Tuesday, July 14, 2015

Mi casa por un viaje a Estados Unidos

Mi casa por un viaje a Estados Unidos
Se ha hecho habitual la venta de casas con el propósito de conseguir
dinero para un viaje no sólo caro, sino también peligroso
lunes, julio 13, 2015 | Ricardo Sánchez Tamayo

BAYAMO, Cuba – La restauración de los vínculos diplomáticos entre Cuba y
Estados Unidos ha añadido confusión a la vida diaria de este lado del
Estrecho de la Florida. Desconociendo qué beneficios podrá traer el
acercamiento oficial, son muchos los que aún cifran sus esperanzas en
cruzar al norte a como dé lugar. Y ahora incluso, con los cambios que se
están produciendo en las relaciones bilaterales, otros temen que
desaparezcan los beneficios de la Ley de Ajuste Cubano y temen que "la
última lancha" zarpe más temprano que tarde.

Como parte de ese éxodo, se ha hecho habitual la venta de casas con el
propósito de conseguir dinero para un viaje no sólo caro, sino también
peligroso. Y no sólo los inmuebles son liquidados por sus dueños, sino
también todos los bienes materiales que puedan reportarles algún último
beneficio. Ese dinero representa el inicio de una vida nueva.

Magda Quintana, vecina del casco histórico de la ciudad, dijo asegura
haber contado en una sola calle de Bayamo varios carteles de casas en
venta. "Cuando salió el permiso de poder vender, lo vi como una mejoría
para la población; porque si uno quería irse para La Habana o agrandar
la casa, la vendías y resolvías legalmente y eso es bueno. Pero tantas
ventas en estos tiempos sólo pueden significar emigrar a cualquier
precio", opina.

Uno de esos casos es el de Juan Rafael Góngora, desesperado por salir de
Cuba con su familia, según cuenta a Cubanet. "Yo heredé una casa de mis
abuelos y la reparé para vivir con mi esposa y mis hijos. Pero ya me
arrepentí, la vendí y ahora estamos viviendo de agregados, porque tengo
planes de mejorar la vida de mi familia fuera de Cuba". Góngora piensa
que la situación diaria en Cuba "es una pesadilla y te pasas la vida
pasando trabajo para al final solo comer regular y no poder comprarte ni
una bicicleta".

Lesyani Mantilla, que heredó la casa de su madre, afirma: "yo vendí mi
casa para que mi esposo saliera del país y poder nosotros salir luego,
pues no quisiera echar toda mi juventud sin que mi hijo conozca lo bueno
y tenga lo que necesite y no vivir de la misericordia de los dictadores.
Casi todos venden para irse de este país, aunque sea para Haití o
ecuador donde sea, el problema de Cuba todos lo sabemos, pero muchos no
quieren ver o tienen miedo verlo".

Otros ni siquiera tienen la suerte de una propiedad valiosa. Flora
Chávez, madre de un joven de 26 años, dice: "yo, porque vivo en un hueco
y nadie va a querer comprar mi casita, porque si la pudiera vender para
que mi hijo mejore [emigre] lo hago y me voy a vivir a un cuartico. Todo
para que mi hijo no sufra, como yo, tantas necesidades". Luego lamenta
que "con tantos años de revolución lo que estamos es involucionando, y
no evolucionando. Eso es claro de ver".

Debido a esa necesidad de abandonar su tierra, es habitual en cualquier
barrio de Bayamo escuchar las historias de amigos y familias que han
emprendido diferentes caminos de emigración, sin mirar los riesgos, por
las costas del vecino municipio de Manzanillo.

Un ejemplo sobre lo anterior lo cuenta Juan González, miembro del grupo
Pastores por el Cambio, del reparto Rosa la Bayamesa. "Un joven de 26
años llamado Orlando Gastón, asiduo visitante de mi iglesia, hoy en día
está en prisión por dos intentos de salida ilegal del país. La primera
vez fue capturado en alta mar y lo multaron con 5,000 pesos, y en el
segundo intento fue sancionado a prisión. Aun así Orlando dice que no
va a dejar de hacer esa travesía cueste lo que le cueste. Ya perdió
todo: la casa que heredó de su padre, los muebles y equipos
electrodomésticos. Al no quedarle nada, no tiene nada que perder a no
ser su propia vida, y aun así lo prefiere a vivir más tiempo en Cuba."

Source: Mi casa por un viaje a Estados Unidos | Cubanet -
http://www.cubanet.org/actualidad-destacados/mi-casa-por-un-viaje-a-estados-unidos/

Friday, July 10, 2015

La Casa de la Ciudad, en riesgo de derrumbe

La Casa de la Ciudad, en riesgo de derrumbe
JOSÉ LUIS LEÓN PÉREZ, Santa Clara | Julio 09, 2015

La Casa de la Ciudad de Santa Clara necesita una reparación urgente. La
estructura del edificio, una construcción de la segunda mitad del siglo
XIX y de un alto valor patrimonial, corre peligro de derrumbe debido a
serios daños en sus cubiertas, pisos y paredes.

El edificio tiene clausurada una buena parte de las salas por el riesgo
de derrumbe del frente y del lateral que colinda con la calle Juan Bruno
Zayas. Se libra su parte trasera, donde existe un pequeño lobby.

El inmueble, según el dictamen técnico del Centro Provincial de
Patrimonio, "no corre riesgo inmediato, pero las acciones de
restauración y conservación no pueden demorarse, pues tiene deterioradas
sus cubiertas y una buena parte de la madera, casi en un 90%, está
atacada por el comején y sufre los efectos de las filtraciones".

La Dirección Municipal de Cultura dispone de una evaluación de lo que
debe hacerse, así como de los cálculos aproximados del costo de las obras.

Otrora casa de vivienda del rico comerciante catalán Pablo Luis Ribalta
Serviá, durante la República sirvió como sede de la Superintendencia de
Escuelas de la provincia de Las Villas y después de la Revolución, hasta
1988, acogió en su seno a estudiantes de secundaria básica.

Tras una reparación integral en enero de 1990, la edificación colonial
asumió su actual condición de Casa de la Ciudad y desde entonces ha sido
escenario de muchos de los principales acontecimientos de la vida
cultural y política de la capital de Villa Clara.

Eusebio Leal, historiador de La Habana, en una de sus numerosas visitas
a la Casa, elogió sus valores patrimoniales y la importante función
social que cumple para Santa Clara, lo que también han hecho cientos de
intelectuales y cubanos de la cultura, la ciencia y la política que han
pasado por ella a lo largo de sus ya 25 años de existencia.

Source: La Casa de la Ciudad, en riesgo de derrumbe -
http://www.14ymedio.com/cultura/Casa-Ciudad-riesgo-derrumbe_0_1812418753.html

Construir y reparar con qué?

¿Construir y reparar con qué?
"Yo estoy por arreglar mi cuarto y llevo varios días viniendo a comprar
cemento y no he podido alcanzar pues esto aquí es como un clan"
viernes, julio 10, 2015 | Ricardo Sánchez Tamayo

BAYAMO, Cuba. – "Comprar aquí no es fácil. Si encuentras lo que
necesitas en los puntos de venta es a precios de boutique. Todo carísimo
y la mayor parte del tiempo faltan muchos materiales, sin embargo en la
misma puerta los revendedores tienen de todo, pero a mayores precios.
¿Así como es que vamos a construir o al menos reparar nuestras casas?
Pero las de los dirigentes no son casas sino fortalezas hechas a su
gusto y a su placer", comenta Julia Piña, vecina bayamés, en medio de la
frustración.

En horas de la mañana del pasado martes, una multitud de personas se
aglomeraron frente al punto de venta de materiales constructivos del
reparto bayamés Rosa la Bayamesa, deteniendo el tránsito y provocando un
caos general al protestar por la desorganización de la venta y el
desabastecimiento del local.

La escasez de materiales de la construcción en los puntos de venta
nacionales alarma a muchos de los compradores, mientras que al mismo
tiempo los clientes cuestionan lo que los funcionarios del gobierno
dicen por la radio y la TV, cuando hacen eco de la frase del jefe de
estado, Raúl Castro: "el único compromiso de esta Revolución, es con el
pueblo."

Luego de un recorrido por los distintos puntos de venta de materiales
para la construcción, conservación, rehabilitación y servicios a la
vivienda en la provincia Granma, se pudo verificar que solamente se
están vendiendo en estos momentos juegos de baños, tejas metálicas,
algunos áridos y tanques plásticos para atender los casos de subsidios.
La Empresa MultiMat escasamente logra abastecer materiales para la venta
liberada.

Desde horas tempranas los bayameses que necesitan materiales de
construcción hacen colas frente a estos puntos de ventas. En los últimos
meses, estos esfuerzos se han visto frustrados debido al desabasteciendo
de las entidades y el encarecido precio de los sacos de cemento, muy por
encima del salario básico de los trabajadores cubanos.

Miguel Rodríguez, vecino de la ciudad de los coches quien se encontraba
desde temprano en uno de estos puntos de venta, le comentó a Cubanet,
"Yo estoy por arreglar mi cuarto y llevo varios días viniendo a comprar
cemento y no he podido alcanzar pues esto aquí es como un clan. Primero
los jefes grandes vienen y cargan lo que necesitan, luego los que
trabajan aquí que le resuelven a los amigos y no amigos, después los
revendedores y cuando le toca al pueblo todo se acabó y no puedo
comprar. La única opción es a sobreprecio por fuera y si el Estado vende
carísimo, con los revendedores es peor."

Source: ¿Construir y reparar con qué? | Cubanet -
http://www.cubanet.org/mas-noticias/construir-y-reparar-con-que/

Thursday, July 9, 2015

Decorar en Cuba, una aventura frustrante

Decorar en Cuba, una aventura frustrante
Amueblar y decorar una vivienda en Cuba resulta una verdadera odisea,
sobre todo para quienes dependen exclusivamente del salario estatal
jueves, julio 9, 2015 | Ernesto Pérez Chang

LA HABANA, Cuba. -Adquirir una vivienda en Cuba resulta una verdadera
odisea. Amoblarla y decorarla es como la segunda parte de la misma
desventura, sobre todo para quienes dependen exclusivamente del salario
estatal. En la calle, la mayoría de las personas entrevistadas sobre
este aspecto, que pudiera parecer superfluo, coinciden en que no hay
márgenes de libertad para la elección de los objetos y muebles que usan
a diario, casi siempre alejados de sus verdaderos gustos estéticos y
necesidades.

Una mirada rápida a las vidrieras y anaqueles en las tiendas cubanas
revela que, a pesar de ser un país donde más de la mitad de la población
vive con menos de un dólar diario, el adorno más barato puede costar el
equivalente a la décima parte de los ingresos de una familia, mientras
que adquirir una cama, un juego de sala o de comedor en el mercado negro
(donde resulta más económico) supone reunir, de manera íntegra, los
salarios de varios años de trabajo para el Estado.

"¿Qué voy a comprar con el salario?", "si no tengo para comer, ¿cómo voy
a gastar dinero en adornitos y muebles nuevos?", "si tuviera dinero,
primero repararía la casa", "yo espero a que me regalen el día de las
madres, o en mi cumpleaños. No puedo gastar en adornos", "para qué tanto
adorno si a la hora de comer la cosa se pone bien fea", "cuando me sobra
un dólar, entonces compro un adorno pero casi nunca me sobra", "cuando
puedo, me llevo los adornos y muebles del trabajo", "uso los mismos
adornos y muebles que heredé de mi madre, y ella, a su vez, los heredó
de la suya", "gracias a que teníamos adornos y muebles buenos antes de
la revolución", son algunas de las respuestas que obtuvimos.

Delia Araujo, una vecina de mi barrio, ya muy anciana y actualmente
vendedora callejera, me cuenta cómo, con los años, ella y su esposo se
fueron deshaciendo de adornos y muebles que habían adquirido antes de
1959 y durante los años 60.

Ellos no eran un matrimonio de ricos, pero ella trabajaba como maestra y
su marido era mecánico de la Ambar Motors. Ganaban bien, aunque no
representaba mucho, pero les alcanzó para alquilar un apartamento
pequeño en la Víbora y comprar las cosas esenciales. En los inicios de
la revolución adquirieron adornos en unos locales a los que llamaban
Recuperación de Valores: "eran las cosas que el gobierno sacaba de las
casas y mansiones de la gente que se iba para el Norte [Estados Unidos].
Vajillas de porcelana, búcaros, lámparas bellísimas, compramos hasta un
tocadiscos, todo era de uso. Como se iban apurados dejaban todas las
cosas atrás, hasta las ropas. Todo eso se vendía en Recuperación de
Valores", comenta Delia, que además recuerda lo que sucedió años después
con esos mismos objetos: "Allí [en Recuperación de Valores] compré
cantidad de adornos de porcelana y muebles. Fueron los que después
tuvimos que vender. […] En los 70 comenzaron las ofensas contra la gente
que tenía gustos burgueses, y en el edificio había muchos extremistas,
todavía los hay pero están solapados. Mucha gente escondió las vajillas,
las lámparas buenas o se deshizo de las cosas. La gente botaba los
adornos de Navidad. Ahora yo veo a la gente poniendo lucecitas y cosas
de Navidad pero en aquella época nadie se atrevía a poner un arbolito.
Era una época complicada y lo peor es que uno se acostumbra. Mi esposo,
como se metió en el Partido y en cosas de esas, tuvo que esconder una
parte de los adornos, las copas, lo más llamativo, pero yo las vendí a
escondidas de él, y en los 90 sí vendimos todo lo demás para poder
comer, como hizo mucha gente".

Quienes no tuvieron la suerte de heredar o de comprar en el pasado, o la
osadía de conservar los objetos a pesar de los prejuicios instituidos
oficialmente o de la imperiosidad de subsistir, han tenido que remediar
la situación de diversos modos o renunciar a embellecer su entorno privado.

Incluso para quienes gozan de considerables ingresos ―debido a las
remesas que reciben de sus familiares en el extranjero o a las ganancias
que les generan los negocios particulares u otras formas lícitas o
ilícitas de obtener dinero en relativa abundancia―, decorar y amoblar
con cierto buen gusto se convierte en una tarea frustrante o imposible.
Alina, vendedora de adornos de yeso, nos habla de los gustos de sus
clientes:

"Vendo estas cosas porque de algo tengo que vivir pero no dejo de
reconocer que no son muy bonitos. Aun así, la gente los compra porque es
lo que pueden comprar pero, además, se han acostumbrado. La gente adapta
sus gustos a lo que pueden. Conozco gente que creció entre adornos de
yeso y, actualmente, aunque tienen dinero, siguen adornando con adornos
de yeso, no los ven feos, el gusto se les ha deformado. Si eres
miserable, no puedes ver la miseria ni aunque la tengas en las mismas
narices. Eso mismo pasa con el gusto, si no tienes otra referencia que
no sea lo que hay en las tiendas, si no viajas y miras otras cosas, no
aprendes. […] con las novelas y las películas la gente ha ido cambiando
pero si no tienen dinero, nada se puede hacer".

En los últimos tiempos, la celebración de Ferias de Artesanía y la
apertura de tiendas vinculadas a la cultura, han hecho pensar que existe
una voluntad por parte del gobierno para incentivar el buen gusto entre
las personas, sin embargo, en las tiendas del grupo ARTEX, una empresa
comercial vinculada al Fondo Cubano de Bienes Culturales, las ofertas
están dirigidas al turismo y, en consecuencia, los precios resultan
abusivos. Su propio discurso promocional es insultante e hipócrita, al
suponer que sus productos son asequibles para una mayoría sin poder
adquisitivo.

En los años 80, desde la prensa escrita y la televisión, algunas
instituciones culturales y grupos de artistas intentaron reeducar el
gusto estético de las personas, sin embargo, las carencias materiales
hicieron difícil la tarea. A esa pequeña apertura o tolerancia
"ideológica" sobrevino muy pronto, a finales de esa misma década, una
nueva oleada de prohibiciones en lo que fue conocido como período de
"rectificación de errores y tendencias negativas" que dio al traste con
espacios televisivos y revistas que brindaban amplios espacios a debatir
sobre temas como el diseño, la decoración y la moda, que nuevamente
fueron culpados de frívolos, nocivos y desplazados por una vuelta al
ideologismo intransigente de los años 70, donde gusto y refinamiento
podían llegar a ser sinónimos de contrarrevolución. Una buena parte de
ese discurso se ha conservado en los argumentos que usan algunos
guardianes ideológicos para atacar expresiones de apertura informativa
como el "paquete semanal" o el acceso ilimitado a Internet.

Durante años, el gobierno se encargó de asociar el buen gusto con
actitudes que tachaban de "burguesas" y, mientras reservaba el lujo para
los más altos dirigentes, impuso, entre la gente del pueblo un modelo de
humildad "revolucionaria" relacionada con esa idea de "hombre nuevo"
alejado de cualquier otro asunto que no fuera la fidelidad a la
revolución y a sus líderes principales. Fue tan temprano como los años
60 que las fotos de Fidel, Camilo y Ernesto Guevara comenzaron a colgar
de las paredes de los hogares y se establecieron como de uso obligatorio
en lugares públicos, incluso en hoteles, bares y comercios de todo tipo.

En todas las instituciones, tanto militares como civiles, la uniformidad
aniquiló a la diversidad y los entornos se transformaron en espacios
para moldear la mente del individuo según las pautas trazadas por el
gobierno. En ese sentido, en las escuelas y universidades los muros de
las aulas sirvieron de soporte a inmensos murales con escenas de la
llamada "epopeya revolucionaria", en una estética entre el realismo
socialista y la alegoría romántica, una especie de esperpento estético
que aún nos afecta en la actualidad a la entrada de agromercados,
empresas estatales y hasta en nuestros propios hogares.

Source: Decorar en Cuba, una aventura frustrante | Cubanet -
http://www.cubanet.org/actualidad-destacados/decorar-en-cuba-una-aventura-frustrante/

El que espera lo mucho, sigue a la espera

El que espera lo mucho, sigue a la espera
Los problemas de Maybell Bowen Gener comenzaron en 1993, hace 22 años,
cuando fue desalojada con su hijo de 3 meses de la vivienda que ocupaba
en Diez de Octubre
miércoles, julio 8, 2015 | Alejandro Hernández Cepero

LA HABANA, Cuba. – Dayana Santiesteban Bowen, una joven de 21 años tiene
un diagnóstico de alergia bronquial, adenoiditis crónica y escoliosis.
En estos momentos se encuentra con riesgo de un paro respiratorio pues
no puede operarse debido a las paupérrimas condiciones en que ha vivido
toda su vida.

En entrevista para Cubanet, su madre, Maybell Bowen Gener, declaró los
pormenores de sus 22 años de albergadas. Maybell y Dayana son residentes
actualmente en el albergue Las Delicias del reparto El Lucero en el
capitalino municipio de Arroyo Naranjo.

Sus problemas de vivienda comenzaron en 1993, hace 22 años, cuando fue
desalojada con su hijo de 3 meses de la vivienda que ocupaba en Diez de
Octubre.

Bowen Gener refiere que debido a las condiciones higiénico-sanitarias de
este lugar, su hija otra hija Elizabeth, de 16 años, se encuentra
aquejada de una dermatitis por estafilococo en el dedo pulgar de su pie
izquierdo, provocándole, además de una linfangitis crónica y privándola
de asistir a clases.

De igual manera, su hijo David, de 19 años, padece de una hernia
inguinal provocada por la imperiosa necesidad de cargar agua ante la
ausencia de agua potable corriente en el albergue. Su otro hijo Samuel,
de 13 años, padece de alergia bronquial junto a David y Dayana, además
de presentar trastornos de conducta.

Todos están diagnosticados de dermatitis atípica, excepto Dayana, además
de una hipertensión arterial grado II y otros padecimientos en el caso
de Maybell. Estos padecimientos están certificados por la especialista
en Medicina General Integral que ejerce en el Consultorio Médico de la
Familia del Policlínico Luis A. Turcios Lima.

Esta familia de 6, vive en una habitación de 15 metros cuadrados.
Aseguró Bowen Gener que la dirección Municipal de Albergues en Arroyo
Naranjo le ofreció un apartamento en un edificio que tiene problemas con
la cubierta y no tiene piso. Por ende, ella sigue sin poder operar a su
hija.

Maybell, responsabiliza a las Direcciones Municipales de Vivienda de
Diez de Octubre, Centro Habana y Arroyo Naranjo, así como a sus
respectivos Gobiernos Municipales por el deterioro acelerado de su salud
y la de sus 4 hijos como consecuencia de permanecer viviendo en tan
precarias condiciones.

Source: El que espera lo mucho, sigue a la espera | Cubanet -
http://www.cubanet.org/mas-noticias/el-que-espera-lo-mucho-sigue-a-la-espera/