Wednesday, September 1, 2010

ARRESTOS E INVESTIGACIONES POR CORRUPCIÓN EN OFICINAS DEL INSTITUTO DE LA VIVIENDA

ARRESTOS E INVESTIGACIONES POR CORRUPCIÓN EN OFICINAS DEL INSTITUTO DE
LA VIVIENDA
01-09-2010.
Jaime Leygonier
Periodista Independiente, Agencia Hablemos Press

(www.miscelaneasdecuba.net).- Ciudad de la Habana, 26 de agosto.
Investigaciones de ventas y manejos ilegales de viviendas y recursos
para repararlas conducen a un proceso en curso de arrestos y despidos de
empleados y jefes del Instituto Nacional de la Vivienda, implicados en
los últimos años en exigencias de sobornos para otorgar techos a los
necesitados y beneficiar a no necesitados.

Según informan desde hace años solicitantes de viviendas, en las
dependencias municipales de La Habana del Instituto de la Vivienda,
reina la corrupción con exigencia de pagos en dólares por servicios
supuestamente gratuitos para los más necesitados y que en la práctica
niegan a quien no paga.

Una señora confirma la voz popular: "A mí no me lo contaron sino que lo
viví, demoran y hacen imposible el trámite burocrático y ya no lo
insinúan, te dice la empleada a lo descarado que si das tantos dólares
solucionas tu problema. También inscriben en sus libros como edificio
inhabitable a casas en buen estado y las venden".

Oficiales del ejército y la policía gozan de privilegio para recibir
viviendas declaradas inhabitables y reconstruirlas con materiales que
les entrega el Estado, lo cual les sirve no para reparar un
apartamentico, sino para fabricarse casas de costo millonario - como el
palacete de San Indalecio esquina a San Bernardino, Santos Suárez - pero
las denuncias de estas malversaciones militares se estrellan contra la
impunidad.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=29626

Monday, August 30, 2010

Obra de fantasmas

Obra de fantasmas
Lunes 30 de Agosto de 2010 18:00 María Santos, La Habana

La mayoría de las viviendas que se levantan en La Habana por esfuerzos
privados tienen algo en común: parecen obra de fantasmas.

A medio hacer, de día o de noche, casi siempre se les ve en ausencia de
constructores y sólo un cartel —muchos con pésima caligrafía sobre
cartones mugrientos— da fe del permiso de licencia otorgada por el Estado.

"¡Qué quiere usted, si esto es a machetazos!" La respuesta del señor
González es ríspida, tal como corresponde a un hombre frustrado. Hace
siete años que levanta su "casita" en un reparto del extrarradio de la
ciudad. Sala-comedor, baño, dos cuartos y un patio. Todo eso metido en
apenas veintitantos metros cuadrados. Sus tres hermanos, emigrantes del
este del país, le "echan una mano cada vez que pueden".

González es un hombre orquesta. "Nunca me ha faltado curralo [trabajo],
pero la cosa no está fácil".

Zapatero, albañil, pintor de fachadas, electricista empírico, amolador y
mandadero, son algunos de los oficios para "ganarme cuatro pesos". Su
esposa, maestra de profesión, abandonó el empleo para lavar y planchar a
una clientela de Miramar. "Ganaba el doble". Cuando los pedidos
declinaron, comenzó en el negocio de vendedora a domicilio.
Especialidad: Sábanas y toallas sustraídas de hilanderías y almacenes.
Por temor a la policía, no vocea su mercancía.

Día a día, González y su esposa improvisan sus vidas. Son inmigrantes,
porque "a oriente no llega el progreso". El menor de los hijos permanece
en Bayamo con su abuela materna. Espera a que sus padres finalmente
terminen la vivienda para reunificar a la familia. El mayor hace el
segundo año de servicio militar en La Habana. La pareja, mientras tanto,
pernocta separada, en casas de parientes. Hace un año, González fue
preso por comprar materiales en el mercado negro. "Dormí una noche en el
calabozo. Un chivatazo. Me decomisaron diez sacos de cemento. No tenía
papeles y tuve que pagar una multa. Eso me atrasó mucho". A veces duerme
en la obra, sobre un jergón en el piso. Otras paga a alguien el servicio
de vigilancia. Teme que lo "canibaleen" [le roben].

La contracara del asunto: el Estado

En abril último, el gobierno decretó la flexibilización en el
otorgamiento de licencias denominadas por esfuerzo propio. "Muchas
construcciones que no tenían solución ahora puedan encauzar su camino",
declaró, triunfalista, el director de arquitectura del Instituto
Nacional de la Vivienda, Roberto Vázquez.

La nueva normativa otorga licencias a los propietarios de terrenos o de
azoteas, "amparadas por un proyecto" y que "no comprometan la
estabilidad del edificio", precisó el funcionario.

Se asigna "un nivel de metros cuadrados en correspondencia con el núcleo
familiar" y, tras obtener el permiso, las personas podrán comenzar las
obras "automáticamente".

El proceso de solicitud de licencias de construcción para viviendas se
realiza en el Departamento de Control Territorial de las Unidades
Inversionistas, con sedes en los 169 municipios del país.

Durante una gira por el oriente cubano, en enero de 2009, Raúl Castro
santificó la autorización de construir casas a partir de acciones
personales. "No prohibir (...). Y que hagan su casita con lo que
puedan", manifestó el General en medio de aplausos.

Hasta hace unos meses, los permisos de construcción se otorgaban a un
número limitado de casos y tras un largo avatar burocrático. Tal
política fomentaba la venalidad de funcionarios que vendían los permisos
y las construcciones ilegales, sobre todo en zonas poco fiscalizadas.

El último informe del Instituto Nacional de la Vivienda precisó que el
Estado planea edificar cada año hasta 60.000 casas, así como conservar y
rehabilitar cerca de 500.000 de forma anual hasta 2015. La fuente añadió
que a partir de 2011, según "la disponibilidad de recursos materiales y
financieros, comenzarán a incrementarse los niveles de construcción,
principalmente con esfuerzo propio".

El propósito es que a tal ritmo, en 2020 los cubanos tengan vivienda
propia, al menos el 90 por ciento de los necesitados. Los planes
estatales de construcción de viviendas han venido recortándose año tras
año, desde que en 2005 se anunció por el entonces vicepresidente Carlos
Lage un programa de edificar 100.000 viviendas anuales. En 2009 sólo se
entregaron 20.000 de las 32.000 planificadas.

De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas, el país reportó un
descenso de 4.5 por ciento de la actividad de construcción en el primer
semestre del año, viéndose afectados sectores políticamente estratégicos
como Educación y Salud.

La ley del dinero

En los mercados de materiales de construcción, conocidos como rastros,
escasean las ofertas. "No hay cemento, no hay arena, a veces sacan
bloques o cabillas, pero vuelan", se queja González. "Hay que ser de la
mafia y yo estoy fuera", alude a las relaciones de clientelismo que se
implantan en tales almacenes estatales.

En las tiendas en moneda dura, una bolsa de cemento de 50 kilos cuesta
cerca de 7 CUC, más de la tercera parte del salario promedio en la Isla.
En el mercado sumergido, similar cantidad, no empacada y previsiblemente
de menor calidad, cuesta 4 CUC, o su equivalente en pesos.

"Lo que hay que tener para fabricar en Cuba yo no lo tengo. Plata, mucha
plata", sentencia este bayamés de 44 años tocado con una desvencijada
gorra que alguna vez fue blanca. González ha visto como "de la noche a
la mañana" se construyen biplantas con todo "de primera" en medio de la
capital. "¡Y no me digan que tienen todo en regla!", protesta.

De acuerdo con González, el dinero compra el silencio de los inspectores
y hasta de cierta policía que mira hacia otro lado "cuando llega un
camión y descarga ladrillos o llega una mezcladora de cemento y con una
brigada funden placas de treinta o cuarenta metros cuadrados a la cara"
del vecindario.

"Estoy cansado. Tanto luchar y total para qué. No sé si algún día viviré
junto a mi familia", dice, sacudiéndose las manos llenas de cal.

http://www.diariodecuba.net/cuba/81-cuba/3027-obra-de-fantasmas.html

Thursday, August 26, 2010

PÁRRAGA PIERDE SU PATRIMONIO

PÁRRAGA PIERDE SU PATRIMONIO
26-08-2010.
Eriberto Liranza Romero
Periodista Independiente

(www.miscelaneasdecuba.net).- La comunidad de Párraga en Arroyo Naranjo,
ha perdido muchas de sus obras arquitectónicas en los últimos años, al
caminar por sus calles y avenidas se pueden ver las ruinas que otrora
fueron bellas instalaciones públicas.

Ejemplo evidente de la pérdida, lo es el Hospital Materno Infantil
Lebredo, este coloso de la medicina republicana, abrió sus puertas en el
año 1902 en La Finca Esperanza, era un centro especializado en
Tratamientos a pacientes enfermos de Tuberculosis, debido a su
estratégica posición geográfica, sus grandes ventanales proporcionaban
aire puro y recuperación a los enfermos. Hoy la falta de voluntad
política ha llevado al egregio edificio a la irreversible destrucción.

Cuando cerró sus puertas para ser sometido a una reparación capital,
millones de pesos fueron invertidos en sus alrededores, se construyó una
parte de lo que sería un Hotel para familiares de pacientes del interior
de país, ¿o de Sudamérica?, aun persiste la duda. Esta obra junto a los
cientos de metros cúbicos de tierra vertida para levantar el terreno de
lo que sería un lujoso parqueo, fueron abandonados.

De todas partes del Municipio, llegaban personas para desmontar poco a
poco el inmueble, con miles de sus ladrillos se edificaron casas enteras
en la zona, sus ventanas remplazaron las de destartaladas viviendas, en
fin Arroyo Naranjo canibalizó el edificio.

Igual suerte le deparó la historia al famoso paradero de la "Ruta 2",
desde los años 40 del pasado siglo, cientos de autobuses partían desde
esta terminal y recorría toda La Habana, el marcado deterioro de este
inmueble se venía notando mucho antes del llamado "periodo especial", un
día lo cerraron y hoy sirve lo mismo de baño publico, de parqueo de
algún camionero vecino, o como lugar de reunión de los borrachos del barrio.

Se le dijo a la población que las guaguas saldrían de otro paradero
cercano, pero lo real es que los parragueños tienen que caminar más de 3
kilómetros desde la Palma porque los autobuses la mayoría de las veces
no pasan por este abandonado rincón de la Habana, rutas como la 85, 2,
4, entre otras, son fantasmas que aparecen ocasionalmente para asombrar
a los viajeros.

Los mas afortunados con 5 pesos abordan los taxis particulares que han
sacado ventajas del abandono gubernamental, los motoristas también por
20 pesos ofrecen el mismo servicio hasta la puerta de la casa; a pesar
de que pocas personas pueden servirse del transporte privado, la policía
los multa por ser ilegales en casi todos los casos.
Solo persisten, aunque también comienzan a desteñirse, las viejas y
cacareadas consignas de una revolución que ha dejado morir, el
patrimonio de una barriada que marchaba hacia el progreso y el
desarrollo, pero llegó el comandante y mandó a parar."

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=29565

Tuesday, August 24, 2010

Una casa en La Habana

Una casa en La Habana
Gladys Linares
LA HABANA, Cuba, agosto (www.cubanet.org) – Carmen, "la santiaguera",
soñó con superarse e irse a vivir en la capital. En 1993 se enteró que
en La Habana estaban contratando trabajadores para la construcción, y no
lo pensó dos veces. Se matriculó en el curso de técnico medio en
construcción de materiales, en la Escuela Nacional de la Construcción
Oscar Lucero, en el municipio habanero de Arroyo Naranjo. Trajo consigo,
esperanzada, el documento de cambio de dirección y la baja de la libreta
de racionamiento.
Pero como soñar no cuesta nada, las cosas no salieron como "la
santiaguera" pensaba. Una vez graduada comenzó a trabajar en un
contingente. La alojaron en un albergue, sin derecho a libreta de
racionamiento, ni al cambio de dirección oficial. Fue en aquel trabajo
donde conoció al padre de su primer hijo, constructor y santiaguero. La
relación duró poco, cuando él regresó a su provincia. Pero ella, a pesar
del embarazo, quería vivir en La Habana.
Transcurrió el tiempo y Carmen hizo amistad con una anciana que vivía
sola. La señora le pidió que viviera con ella. Su hijo nació en La
Habana, y al poco tiempo, su protectora murió. Y se inició el calvario,
de casa en casa; unos amigos ahora, otros después.
Conoció a un matrimonio que le cuidaba el niño, mientras ella trabajaba
hasta tarde La pareja se encariñó con el pequeño, lo bautizó y se
llevaron a madre e hijo a vivir con ellos. A los cinco años el
matrimonio fue de visita a los Estados Unidos, y no regresó. Carmen
esperaba su segundo hijo, pero fue desalojada con una orden de volver a
su lugar de origen. Comenzó otra vez su odisea. Esta vez fue a parar a
un cuarto en el barrio marginal La Jata. Allí dormía en el suelo, se
mojaban cuando llovía, y más de una vez se acostaron sin comer, porque
tenía que cocinar en el patio, con leña, y si el agua decía "aquí estoy
yo", era imposible encender el fogón. Pero no cejó en su empeño. A sus
amigos solía decirles: "Allá, a la casa de las quimbambas, no vuelvo, me
quedo en La Habana".
Continuó trabajando en la construcción, porque mientras se necesitara
mano de obra, no la regresarían a su provincia.
Nuevos amigos la invitaron a residir en su casa, pero en ese momento
entró en vigor el decreto ley 217, que establece que en una vivienda no
puede haber más de 1 habitante por cada 10 metros cuadrados. El área del
apartamento fue medida por un técnico, que sentenció: "Tiene capacidad
para tres personas y media". Carmen y sus hijos se fueron con la música
a otra parte.
Después de múltiples gestiones, le entregaron una vivienda inhabitable,
y le otorgaron la licencia para arreglarla con su esfuerzo.
"Cuando termine de repararla –dice Carmen- me darán el habitable. Mis
hijos y yo podremos inscribirnos en OFICODA para que nos den la libreta
de la comida, y actualizar la dirección del carné de identidad. Después
de casi veinte años de sacrificio, no puedo creer que ya esté cerquitica
el día en que tenga mi casa en La Habana".
http://www.cubanet.org/CNews/year2010/agosto2010/24_C_5.html

Amenaza de desalojo

Amenaza de desalojo

LA HABANA, Cuba, 24 de agosto, (Moisés Leonardo Rodríguez,
www.cubanet.org) –Las cuarenta familias residentes en el antiguo
matadero abandonado de calle E entre 12 y Línea del Ferrocarril, del
reparto Lawton, en la capital, fueron amenazadas por directivos de la
vivienda municipal y agentes de la policía nacional de ser desalojados
si antes de 72 horas, contadas a partir del 18 de agosto, no abandonaban
el lugar.

Yunia Díaz García, una de las amenazadas, comunicó a los defensores de
derechos humanos Carlos Rafael Jáuregui y Alberto Caballero que varios
vecinos fueron multados con 1000 pesos en moneda nacional el mismo día
de la advertencia, por residir ilegalmente en el lugar.

Añadieron los defensores al brindar esta información que entre los
residentes hay 26 madres, 42 niños de los cuales dos presentan retraso
mental y además dos enfermos con VIH SIDA.

corrientemartiana2004@yahoo.com

http://www.cubanet.org/CNews/year2010/agosto2010/24_N_2.html