistencia de la
pobreza. Aquí no hay un verdadero programa para sacar a la gente de la
miseria, no hay trabajo social ni proyectos sociales que ayuden".

Sobre el mal estado de los apartamentos entregados a personas sin
recursos comenta que "están hechos al trozo". Con el objetivo de
entregarlos rápido y parar las quejas de la población, la calidad pasa a
un último plano.

Esta opinión parece confirmada por un funcionario de la brigada
matancera que trabaja en la Jata. "Ojalá pudiéramos poner lozas, para
quitarnos las quejas de encima, pero en los contratos de esos edificios
no hay ni lozas ni azulejos. Esos edificios ya están terminados", dice.
Para los que les fabrican a los militares "sí hay de todo en el contrato".

El porqué de esta diferencia es algo que el funcionario tiene muy claro.
"Es que esos apartamentos son para albergados", dice como si la
respuesta fuera una perogrullada.

Ahí tienen su contestación los tan preocupados periodistas del NTV.

Source: Guanabacoa: El Gobierno vende viviendas 'hechas al trozo' a
antiguos albergados | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1459879478_21465.html

Saturday, April 2, 2016

Enfermera cubana que teme por su vida y la de sus hijas reclama por la atención del gobierno

Aedes y ruinas en La Habana

Aedes y ruinas en La Habana
ADRIANA ZAMORA | La Habana | 2 Abr 2016 - 9:36 am.

Aunque la información sobre la campaña contra el Aedes aegyti cedió
terreno en los medios oficiales cubanos, primero ante la avalancha
informativa que causó la visita del presidente Barack Obama, y luego con
el megaconcierto de los Rolling Stones, la batida contra el agente
transmisor del virus zika no se ha detenido.

Hasta ahora se ha dado información sobre unos pocos casos comprobados de
zika, pero los rumores de "personas ingresadas por tener fiebre y
conjuntivitis" abundan por todas partes, especialmente en Centro Habana.
Este municipio, además de ser considerado de alto riesgo epidemiológico
por las autoridades de Salud Pública, es una zona donde se hace difícil
contener los criaderos de mosquitos.

"Allá arriba nadie sube para revisar", comenta la dependienta de una
cafetería particular en la calle Monte, señalando la segunda planta de
una casa que perdió el techo. "En esta misma calle hay varias casas que
están así, y en todo Centro Habana es igual".

Los derrumbes parciales y totales, tan frecuentes en el municipio, son
criaderos en potencia, pues la basura y los charcos de agua se acumulan
sin que nadie haya sido hasta ahora capaz de evitarlo.

En la calle Industria, entre San Martín y San Rafael, al lado del cine
Mégano, persiste un derrumbe que ha sido usado como basurero y baño
público por vecinos y transeúntes durante años.

"Ya ni me acuerdo desde cuándo están esos escombros ahí", asegura una
vecina de la casa colindante. "Ahorita lo podemos declarar patrimonio,
por el tiempo que tiene".

Según esta señora, con motivo de la visita de Obama se sacaron algunos
escombros, pero la ruina continúa siendo un lugar propicio para albergar
Aedes. "Hasta que no lo limpien completo seguirá habiendo un posible
foco ahí", opina.

Justo al frente, el antiguo teatro Campoamor, también en ruinas, ofrece
cobijo a los mosquitos y a cualquier otra plaga. "Y allí adentro nadie
entra a fumigar", aseguran los vecinos.

Por si fuera poco, la práctica de tapiar los derrumbes provoca la
limitación del acceso a los trabajadores de la campaña que deben
pesquisar buscando criaderos. La Habana Vieja también es un municipio
afectado por las tapias. Es el caso del edificio Maravilla, situado en
Villegas entre Brasil y Amargura.

"Lo tapiaron para que la gente no tirara basura ni lo usara de
urinario", explica una señora que barre la calle frente al muro. Aunque
se haya evitado el basurero, la falta de techo y ventanas favorece la
acumulación de agua dentro de las paredes que quedan, y al lugar no
acceden los fumigadores.

En la calle Monte, entre Carmen y Rastro, Centro Habana, un derrumbe
tapiado hace años preocupa a los vecinos. Alguien incluso ha pintado
sobre el muro un cartel: "AKI HAY UN FOCO DE AEDES". Pero ni siquiera
esta advertencia ha logrado que la campaña de Salud Pública se interese
por las ruinas.

"Total —comenta un hombre que compra en el mercado de la siguiente
esquina— el muro tiene huecos y la gente sigue orinando dentro".

Tapiar los derrumbes no parece una práctica que vaya a detenerse, a
pesar de que empeora evidentemente la situación epidemiológica de la
ciudad. Justo unos días antes de la llegada de Barack Obama,
trabajadores de la Oficina del Historiador tapiaron una casa derrumbada
en Aguacate entre Obispo y Obrapía. Para los vecinos del lugar, ahora
que la ruina no se ve, las autoridades pueden olvidarla a conveniencia.

"No van a construir nada y las plagas van a gozar", opina un vendedor de
mascotas del parque aledaño. "Lo que tienen que hacer es traer una
excavadora y sacar todos los escombros, dejar el lugar limpio, para que
no se acumule churre".

Los responsables de la campaña están conscientes de que limpiar los
derrumbes debería ser la práctica correcta para evitar los criaderos. Lo
han hecho en el cine de la calle Neptuno que, luego de años, ha sido
vaciado de escombros. Una trabajadora que hace pesquisas buscando focos
de Aedes revisa el ahora vacío local, al cual no le queda más que una
tercera parte del techo.

"Queremos limpiar todos los derrumbes", asegura. "Así podemos controlar
mejor al mosquito". Mientras, algunos vecinos y transeúntes la felicitan
por la iniciativa a ella y al resto de los que la acompañan en la pesquisa.

A pesar de la buena voluntad de estos trabajadores antiaedes, Centro
Habana es un terreno difícil para combatir al vector. Un joven
estudiante de estomatología, voluntario en la campaña, opina que "no hay
quien pare al mosquito" en el municipio.

"Habría que levantar Centro Habana y volverla a construir. Aquí, además
de los derrumbes y las plantas altas sin techo, están las alcantarillas
desbordadas y los salideros", explica. "Cuando arreglas uno aquí, salta
otro por allá. Así no se va a poder controlar nunca la situación", lamenta.

Source: Aedes y ruinas en La Habana | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1459515034_21374.html