Cuba need lacks adequate housing for it's people. Over 880,000 (official data 07/2017) houses need extensive repairs or have to be built. Houses could only be "exchanged" until recently. Now they can be sold. Often houses are impounded for "infractions". People that leave the country illegally lose their property rights. This site highlights the plight of Cubans. La vivienda: problema Cubana
Friday, January 29, 2016
Esto se va a caer y habrá muchos muertos
"Esto se va a caer y habrá muchos muertos"
Vecinos de Villegas No. 5: "Por lo menos ustedes nos han dado la
oportunidad de expresarnos libremente"
viernes, enero 29, 2016 | Augusto César San Martín
LA HABANA, Cuba.- El peligro que entraña vivir en el antiguo hotel
¨Canada Dry¨, convertido por la revolución en viviendas para paliar el
déficit habitacional, no deja conciliar el sueño a sus ocupantes.
Sienten temor de amanecer enterrados por los escombros.
Así lo dejó saber el grupo de vecinos que se reunió con Cubanet.
El inmueble de cuatro pisos ubicado en la calle Villegas No. 5, esquina
Tejadillo, Habana Vieja, desde el 2008 está clasificado por las
autoridades de ¨estática milagrosa¨. Los inquilinos son más precisos, lo
catalogan como sepultura.
Según el dictamen técnico realizado para este reportaje por el
arquitecto Vladimir Calderón Frías, la edificación del 1913 posee una
inclinación en su fachada del 5% hacia la calle Tejadillo. El
diagnóstico del especialista sobre el estado de conservación expresa:
¨Edificio en mal estado, que presenta locaciones derruidas parcial y
totalmente, en algunos casos (último nivel azotea), en otros con peligro
inminente de derrumbe y riesgo para la vida de los ocupantes.
Asentamientos estructurales graves con fisuras diagonales pronunciadas y
pandeos de hasta aproximadamente 2.5% en elementos horizontales (losas
entrepisos y cubierta)."
El edificio fue declarado inhabitable y reparable en 1970. En 1985 fue
registrado de irreparable, y en 1990 el gobierno local oficializó los
expedientes para albergar a todos los núcleos familiares del edificio.
El registro de control poblacional de Comité de Defensa de la Revolución
(CDR) del edificio relaciona 47 habitaciones con un aproximado de 6
persona por cada familia. Según el control se registran 21 niños, 2
mujeres embarazadas y un impedido físico.
Silvia Pérez vive en uno de los cuartos. ¨Desde 1990 estoy albergada
aquí y nada¨, declara y añade que la única acción de las autoridades en
el edificio es el apuntalamiento con madera, "parche" que en la
actualidad no es efectivo.
¨Aquí hay muros que tienen orden de demolición desde hace tres años, y
ahí están, en cualquier momento nos caen encima¨, añadió.
Ofrecimiento oficial
Las autoridades de la Dirección Municipal de la Vivienda ofrecieron una
solución para los residentes en el área de mayor deterioro del inmueble,
la azotea: albergarlos en una escuela o un local de tránsito. Los
afectados se negaron.
Yusley Vicente, explicó la causa por la que rechazaron la oferta
gubernamental.
¨Hay viviendas, las están vendiendo… Usted camina para La Habana y están
haciendo casas, camina para La Lisa y están haciendo casas… ¿Dónde
están?… Nosotros no somos del Ministerio del Interior MININT porque no
tenemos acceso, porque si no también nos metemos ahí, nos dan casa y
después nos vamos¨.
Joan Manuel Licca, Maria Elena, Armando González Cancio, Yusley Vicente
y el resto de los vecinos que se reunieron con Cubanet, recuerdan que
fueron víctimas de la malversación de los dirigentes locales de turno.
Armando residente en el segundo piso afirmó que José Almenares, quien
fue presidente del Consejo de Administración Municipal (CAM), vendió
veintiún apartamentos asignados para evacuar parte del edificio.
Source: "Esto se va a caer y habrá muchos muertos" | Cubanet -
https://www.cubanet.org/destacados/esto-se-va-a-caer-y-habra-muchos-muertos/
Vecinos de Villegas No. 5: "Por lo menos ustedes nos han dado la
oportunidad de expresarnos libremente"
viernes, enero 29, 2016 | Augusto César San Martín
LA HABANA, Cuba.- El peligro que entraña vivir en el antiguo hotel
¨Canada Dry¨, convertido por la revolución en viviendas para paliar el
déficit habitacional, no deja conciliar el sueño a sus ocupantes.
Sienten temor de amanecer enterrados por los escombros.
Así lo dejó saber el grupo de vecinos que se reunió con Cubanet.
El inmueble de cuatro pisos ubicado en la calle Villegas No. 5, esquina
Tejadillo, Habana Vieja, desde el 2008 está clasificado por las
autoridades de ¨estática milagrosa¨. Los inquilinos son más precisos, lo
catalogan como sepultura.
Según el dictamen técnico realizado para este reportaje por el
arquitecto Vladimir Calderón Frías, la edificación del 1913 posee una
inclinación en su fachada del 5% hacia la calle Tejadillo. El
diagnóstico del especialista sobre el estado de conservación expresa:
¨Edificio en mal estado, que presenta locaciones derruidas parcial y
totalmente, en algunos casos (último nivel azotea), en otros con peligro
inminente de derrumbe y riesgo para la vida de los ocupantes.
Asentamientos estructurales graves con fisuras diagonales pronunciadas y
pandeos de hasta aproximadamente 2.5% en elementos horizontales (losas
entrepisos y cubierta)."
El edificio fue declarado inhabitable y reparable en 1970. En 1985 fue
registrado de irreparable, y en 1990 el gobierno local oficializó los
expedientes para albergar a todos los núcleos familiares del edificio.
El registro de control poblacional de Comité de Defensa de la Revolución
(CDR) del edificio relaciona 47 habitaciones con un aproximado de 6
persona por cada familia. Según el control se registran 21 niños, 2
mujeres embarazadas y un impedido físico.
Silvia Pérez vive en uno de los cuartos. ¨Desde 1990 estoy albergada
aquí y nada¨, declara y añade que la única acción de las autoridades en
el edificio es el apuntalamiento con madera, "parche" que en la
actualidad no es efectivo.
¨Aquí hay muros que tienen orden de demolición desde hace tres años, y
ahí están, en cualquier momento nos caen encima¨, añadió.
Ofrecimiento oficial
Las autoridades de la Dirección Municipal de la Vivienda ofrecieron una
solución para los residentes en el área de mayor deterioro del inmueble,
la azotea: albergarlos en una escuela o un local de tránsito. Los
afectados se negaron.
Yusley Vicente, explicó la causa por la que rechazaron la oferta
gubernamental.
¨Hay viviendas, las están vendiendo… Usted camina para La Habana y están
haciendo casas, camina para La Lisa y están haciendo casas… ¿Dónde
están?… Nosotros no somos del Ministerio del Interior MININT porque no
tenemos acceso, porque si no también nos metemos ahí, nos dan casa y
después nos vamos¨.
Joan Manuel Licca, Maria Elena, Armando González Cancio, Yusley Vicente
y el resto de los vecinos que se reunieron con Cubanet, recuerdan que
fueron víctimas de la malversación de los dirigentes locales de turno.
Armando residente en el segundo piso afirmó que José Almenares, quien
fue presidente del Consejo de Administración Municipal (CAM), vendió
veintiún apartamentos asignados para evacuar parte del edificio.
Source: "Esto se va a caer y habrá muchos muertos" | Cubanet -
https://www.cubanet.org/destacados/esto-se-va-a-caer-y-habra-muchos-muertos/
Thursday, January 28, 2016
Un nuevo derrumbe obstruye la calle Campanario en La Habana
Un nuevo derrumbe obstruye la calle Campanario en La Habana
[28-01-2016 14:49:52]
Mario Hechavarría Driggs
(www.miscelaneasdecuba.net).- La calle Campanario, esquina a Estrella
(Enrique Barnet), permanece obstruida al tráfico vehicular desde el
sabado pasado, al derramarse allí los escombros de un derrumbe ocurrido
el día anterior, cuando se desplomaron techos y paredes interiores de
una edificación que, según los vecinos, supera los cien años.
"Ya se sabe, cuando sale el sol después de los aguaceros, el
calentamiento termina resquebrajando las estructuras y viene el
desastre", coincidieron al opinar varias personas, en tanto los llamados
"escombreadores" comenzaban a beneficiarse del material depositado en la
calle:
Recebo, así llaman a la arenilla producto del derrumbe, utilizada en la
mezcla con cemento, muy estimada en nuevas construcciones. También se
rescatan los ladrillos antiguos enteros, altamente valorados para
levantar paredes. Otro rubro comerciable son las vigas que antaño
soportaban las estructuras, conservados dada la calidad de las maderas
preciosas entonces utilizadas en la construcción.
"Unos pierden y otros ganan", dijo un vendedor de vegetales al lado de
su carretilla: "seguramente los pobres viejos que allí vivían"-señala al
balcón milagrosamente en pie- no tenían dinero para reparar su
apartamento, ahora estarán hasta su muerte en un albergue y, llegan los
oportunistas, con palas y cernidoras, acopiando recebo en sacos, que
luego venden a 50 pesos."
"En Oriente tiembla la tierra, en La Habana se caen los edificios sin
esperar sacudida alguna", sentencia un señor que lleva portafolio en
bandolera, preguntando al unísono por los tomates del carretillero:
"Amigo, los de atrás a 15 la libra, estos a 20, escoja usted mismo."
El señor del maletín, vestido con cierta elegancia a la antigua, hace
una mueca antes de seguir su camino, bordeando la loma de pedruscos,
tierra, algunos ladrillos, y arena descolorida por el tiempo.
Durante los últimos seis meses se vinieron abajo completamente otras dos
edificaciones, ubicadas entre los 500 metros de la calle Campanario
tomando como punto central la esquina de Enrique Barnet.
Hace tres años, el 17 de enero de 2012, dos comerciantes de materiales
de la construcción fueron rescatados, muertos, de un derrumbe en la
esquina de Infanta y Salud, cuando tras un colapso parcial, vino en la
madrugada el definitivo. Comparando con los registros sísmicos, diríase
una réplica.
Por lo pronto no hay tránsito para vehículo alguno en la calle
Campanario, los escombreadores persistirán en su faena, buscándose unos
pesos a cualquier riesgo y de paso harán el favor de eliminar casi todo
el material allí vertido; el vendedor de tomates irá con su "música" a
otra parte. En la otra esquina acaban de llenar la Pipa de Ron y está
formándose la cola porque faltaba el producto desde hace varios días.
Sigue temblando la tierra, no paran los derrumbes, nadie detiene el
precio de los tomates: ¿Quién le pone el cascabel al gato?
Source: Un nuevo derrumbe obstruye la calle Campanario en La Habana -
Misceláneas de Cuba -
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/56aa1c803a682e1120f6a692#.VqowOSorLjY
[28-01-2016 14:49:52]
Mario Hechavarría Driggs
(www.miscelaneasdecuba.net).- La calle Campanario, esquina a Estrella
(Enrique Barnet), permanece obstruida al tráfico vehicular desde el
sabado pasado, al derramarse allí los escombros de un derrumbe ocurrido
el día anterior, cuando se desplomaron techos y paredes interiores de
una edificación que, según los vecinos, supera los cien años.
"Ya se sabe, cuando sale el sol después de los aguaceros, el
calentamiento termina resquebrajando las estructuras y viene el
desastre", coincidieron al opinar varias personas, en tanto los llamados
"escombreadores" comenzaban a beneficiarse del material depositado en la
calle:
Recebo, así llaman a la arenilla producto del derrumbe, utilizada en la
mezcla con cemento, muy estimada en nuevas construcciones. También se
rescatan los ladrillos antiguos enteros, altamente valorados para
levantar paredes. Otro rubro comerciable son las vigas que antaño
soportaban las estructuras, conservados dada la calidad de las maderas
preciosas entonces utilizadas en la construcción.
"Unos pierden y otros ganan", dijo un vendedor de vegetales al lado de
su carretilla: "seguramente los pobres viejos que allí vivían"-señala al
balcón milagrosamente en pie- no tenían dinero para reparar su
apartamento, ahora estarán hasta su muerte en un albergue y, llegan los
oportunistas, con palas y cernidoras, acopiando recebo en sacos, que
luego venden a 50 pesos."
"En Oriente tiembla la tierra, en La Habana se caen los edificios sin
esperar sacudida alguna", sentencia un señor que lleva portafolio en
bandolera, preguntando al unísono por los tomates del carretillero:
"Amigo, los de atrás a 15 la libra, estos a 20, escoja usted mismo."
El señor del maletín, vestido con cierta elegancia a la antigua, hace
una mueca antes de seguir su camino, bordeando la loma de pedruscos,
tierra, algunos ladrillos, y arena descolorida por el tiempo.
Durante los últimos seis meses se vinieron abajo completamente otras dos
edificaciones, ubicadas entre los 500 metros de la calle Campanario
tomando como punto central la esquina de Enrique Barnet.
Hace tres años, el 17 de enero de 2012, dos comerciantes de materiales
de la construcción fueron rescatados, muertos, de un derrumbe en la
esquina de Infanta y Salud, cuando tras un colapso parcial, vino en la
madrugada el definitivo. Comparando con los registros sísmicos, diríase
una réplica.
Por lo pronto no hay tránsito para vehículo alguno en la calle
Campanario, los escombreadores persistirán en su faena, buscándose unos
pesos a cualquier riesgo y de paso harán el favor de eliminar casi todo
el material allí vertido; el vendedor de tomates irá con su "música" a
otra parte. En la otra esquina acaban de llenar la Pipa de Ron y está
formándose la cola porque faltaba el producto desde hace varios días.
Sigue temblando la tierra, no paran los derrumbes, nadie detiene el
precio de los tomates: ¿Quién le pone el cascabel al gato?
Source: Un nuevo derrumbe obstruye la calle Campanario en La Habana -
Misceláneas de Cuba -
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/56aa1c803a682e1120f6a692#.VqowOSorLjY
Expropiaciones y compensaciones - posibles soluciones
Expropiaciones y compensaciones: posibles soluciones
ERNESTO GUTIÉRREZ TAMARGO | Madrid | 28 Ene 2016 - 9:42 am.
Comienzo estos apuntes con un primer debate o conflicto: el de si, dado
un cambio político, los cubanos del exilio que perdieron sus casas y
empresas se las van a arrebatar a los cubanos de la Isla.
Se trata de una premisa es falsa: es la teoría del régimen de que "viene
el lobo" del exilio (aunque parezca una verdad de Perogrullo, en los
regímenes totalitarios de izquierda el culpable de todos los males es
siempre una tercera persona ajena al régimen —otro país, los disidentes,
opositores, una conspiración internacional, etc—, nunca el sistema per se).
Es la política del miedo y de la trinchera. De enemistar, separar y
dividir, mediante el odio, a la nación cubana entre sus propios actores:
el pueblo de dentro con el de fuera.
Enfrentando a los cubanos entre sí, el régimen ha logrado imponer todas
sus premisas —por la vía de hechos consumados que luego han cobrado
cuerpo de ley—, y, la más importante, la de inocular en la cultura
sociopolítica nacional, como maestros de la propaganda, el aceptar el
mal necesario pero "conocido" antes que el "bueno" por conocer, el peor
remedio. A fin de cuentas, igualar a tabula rasa a todos desde "abajo",
alimentando el desprecio, el odio y la envidia a los que una vez
estuvieron "arriba" y fueron algo, como causantes y responsables de
todos los males que aquejan al país.
El exilio, en su gran mayoría, no busca que le devuelvan estrictamente
sus mismas casas (más del 90% en estado ruinoso, y, absolutamente
irreconocibles o definitivamente destruidas), sino que —en algunos
casos— le compensen legalmente por aquello que le despojaron manu
militari mediante "nacionalización", figura jurídica sin contenido en
ningún sistema democrático del mundo. Pues ni siquiera se tipificó como
expropiación forzosa, que sí existía en la legislación precastrista y
que habría dado lugar, al menos, a dirimir los derechos conculcados en
la vía contencioso-administrativa.
Por consiguiente, si hubiese sido expropiación, la legislación vigente
en Cuba hasta 1961, contemplaba la figura de la compensación o pago de
justiprecio económico y/o en especie. El latrocinio no puede ser
consolidado jurídicamente en ningún proceso de transición (no ha pasado
en ningún país de Europa del Este, por ejemplo) de una dictadura a una
democracia. Acerca de este tema proponemos tres ideas, sin ánimo de
agotar un asunto que correspondería únicamente al legislador cubano,
cuando este sea independiente para ocuparse de ello:
a) El propietario nacionalizado de viviendas debería tener el derecho
de adquisición preferente (prioritario al Estado o terceros), mediante
la figura del tanteo y el retracto.
b) El propietario nacionalizado de viviendas, podría escoger si desea
un pago en contraprestación a materializarse en especie, bien en suelo
edificable, bien en viviendas terminadas, en base al valor de mercado de
lo expropiado. Un organismo público creado ad hoc y ex profeso se
ocuparía de estos casos para los efectos pertinentes.
c) El ocupante de la vivienda tendría que ser igualmente protegido,
en cuyo caso, podría escoger —si así fuere de su interés— aceptar el
precio de mercado que le ofrezca por ese inmueble el primitivo
propietario expropiado (el cual, si las partes lo deciden de este modo y
a falta de consenso, deberá ser valorado por entidad tasadora
independiente), o, en su caso, si lo prefiere, recibiría otra vivienda
en propiedad de nueva construcción en el ámbito urbanístico que se
desarrolle a estos efectos. La vivienda la recibiría completamente
gratis. El ocupante no podría ser coaccionado ni obligado a vender el
inmueble que ocupa ni tampoco a abandonarlo, al menos, si no ha recibido
una contraprestación que satisfaga su expectativa, o se cumpla el
requisito compensatorio que marque la ley que así lo disponga. Antes de
cualquier clase de transmisión o negocio jurídico traslativo de "la
propiedad" inter vivos o mortis causa que pretenda hacer el ocupante
legítimo de la vivienda, tendría siempre derecho de adquisición
preferente el propietario primigenio que fue nacionalizado.
d) En el caso de que la vivienda no esté ocupada por ninguna persona
física (con la obvia presunción de "justo título" emanado de la Ley de
Reforma Urbana o legislación similar, posesión pacífica e ininterrumpida
y buena fe), sino por empresa, organismo o institución pública o
privada, la vivienda debería ser devuelta ipso facto al primitivo
titular expropiado. Si, de modo doloso, el Estado, institución pública o
entidad participada por capital público, cambiase al ocupante de persona
jurídica a persona física (para dotarse de las garantías recogidas en
los incisos anteriores), quedaría sin efecto esta sustitución, y, en su
caso, se aplicaría el supuesto anterior al dolo desvelado.
e) Las empresas expropiadas deberían ser devueltas, ipso iure y con
carácter inmediato, a los anteriores propietarios, sea cuales sean las
condiciones, estado, ocupantes o titulares que tengan en el momento de
la entrada en vigor de la ley que restituya la propiedad a sus legítimos
propietarios primigenios (incluyendo en esta fórmula a los herederos que
acrediten debidamente ésta condición). La empresa restituida a sus
legítimos propietarios gozaría del mismo derecho de adquisición
preferente, solo que en este caso se haría sin contraprestación
crematística o económica al actual ocupante. En este caso se exigiría
que el primitivo o primigenio titular (sería más lógico citar a sus
herederos legítimos o testamentarios, luego de más de medio siglo de
dictadura) ponga en marcha —en un plazo no mayor de dos años— la
actividad industrial, comercial o de naturaleza similar en dicho
inmueble, negocio o ámbito de actividad. El Estado, sus instituciones u
organismos públicos, facilitarían y priorizarían la puesta en
funcionamiento de las empresas privadas.
Un segundo debate o conflicto, más abocado a un modelo de transición a
la democracia que busque resarcir y restañar las confiscaciones de
propiedades, sería el modelo jurídico compensatorio que debería seguir
Cuba para satisfacer estas pretensiones.
Propongo un modelo autóctono, que tome lo mejor de la experiencia
compensatoria de algunos países que han hecho cambios políticos de
dictaduras a democracias. En los casos expuestos en los puntos
anteriores, he escogido el sistema alemán: de la Alemania Occidental al
subsumir a la Alemania Oriental. Igualmente, he usado algunas tesis de
juristas españoles y cubanos.
Cuba, y sirva como ejemplo ilustrativo, tiene mucho suelo sin edificar
disponible y ese es un valor susceptible a servir como contraprestación
suficiente para los derechos conculcados de aquellas propiedades
inmobiliarias nacionalizadas. Como se ha apreciado, también lo sería
para los ocupantes de viviendas, con el fin de que, como terceros
adquirentes o presuntos adjudicatarios de buena fe en la mayoría de los
casos, tampoco sufran un despojo injusto del único bien que les puede
permitir tener capacidad financiera o de endeudamiento que les permita
relanzarse a un futuro mucho mejor y próspero.
Se trata de aplicar el principio jurídico de compensación, de
equidistribución de los derechos para que ni los unos, ni los otros,
vean vulnerados los mismos. Esa es la razón de ser de una democracia.
Source: Expropiaciones y compensaciones: posibles soluciones | Diario de
Cuba - http://www.diariodecuba.com/cuba/1453888802_19765.html
ERNESTO GUTIÉRREZ TAMARGO | Madrid | 28 Ene 2016 - 9:42 am.
Comienzo estos apuntes con un primer debate o conflicto: el de si, dado
un cambio político, los cubanos del exilio que perdieron sus casas y
empresas se las van a arrebatar a los cubanos de la Isla.
Se trata de una premisa es falsa: es la teoría del régimen de que "viene
el lobo" del exilio (aunque parezca una verdad de Perogrullo, en los
regímenes totalitarios de izquierda el culpable de todos los males es
siempre una tercera persona ajena al régimen —otro país, los disidentes,
opositores, una conspiración internacional, etc—, nunca el sistema per se).
Es la política del miedo y de la trinchera. De enemistar, separar y
dividir, mediante el odio, a la nación cubana entre sus propios actores:
el pueblo de dentro con el de fuera.
Enfrentando a los cubanos entre sí, el régimen ha logrado imponer todas
sus premisas —por la vía de hechos consumados que luego han cobrado
cuerpo de ley—, y, la más importante, la de inocular en la cultura
sociopolítica nacional, como maestros de la propaganda, el aceptar el
mal necesario pero "conocido" antes que el "bueno" por conocer, el peor
remedio. A fin de cuentas, igualar a tabula rasa a todos desde "abajo",
alimentando el desprecio, el odio y la envidia a los que una vez
estuvieron "arriba" y fueron algo, como causantes y responsables de
todos los males que aquejan al país.
El exilio, en su gran mayoría, no busca que le devuelvan estrictamente
sus mismas casas (más del 90% en estado ruinoso, y, absolutamente
irreconocibles o definitivamente destruidas), sino que —en algunos
casos— le compensen legalmente por aquello que le despojaron manu
militari mediante "nacionalización", figura jurídica sin contenido en
ningún sistema democrático del mundo. Pues ni siquiera se tipificó como
expropiación forzosa, que sí existía en la legislación precastrista y
que habría dado lugar, al menos, a dirimir los derechos conculcados en
la vía contencioso-administrativa.
Por consiguiente, si hubiese sido expropiación, la legislación vigente
en Cuba hasta 1961, contemplaba la figura de la compensación o pago de
justiprecio económico y/o en especie. El latrocinio no puede ser
consolidado jurídicamente en ningún proceso de transición (no ha pasado
en ningún país de Europa del Este, por ejemplo) de una dictadura a una
democracia. Acerca de este tema proponemos tres ideas, sin ánimo de
agotar un asunto que correspondería únicamente al legislador cubano,
cuando este sea independiente para ocuparse de ello:
a) El propietario nacionalizado de viviendas debería tener el derecho
de adquisición preferente (prioritario al Estado o terceros), mediante
la figura del tanteo y el retracto.
b) El propietario nacionalizado de viviendas, podría escoger si desea
un pago en contraprestación a materializarse en especie, bien en suelo
edificable, bien en viviendas terminadas, en base al valor de mercado de
lo expropiado. Un organismo público creado ad hoc y ex profeso se
ocuparía de estos casos para los efectos pertinentes.
c) El ocupante de la vivienda tendría que ser igualmente protegido,
en cuyo caso, podría escoger —si así fuere de su interés— aceptar el
precio de mercado que le ofrezca por ese inmueble el primitivo
propietario expropiado (el cual, si las partes lo deciden de este modo y
a falta de consenso, deberá ser valorado por entidad tasadora
independiente), o, en su caso, si lo prefiere, recibiría otra vivienda
en propiedad de nueva construcción en el ámbito urbanístico que se
desarrolle a estos efectos. La vivienda la recibiría completamente
gratis. El ocupante no podría ser coaccionado ni obligado a vender el
inmueble que ocupa ni tampoco a abandonarlo, al menos, si no ha recibido
una contraprestación que satisfaga su expectativa, o se cumpla el
requisito compensatorio que marque la ley que así lo disponga. Antes de
cualquier clase de transmisión o negocio jurídico traslativo de "la
propiedad" inter vivos o mortis causa que pretenda hacer el ocupante
legítimo de la vivienda, tendría siempre derecho de adquisición
preferente el propietario primigenio que fue nacionalizado.
d) En el caso de que la vivienda no esté ocupada por ninguna persona
física (con la obvia presunción de "justo título" emanado de la Ley de
Reforma Urbana o legislación similar, posesión pacífica e ininterrumpida
y buena fe), sino por empresa, organismo o institución pública o
privada, la vivienda debería ser devuelta ipso facto al primitivo
titular expropiado. Si, de modo doloso, el Estado, institución pública o
entidad participada por capital público, cambiase al ocupante de persona
jurídica a persona física (para dotarse de las garantías recogidas en
los incisos anteriores), quedaría sin efecto esta sustitución, y, en su
caso, se aplicaría el supuesto anterior al dolo desvelado.
e) Las empresas expropiadas deberían ser devueltas, ipso iure y con
carácter inmediato, a los anteriores propietarios, sea cuales sean las
condiciones, estado, ocupantes o titulares que tengan en el momento de
la entrada en vigor de la ley que restituya la propiedad a sus legítimos
propietarios primigenios (incluyendo en esta fórmula a los herederos que
acrediten debidamente ésta condición). La empresa restituida a sus
legítimos propietarios gozaría del mismo derecho de adquisición
preferente, solo que en este caso se haría sin contraprestación
crematística o económica al actual ocupante. En este caso se exigiría
que el primitivo o primigenio titular (sería más lógico citar a sus
herederos legítimos o testamentarios, luego de más de medio siglo de
dictadura) ponga en marcha —en un plazo no mayor de dos años— la
actividad industrial, comercial o de naturaleza similar en dicho
inmueble, negocio o ámbito de actividad. El Estado, sus instituciones u
organismos públicos, facilitarían y priorizarían la puesta en
funcionamiento de las empresas privadas.
Un segundo debate o conflicto, más abocado a un modelo de transición a
la democracia que busque resarcir y restañar las confiscaciones de
propiedades, sería el modelo jurídico compensatorio que debería seguir
Cuba para satisfacer estas pretensiones.
Propongo un modelo autóctono, que tome lo mejor de la experiencia
compensatoria de algunos países que han hecho cambios políticos de
dictaduras a democracias. En los casos expuestos en los puntos
anteriores, he escogido el sistema alemán: de la Alemania Occidental al
subsumir a la Alemania Oriental. Igualmente, he usado algunas tesis de
juristas españoles y cubanos.
Cuba, y sirva como ejemplo ilustrativo, tiene mucho suelo sin edificar
disponible y ese es un valor susceptible a servir como contraprestación
suficiente para los derechos conculcados de aquellas propiedades
inmobiliarias nacionalizadas. Como se ha apreciado, también lo sería
para los ocupantes de viviendas, con el fin de que, como terceros
adquirentes o presuntos adjudicatarios de buena fe en la mayoría de los
casos, tampoco sufran un despojo injusto del único bien que les puede
permitir tener capacidad financiera o de endeudamiento que les permita
relanzarse a un futuro mucho mejor y próspero.
Se trata de aplicar el principio jurídico de compensación, de
equidistribución de los derechos para que ni los unos, ni los otros,
vean vulnerados los mismos. Esa es la razón de ser de una democracia.
Source: Expropiaciones y compensaciones: posibles soluciones | Diario de
Cuba - http://www.diariodecuba.com/cuba/1453888802_19765.html
Wednesday, January 27, 2016
Un presente sin futuro
Un presente sin futuro
Una población que lucha por sobrevivir, entre el clandestinaje de
labores comunes en otra parte del mundo y la incertidumbre frente a los
designios del Gobierno
Rui Ferreira, La Habana | 26/01/2016 1:01 pm
Alamar es una barriada popular en las afueras de la capital cubana.
Construida en la década de los años 70 a base de promesas y trabajo
voluntario, pretendía ser el inicio de la solución de la crisis
habitacional del país.
Hoy, cuatro décadas después, sus edificios sobreviven con una
arquitectura distorsionada donde la población se ha ido hacinando de la
mejor forma posible en un país donde la permanencia de una ideología ha
sido más apremiante que la comodidad de sus habitantes.
Pero Alamar es también un pulmón latente del sentir y la preocupación
una sociedad en la que cada miembro, por sus características
idiosincráticas, tiene una opinión sobre todo. Y el futuro es
preocupante. Una mañana, hace un par de semanas, un grupo de personas se
concentraba, hacía "cola" como dicen, frente a un pequeño mercado
popular esperando la distribución de la magra porción del racionamiento,
vulgo "la libreta", que todavía intenta igualar las oportunidades
alimenticias de todos pero apenas alcanza para sobrevivir.
Un lugar apropiado para que el visitante extranjero entable conversación
con los vecinos, sobre el sentir popular de la realidad que se vive en
la Isla. La Habana no representa al resto del país, pero es un buen
"mercado" de opiniones.
"¿Nuestro futuro? Pues, será lo que el pueblo quiera, señor", comentó
una anciana, que apenas puede con su alma pero aguanta estoicamente una
fila que puede durar, sencillamente, un par de horas. "El pueblo", en
este caso y en ese lenguaje "codificado" en que los cubanos se han
habituado a hablar con los extranjeros en las últimas cinco décadas,
significa que es lo que el Gobierno realmente desee.
En el primer intercambio, el presente surge como más apremiante que el
futuro. "Los salarios son muy bajos. Apenas nos alcanza y muchas veces
ni alcanzan. Hay que ir por la izquierda, hacer pequeños trabajos y
sobrevivir", explicó "Manuel", un cubano de unos 30 años que pide no ser
identificado por su nombre. Es arquitecto de profesión pero albañil para
complementar su sueldo. Confiesa que dedica más de la mitad de su tiempo
a reparar pequeños desastres en casas particulares que en el taller
gubernamental diseñando o resolviendo necesidades estatales.
También está "Miguel", un técnico de computadoras que trabaja en una
empresa de telecomunicaciones pero que ha montado, con un amigo, un
pequeño taller para reparar computadoras, tabletas y hasta teléfonos
celulares a particulares. Es clandestino. Lo hace así por necesidad
porque, se queja, "los impuestos nos ahogan" y "las licencias no son
fáciles de conseguir".
Como ambos, hay todo un mundo clandestino que intenta seguir vivo ante,
lo que consideran, una incertidumbre de los designios del Gobierno. La
mayoría de estos cubanos, con quienes se logra establecer conversación a
través de una red de discretos contactos, no parece sentirse "orientado"
por lineamientos de futuro. "Esta gente habla en un lenguaje que no
parece ser el de la calle. ¿Qué voy hacer si la vida en la calle es tan
capitalista, que cada uno tiene que sobrevivir por su cuenta?", se
desahogó "Miguel".
El Gobierno, coinciden economistas y sociólogos afines, intenta orientar
a la población pero el lenguaje parece ser el problema. "Mucha gente de
la población no entiende todos esos discursos demasiados intricados,
floridos y complicados. Difíciles de escrutar, ¿entiendes?", preguntó un
profesor universitario jubilado.
En Centro Habana, otro pulmón popular de la capital, la vida discurre
como una ciudadela muy común en Centroamérica. De hecho la capital
cubana resurge más como una ciudad centroamericana que caribeña. Algunas
personas, mayormente mujeres, dueñas de casas y a cargo de sus familias,
sienten que el futuro del país es su propio presente. Al contrario de
muchos otros países, donde un plan de futuro es visto como una hoja de
ruta, aquí no se sabe siquiera qué es una "hoja de ruta", cuando el
visitante introduce el concepto en la conversación.
"No sé qué es eso señor. ¿Futuro? Perdone pero desde que Fidel (Castro)
se fue no escucho a nadie más. Él nos hablaba claro", dijo Yodenis, una
enfermera de un importante hospital, madre soltera de dos hijas, con
ciertas preocupaciones sociales que, en este caso, se restringen a su
familia.
En los "tiempos de Fidel Castro", las explicaciones gubernamentales eran
mucho más claras, coincidieron muchos de los consultados. Hoy día, los
planes e ideas surgen más como conceptos separados del entendimiento
popular y parecen estar dirigidos al exterior, forma de atraer una
inversión monetaria foránea que parece ser la clave del desarrollo, la
transición y el rediseño de la sociedad, pero que no parece accesible al
entendimiento de la población.
"Un aspecto interesante de lo que has descubierto es que, de cierto
modo, la gente se está labrando su futuro y, en cierta medida, el
Gobierno se está quedando atrás. Hay una separación clara entre el
discurso oficial y la percepción popular. Se ha perdido bastante esa red
de protección que la revolución mantuvo por décadas. No, y repito, no y
de ningún modo el Gobierno ha abandonado a la población, pero tampoco ha
sabido explicar bien que esa no es su intención, que no la va
abandonar", señaló el profesor universitario Enrique López Oliva.
No parece serlo. Cuando se plantea la cuestión abiertamente nadie da el
brazo a torcer. "Nuestra vida no sería posible sin nuestro Gobierno",
explicó Carlos Giménez, empleado de comercio pero a la vez un "cuadro
político", dirigente de los Comités de Defensa de la Revolución, cuya
ascendencia sigue vigente en la población, en la cuadra donde vive en
Centro Habana y el único que accedió a hablar abiertamente con el visitante.
"No veo que nuestro futuro sea negativo. Solo espero que sea explicado
mejor. Incluso tengo dificultades en hacerlo a mis hijos. (Pero) soy
optimista", dijo.
Sin embargo, los medios de prensa gubernamentales no lo ayudan. Su
lenguaje sigue siendo tan florido que hasta sus traductores a otros
idiomas tienen dificultad en interpretarlo. "Hay palabras que no
aparecen en ningún diccionario", dijo uno de ellos. Parece que el futuro
actual en la Isla es su propio presente. ¿Qué arrojará el próximo
congreso del partido comunista en abril?
Una versión de este texto aparece en Diario las Américas.
Source: Un presente sin futuro - Artículos - Cuba - Cuba Encuentro -
http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/un-presente-sin-futuro-324678
Una población que lucha por sobrevivir, entre el clandestinaje de
labores comunes en otra parte del mundo y la incertidumbre frente a los
designios del Gobierno
Rui Ferreira, La Habana | 26/01/2016 1:01 pm
Alamar es una barriada popular en las afueras de la capital cubana.
Construida en la década de los años 70 a base de promesas y trabajo
voluntario, pretendía ser el inicio de la solución de la crisis
habitacional del país.
Hoy, cuatro décadas después, sus edificios sobreviven con una
arquitectura distorsionada donde la población se ha ido hacinando de la
mejor forma posible en un país donde la permanencia de una ideología ha
sido más apremiante que la comodidad de sus habitantes.
Pero Alamar es también un pulmón latente del sentir y la preocupación
una sociedad en la que cada miembro, por sus características
idiosincráticas, tiene una opinión sobre todo. Y el futuro es
preocupante. Una mañana, hace un par de semanas, un grupo de personas se
concentraba, hacía "cola" como dicen, frente a un pequeño mercado
popular esperando la distribución de la magra porción del racionamiento,
vulgo "la libreta", que todavía intenta igualar las oportunidades
alimenticias de todos pero apenas alcanza para sobrevivir.
Un lugar apropiado para que el visitante extranjero entable conversación
con los vecinos, sobre el sentir popular de la realidad que se vive en
la Isla. La Habana no representa al resto del país, pero es un buen
"mercado" de opiniones.
"¿Nuestro futuro? Pues, será lo que el pueblo quiera, señor", comentó
una anciana, que apenas puede con su alma pero aguanta estoicamente una
fila que puede durar, sencillamente, un par de horas. "El pueblo", en
este caso y en ese lenguaje "codificado" en que los cubanos se han
habituado a hablar con los extranjeros en las últimas cinco décadas,
significa que es lo que el Gobierno realmente desee.
En el primer intercambio, el presente surge como más apremiante que el
futuro. "Los salarios son muy bajos. Apenas nos alcanza y muchas veces
ni alcanzan. Hay que ir por la izquierda, hacer pequeños trabajos y
sobrevivir", explicó "Manuel", un cubano de unos 30 años que pide no ser
identificado por su nombre. Es arquitecto de profesión pero albañil para
complementar su sueldo. Confiesa que dedica más de la mitad de su tiempo
a reparar pequeños desastres en casas particulares que en el taller
gubernamental diseñando o resolviendo necesidades estatales.
También está "Miguel", un técnico de computadoras que trabaja en una
empresa de telecomunicaciones pero que ha montado, con un amigo, un
pequeño taller para reparar computadoras, tabletas y hasta teléfonos
celulares a particulares. Es clandestino. Lo hace así por necesidad
porque, se queja, "los impuestos nos ahogan" y "las licencias no son
fáciles de conseguir".
Como ambos, hay todo un mundo clandestino que intenta seguir vivo ante,
lo que consideran, una incertidumbre de los designios del Gobierno. La
mayoría de estos cubanos, con quienes se logra establecer conversación a
través de una red de discretos contactos, no parece sentirse "orientado"
por lineamientos de futuro. "Esta gente habla en un lenguaje que no
parece ser el de la calle. ¿Qué voy hacer si la vida en la calle es tan
capitalista, que cada uno tiene que sobrevivir por su cuenta?", se
desahogó "Miguel".
El Gobierno, coinciden economistas y sociólogos afines, intenta orientar
a la población pero el lenguaje parece ser el problema. "Mucha gente de
la población no entiende todos esos discursos demasiados intricados,
floridos y complicados. Difíciles de escrutar, ¿entiendes?", preguntó un
profesor universitario jubilado.
En Centro Habana, otro pulmón popular de la capital, la vida discurre
como una ciudadela muy común en Centroamérica. De hecho la capital
cubana resurge más como una ciudad centroamericana que caribeña. Algunas
personas, mayormente mujeres, dueñas de casas y a cargo de sus familias,
sienten que el futuro del país es su propio presente. Al contrario de
muchos otros países, donde un plan de futuro es visto como una hoja de
ruta, aquí no se sabe siquiera qué es una "hoja de ruta", cuando el
visitante introduce el concepto en la conversación.
"No sé qué es eso señor. ¿Futuro? Perdone pero desde que Fidel (Castro)
se fue no escucho a nadie más. Él nos hablaba claro", dijo Yodenis, una
enfermera de un importante hospital, madre soltera de dos hijas, con
ciertas preocupaciones sociales que, en este caso, se restringen a su
familia.
En los "tiempos de Fidel Castro", las explicaciones gubernamentales eran
mucho más claras, coincidieron muchos de los consultados. Hoy día, los
planes e ideas surgen más como conceptos separados del entendimiento
popular y parecen estar dirigidos al exterior, forma de atraer una
inversión monetaria foránea que parece ser la clave del desarrollo, la
transición y el rediseño de la sociedad, pero que no parece accesible al
entendimiento de la población.
"Un aspecto interesante de lo que has descubierto es que, de cierto
modo, la gente se está labrando su futuro y, en cierta medida, el
Gobierno se está quedando atrás. Hay una separación clara entre el
discurso oficial y la percepción popular. Se ha perdido bastante esa red
de protección que la revolución mantuvo por décadas. No, y repito, no y
de ningún modo el Gobierno ha abandonado a la población, pero tampoco ha
sabido explicar bien que esa no es su intención, que no la va
abandonar", señaló el profesor universitario Enrique López Oliva.
No parece serlo. Cuando se plantea la cuestión abiertamente nadie da el
brazo a torcer. "Nuestra vida no sería posible sin nuestro Gobierno",
explicó Carlos Giménez, empleado de comercio pero a la vez un "cuadro
político", dirigente de los Comités de Defensa de la Revolución, cuya
ascendencia sigue vigente en la población, en la cuadra donde vive en
Centro Habana y el único que accedió a hablar abiertamente con el visitante.
"No veo que nuestro futuro sea negativo. Solo espero que sea explicado
mejor. Incluso tengo dificultades en hacerlo a mis hijos. (Pero) soy
optimista", dijo.
Sin embargo, los medios de prensa gubernamentales no lo ayudan. Su
lenguaje sigue siendo tan florido que hasta sus traductores a otros
idiomas tienen dificultad en interpretarlo. "Hay palabras que no
aparecen en ningún diccionario", dijo uno de ellos. Parece que el futuro
actual en la Isla es su propio presente. ¿Qué arrojará el próximo
congreso del partido comunista en abril?
Una versión de este texto aparece en Diario las Américas.
Source: Un presente sin futuro - Artículos - Cuba - Cuba Encuentro -
http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/un-presente-sin-futuro-324678
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