Las mezclas aparte
VÍCTOR ARIEL GONZÁLEZ, La Habana | Marzo 05, 2015
El hombre era de los primeros en llegar a la obra. Sus botas lucían
manchas de color gris y llevaba la pala dentro de una vieja carretilla,
cuya rueda gemía con un lastimoso chirrido al andar. Sin Tomás la
jornada no comenzaba para nadie, porque en una construcción de puro
bloque y mortero quien hace la mezcla es el obrero más importante.
Tomás trabajaba rápido. Podía preparar, en un par de minutos y a base de
paletadas, la cantidad de mortero que servía para levantar todo un muro.
Pero fabricar también a mano un hormigón estructural era algo que ni
siquiera él hubiese podido lograr, pese a su vasta práctica. Y, sin
embargo, eso era lo que le habían ordenado aquella mañana. "Técnico, no
coja mezcla de aquí, que yo le voy a preparar a usted una aparte", dijo
Tomás al responsable de controlar el proceso.
El "técnico" era en realidad el ingeniero civil que, a la postre,
terminaría escribiendo esta historia. Había llegado donde estaba Tomás,
con los moldes listos para sacar muestras del hormigón y enviarlas a un
laboratorio. La mezcla "aparte" –que jamás se preparó, por indicaciones
del mismo ingeniero– hubiese contenido mucho más cemento de lo normal
para que las probetas consiguieran la resistencia requerida en los planos.
Ningún hormigón estructural puede prepararse con una pala mezclando
vagones de áridos con cemento. Es técnicamente imposible. Y en esta
obra, ni siquiera el agua para elaborarlo cumplía con los estándares
mínimos. Pero las órdenes fueron emitidas "desde arriba" y ya unos
albañiles –no carpinteros– habían preparado malamente los encofrados
para fundir unas columnas.
Tomás nunca entendió por qué el ingeniero no estaba dispuesto a
adulterar la muestra, faltando a su ética profesional y a su
responsabilidad. A fin de cuentas, durante sus años como constructor
muchas veces vio hacer lo mismo y cada vez las cosas se ponían incluso
peor. "Técnico, no va a dar la resistencia", pronosticó. "Claro que no
va a dar", respondió el ingeniero.
En efecto, 28 días después de elaborada la probeta de hormigón, una
enorme prensa la fracturó antes de que los indicadores marcaran siquiera
la mitad de la resistencia deseable. Pero las columnas hechas con aquel
débil material no se demolieron.
De alguna forma, los jefes de la obra lograron bajar los estándares del
proyecto. Se trataba de futuras viviendas para albergados y no de
lujosas habitaciones de un hotel, así que no importaba mucho. Pero el
incumplimiento de la empresa constructora no podía seguir aumentando.
Para evitar malos entendidos en el futuro, el ingeniero jamás volvió a
ser llamado para supervisar un hormigonado. A partir de entonces,
mágicamente, todo el concreto que se utilizó en la obra calificó de
"excelente", como siempre había ocurrido.
La anécdota no constituye una excepción, sino una regla. La industria de
la construcción en Cuba ha pasado de estar a la vanguardia –en 1956 se
completó el Focsa, segundo edificio de hormigón más alto del mundo para
su época– a convertirse en un peligro potencial por las malas prácticas.
No se trata de la calidad estética, golpeada por décadas de prefabricado
extensivo y acabados descuidados, sino que hoy no hay un control
efectivo sobre la calidad estructural de la mayoría de las edificaciones
en el país. Por alguna razón se construía tan bien antes de los años 60,
cuando no era necesario que un tal Tomás preparase "mezclas aparte".
Source: Las mezclas aparte -
http://www.14ymedio.com/nacional/mezclas-aparte_0_1736826305.html
Cuba need lacks adequate housing for it's people. Over 880,000 (official data 07/2017) houses need extensive repairs or have to be built. Houses could only be "exchanged" until recently. Now they can be sold. Often houses are impounded for "infractions". People that leave the country illegally lose their property rights. This site highlights the plight of Cubans. La vivienda: problema Cubana
Friday, March 6, 2015
Un oriental asombrado, en el barrio de Nuevo Vedado
Un oriental asombrado, en el barrio de Nuevo Vedado
Llegó a La Habana hace 15 años. Se pregunta quiénes son esos nuevos
ricos de Nuevo Vedado, desconocidos, que viven tan bien que parece un
barrio de otro país
jueves, marzo 5, 2015 | Iris Lourdes Gómez García
LA HABANA, Cuba. -Tengo un amigo que es cubano como yo, pero nacido en
las provincias orientales; concretamente en la provincia Granma. Vino a
La Habana hace unos quince años como albañil, y aquí se mantiene hasta hoy.
Gracias a su profesión, comenzó a conocer cómo vivían los habaneros y se
sorprendió: hay personas que viven en Nuevo Vedado que pareciera que
están en otro país. Se levantan por las mañanas a regar, con unas
mangueras que no venden en Cuba un césped, que parece extranjero.
Agrandan sus baños para instalar un jacuzzi. Tienen en sus garajes
varios carros de distintas marcas, tamaños y precios, pagan la entrada
de ellos y sus parejas en centros nocturnos cuyos espectáculos pueden
costar varias decenas de dólares, y almuerzan y comen en lugares que él
pensaba que estaban destinados solamente a los turistas.
Lo que más le sorprende de estas personas, que constituyen una clase
aparte de cubanos, es que cuando los ve bajarse de sus enormes carros
con chapa particular, marca Mercedes Benz, BMW, Audi y hasta Ferrari, no
logra reconocerlos como alguien famoso, y tiene que preguntarse quiénes son.
No se trata de músicos que se hayan pasado la vida viajando; no son
pintores de éxito que vendan grandes cuadros en el extranjero; tampoco
especialistas de la medicina que por sus grandes aportes hayan recibido
un carro como premio. Ni siquiera se trata de deportistas poseedores de
récords mundiales. Los médicos y otros trabajadores de la salud, al
terminar su misión fuera de Cuba, lo que han hecho hasta ahora es
comprarse un carrito chiquito de uso; los músicos famosos, la mayoría de
las veces lo que tienen es un Hyundai pequeño.
Sin embargo, en Oriente…
El asunto es que en Oriente la mayoría de los trabajadores tiene como
gran aspiración tener su propia bicicleta, armada con piezas viejas. No
se atreven ni a aspirar a comprar una nuevecita, con cambios de
velocidad. También, la mayoría de las veces, sueñan con tener su propio
cuarto en una casa, y al no lograrlo, se enrolan en esos llamados
contingentes de la construcción, donde al principio se trabajaba duro
pero con condiciones favorables y buena remuneración, y donde ahora ya
ambas cosas se han deteriorado. En los trabajos les piden que se
sacrifiquen un poquito más, que por causa del bloqueo no es posible
tener mejores condiciones de vida.
Mi amigo me cuenta que, antes de venir a la capital, pasó el Servicio
Militar en su provincia, donde tuvo buen comportamiento y no presentó
ningún problema; después se acercó a las oficinas de Trabajo y Seguridad
Social, y allí conoció que solo podía aspirar uno de los dos trabajos
siguientes: de sereno cuidando un bodega por 109 pesos al mes o
construyendo túneles populares por 150.
Se decidió por lo segundo, pero al llegar al túnel en cuestión, le
explicaron que debía traer sus propios medios, es decir, su pico, su
pala o su carretilla. Como no pudo decidirse qué era peor (si dar pico
todo el día, dedicarse a la pala o cargar la carretilla), prefirió
enrolarse en un contingente de la construcción.
Así llegó a Varadero primero y a La Habana después. Como vio que en los
contingentes los trabajadores se pasaban el día tratando de ver qué se
robaban y los jefes buscando cómo despojar del estímulo mensual a los
obreros, decidió que mejor trabajaba por su cuenta y se hizo albañil
particular, especialista en enchapar cocinas y baños.
Mi amigo se pregunta: ¿quiénes son estos que manejan los Audis y los
Mercedes Benz y que en la mayoría de los casos son muchachos jóvenes?
¿Cómo lograron importar estos carros? Si nadie los conoce, ¿a qué se
dedican? O tal vez más importante: ¿Quiénes son sus padres?
Source: Un oriental asombrado, en el barrio de Nuevo Vedado | Cubanet -
http://www.cubanet.org/actualidad/actualidad-destacados/un-oriental-asombrado-en-el-barrio-de-nuevo-vedado/
Llegó a La Habana hace 15 años. Se pregunta quiénes son esos nuevos
ricos de Nuevo Vedado, desconocidos, que viven tan bien que parece un
barrio de otro país
jueves, marzo 5, 2015 | Iris Lourdes Gómez García
LA HABANA, Cuba. -Tengo un amigo que es cubano como yo, pero nacido en
las provincias orientales; concretamente en la provincia Granma. Vino a
La Habana hace unos quince años como albañil, y aquí se mantiene hasta hoy.
Gracias a su profesión, comenzó a conocer cómo vivían los habaneros y se
sorprendió: hay personas que viven en Nuevo Vedado que pareciera que
están en otro país. Se levantan por las mañanas a regar, con unas
mangueras que no venden en Cuba un césped, que parece extranjero.
Agrandan sus baños para instalar un jacuzzi. Tienen en sus garajes
varios carros de distintas marcas, tamaños y precios, pagan la entrada
de ellos y sus parejas en centros nocturnos cuyos espectáculos pueden
costar varias decenas de dólares, y almuerzan y comen en lugares que él
pensaba que estaban destinados solamente a los turistas.
Lo que más le sorprende de estas personas, que constituyen una clase
aparte de cubanos, es que cuando los ve bajarse de sus enormes carros
con chapa particular, marca Mercedes Benz, BMW, Audi y hasta Ferrari, no
logra reconocerlos como alguien famoso, y tiene que preguntarse quiénes son.
No se trata de músicos que se hayan pasado la vida viajando; no son
pintores de éxito que vendan grandes cuadros en el extranjero; tampoco
especialistas de la medicina que por sus grandes aportes hayan recibido
un carro como premio. Ni siquiera se trata de deportistas poseedores de
récords mundiales. Los médicos y otros trabajadores de la salud, al
terminar su misión fuera de Cuba, lo que han hecho hasta ahora es
comprarse un carrito chiquito de uso; los músicos famosos, la mayoría de
las veces lo que tienen es un Hyundai pequeño.
Sin embargo, en Oriente…
El asunto es que en Oriente la mayoría de los trabajadores tiene como
gran aspiración tener su propia bicicleta, armada con piezas viejas. No
se atreven ni a aspirar a comprar una nuevecita, con cambios de
velocidad. También, la mayoría de las veces, sueñan con tener su propio
cuarto en una casa, y al no lograrlo, se enrolan en esos llamados
contingentes de la construcción, donde al principio se trabajaba duro
pero con condiciones favorables y buena remuneración, y donde ahora ya
ambas cosas se han deteriorado. En los trabajos les piden que se
sacrifiquen un poquito más, que por causa del bloqueo no es posible
tener mejores condiciones de vida.
Mi amigo me cuenta que, antes de venir a la capital, pasó el Servicio
Militar en su provincia, donde tuvo buen comportamiento y no presentó
ningún problema; después se acercó a las oficinas de Trabajo y Seguridad
Social, y allí conoció que solo podía aspirar uno de los dos trabajos
siguientes: de sereno cuidando un bodega por 109 pesos al mes o
construyendo túneles populares por 150.
Se decidió por lo segundo, pero al llegar al túnel en cuestión, le
explicaron que debía traer sus propios medios, es decir, su pico, su
pala o su carretilla. Como no pudo decidirse qué era peor (si dar pico
todo el día, dedicarse a la pala o cargar la carretilla), prefirió
enrolarse en un contingente de la construcción.
Así llegó a Varadero primero y a La Habana después. Como vio que en los
contingentes los trabajadores se pasaban el día tratando de ver qué se
robaban y los jefes buscando cómo despojar del estímulo mensual a los
obreros, decidió que mejor trabajaba por su cuenta y se hizo albañil
particular, especialista en enchapar cocinas y baños.
Mi amigo se pregunta: ¿quiénes son estos que manejan los Audis y los
Mercedes Benz y que en la mayoría de los casos son muchachos jóvenes?
¿Cómo lograron importar estos carros? Si nadie los conoce, ¿a qué se
dedican? O tal vez más importante: ¿Quiénes son sus padres?
Source: Un oriental asombrado, en el barrio de Nuevo Vedado | Cubanet -
http://www.cubanet.org/actualidad/actualidad-destacados/un-oriental-asombrado-en-el-barrio-de-nuevo-vedado/
Sunday, March 1, 2015
Metas y miserias en Santiago
Metas y miserias en Santiago
DARIELA AQUIQUE LUNA | La Habana | 1 Mar 2015 - 10:11 am.
Los santiagueros viven sin agua, pero las obras por el medio milenio de
la ciudad no dejan de estar bien abastecidas.
Metas, como sustantivo, tiene entre sus acepciones las de finalidades,
intenciones, objetivos, propósitos. Miserias, por su parte, significa
pobrezas, infortunios, desgracias, escaseces, penurias y otros males.
Obviamente, desde las miserias es paradójico trazarse metas. Pero como
en nuestra Isla lo irracional es un lugar común, vivimos entre metas y
miserias.
Un ejemplo que bien lo ilustra son las tantas obras de construcción que
a contrarreloj y por disposición del Partido y el Gobierno se llevan a
cabo actualmente en la ciudad de Santiago de Cuba. Pues resulta que este
año se cumple medio milenio de la fundación de la villa y se pretende
engalanarla. A lo que habría que sumarle la ya tradicional conmemoración
del asalto al Cuartel Moncada.
Desde principios de año la sequía ha estado afectando el oriente del
país, principalmente a Santiago, donde los embalses han estado muy por
debajo de sus capacidades, y en consecuencia se han alargado los ciclos
de bombeo. Si caminamos por cualquier calle de la ciudad, encontraremos
gente arrastrando carretillas con tanques o cargando cubos desde lugares
distantes. Hay quienes se aprovechan de la escasez y venden barriles
traídos de manantiales. Y hasta quienes se asean en sitios públicos.
El ciclo de abastecimiento, que ahora es cada siete días, trae como loca
a la gente que, independientemente de la hora a la que le llegue el
agua, se pondrán a lavar y a llenar cubos, cubetas y hasta pomitos de
reserva. "¡Llegó el agua!" , es un grito de aviso entre los vecinos,
todas las semanas. "¡Ay Dios mío, que llueva!", es la frase más oída el
resto de los días.
En los hospitales, escuelas de becados, penitenciarias y otros centros
de concentración de personas, el agua se pone diariamente durante una
hora. En ese corto tiempo habrá que asearse, lavar, fregar y hasta hacer
del cuerpo, como decía mi abuela. Mientras que en las instalaciones
turísticas sí está garantizado el suministro diario, pero eso ya sabemos
por qué.
Lo incomprensible en este asunto es que no hay actividad que necesite
más del agua que la construcción y, sin embargo, ninguna de las
numerosas obras que se están efectuando se ha parado por este contratiempo.
Para que la ciudad luzca fastuosa en su onomástica se rescatan
emblemáticos edificios citadinos como el Hotel Imperial, una bella y
céntrica construcción de estilo neoclásico que llevaba más de 20 años en
total deterioro.
También se restaura el Museo Provincial Emilio Bacardí. Asimismo, se
reconstruyen otras obras de interés patrimonial como Botino, una
singular farmacia ubicada en el casco histórico de la ciudad. El antiguo
Club San Carlos, el Ateneo Cultural Antonio Bravo Correoso, elegante
vivienda de apariencia ecléctica con influencia de la arquitectura árabe
y gótica. Y no deja de recibir sus acicates la Catedral, que fue muy
dañada desde el paso del huracán Sandy.
No solo hay reparaciones, también hay fabricaciones de nuevos proyectos
como una serie de hostales destinados al turismo en toda la avenida
Manduley del residencial reparto Vista Alegre. Se erige un malecón en el
litoral, que incluye tres parques. Un Museo de la Música, una Casa del
Tabaco, un complejo gastronómico-cultural, así como varios complejos
habitacionales en diferentes sitios de la ciudad, que serán entregados
en saludo al 26 de julio.
Pero quizás la obra más ambiciosa de todas sea la nueva avenida Juan
Gualberto Gómez que irá desde la Plaza de la Revolución Antonio Maceo
hasta el cementerio Santa Ifigenia, y que tendrá entre sus objetivos
servir de escenario para desfiles militares.
Para colmo de males, las construcciones viales de la nueva avenida que
comprende los repartos Yarayó y San Pedrito han provocado roturas en las
tuberías que han agravado la situación de la llegada del suministro de
agua a estos lugares.
Que se atavíe la ciudad me parece genial, lo que resulta ilógico es que
sea en estas condiciones climatológicas nada propicias para fines de esa
envergadura. Sin embargo, "las metas hay que cumplirlas" aunque los
santiagueros dejen de bañarse. Tendrán una ciudad engalanada en sus 500
años de fundada y, aunque sea con ropas sucias, irán a gritar consignas
el 26 de julio junto al antiguo cuartel.
Es una orientación del Partido y el Gobierno y hay que consumarla,
aunque las metas sean a costa de la miseria.
Source: Metas y miserias en Santiago | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1424971885_13106.html
DARIELA AQUIQUE LUNA | La Habana | 1 Mar 2015 - 10:11 am.
Los santiagueros viven sin agua, pero las obras por el medio milenio de
la ciudad no dejan de estar bien abastecidas.
Metas, como sustantivo, tiene entre sus acepciones las de finalidades,
intenciones, objetivos, propósitos. Miserias, por su parte, significa
pobrezas, infortunios, desgracias, escaseces, penurias y otros males.
Obviamente, desde las miserias es paradójico trazarse metas. Pero como
en nuestra Isla lo irracional es un lugar común, vivimos entre metas y
miserias.
Un ejemplo que bien lo ilustra son las tantas obras de construcción que
a contrarreloj y por disposición del Partido y el Gobierno se llevan a
cabo actualmente en la ciudad de Santiago de Cuba. Pues resulta que este
año se cumple medio milenio de la fundación de la villa y se pretende
engalanarla. A lo que habría que sumarle la ya tradicional conmemoración
del asalto al Cuartel Moncada.
Desde principios de año la sequía ha estado afectando el oriente del
país, principalmente a Santiago, donde los embalses han estado muy por
debajo de sus capacidades, y en consecuencia se han alargado los ciclos
de bombeo. Si caminamos por cualquier calle de la ciudad, encontraremos
gente arrastrando carretillas con tanques o cargando cubos desde lugares
distantes. Hay quienes se aprovechan de la escasez y venden barriles
traídos de manantiales. Y hasta quienes se asean en sitios públicos.
El ciclo de abastecimiento, que ahora es cada siete días, trae como loca
a la gente que, independientemente de la hora a la que le llegue el
agua, se pondrán a lavar y a llenar cubos, cubetas y hasta pomitos de
reserva. "¡Llegó el agua!" , es un grito de aviso entre los vecinos,
todas las semanas. "¡Ay Dios mío, que llueva!", es la frase más oída el
resto de los días.
En los hospitales, escuelas de becados, penitenciarias y otros centros
de concentración de personas, el agua se pone diariamente durante una
hora. En ese corto tiempo habrá que asearse, lavar, fregar y hasta hacer
del cuerpo, como decía mi abuela. Mientras que en las instalaciones
turísticas sí está garantizado el suministro diario, pero eso ya sabemos
por qué.
Lo incomprensible en este asunto es que no hay actividad que necesite
más del agua que la construcción y, sin embargo, ninguna de las
numerosas obras que se están efectuando se ha parado por este contratiempo.
Para que la ciudad luzca fastuosa en su onomástica se rescatan
emblemáticos edificios citadinos como el Hotel Imperial, una bella y
céntrica construcción de estilo neoclásico que llevaba más de 20 años en
total deterioro.
También se restaura el Museo Provincial Emilio Bacardí. Asimismo, se
reconstruyen otras obras de interés patrimonial como Botino, una
singular farmacia ubicada en el casco histórico de la ciudad. El antiguo
Club San Carlos, el Ateneo Cultural Antonio Bravo Correoso, elegante
vivienda de apariencia ecléctica con influencia de la arquitectura árabe
y gótica. Y no deja de recibir sus acicates la Catedral, que fue muy
dañada desde el paso del huracán Sandy.
No solo hay reparaciones, también hay fabricaciones de nuevos proyectos
como una serie de hostales destinados al turismo en toda la avenida
Manduley del residencial reparto Vista Alegre. Se erige un malecón en el
litoral, que incluye tres parques. Un Museo de la Música, una Casa del
Tabaco, un complejo gastronómico-cultural, así como varios complejos
habitacionales en diferentes sitios de la ciudad, que serán entregados
en saludo al 26 de julio.
Pero quizás la obra más ambiciosa de todas sea la nueva avenida Juan
Gualberto Gómez que irá desde la Plaza de la Revolución Antonio Maceo
hasta el cementerio Santa Ifigenia, y que tendrá entre sus objetivos
servir de escenario para desfiles militares.
Para colmo de males, las construcciones viales de la nueva avenida que
comprende los repartos Yarayó y San Pedrito han provocado roturas en las
tuberías que han agravado la situación de la llegada del suministro de
agua a estos lugares.
Que se atavíe la ciudad me parece genial, lo que resulta ilógico es que
sea en estas condiciones climatológicas nada propicias para fines de esa
envergadura. Sin embargo, "las metas hay que cumplirlas" aunque los
santiagueros dejen de bañarse. Tendrán una ciudad engalanada en sus 500
años de fundada y, aunque sea con ropas sucias, irán a gritar consignas
el 26 de julio junto al antiguo cuartel.
Es una orientación del Partido y el Gobierno y hay que consumarla,
aunque las metas sean a costa de la miseria.
Source: Metas y miserias en Santiago | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1424971885_13106.html
Wednesday, February 25, 2015
Espiritista y dulcera, a punto de perder su techo
Espiritista y dulcera, a punto de perder su techo
"Esto se ha ido cayendo poco a poco y nadie ha venido a auxiliarme. ¿El
dueño, el que la construyó? Se llamaba Paco Martí, dicen que era familia
de José Martí"
martes, febrero 24, 2015 | Frank Correa
LA HABANA, Cuba. -Nunca imaginaron las personas que construyeron la
casona de la calle 242 esquina 138, en Jaimanitas, que aquella, la
primera vivienda erigida en esa privilegiada zona de la costa, levantada
con todo el esplendor de la época por el año 1910 por la familia Martí,
sería una casa en ruinas en el año 2015.
Su actual inquilina, Zeida Margarita "Margot" González Díaz, quien vive
allí desde hace diez años, cuenta que la ha visto desmoronarse
lentamente, sin que nadie la ayude a salvarla, ni el Estado mediante la
justicia, ni la Dirección Municipal de Vivienda con su burocracia
oportunista, ni los efectivos revolucionarios que debían respetar los
méritos y honores de la familia, ni el Delegado, que conoce su caso, ni
sus santos, que en el pueblo curan a tanta gente, ni los encargados
culturales de salvar los símbolos de la arquitectura y la historia del
pueblo.
Jaimanitas conoce a Margot por…
A Margot la conocen popularmente en Jaimanitas con dos sobrenombres, "la
espiritista" y "la dulcera". Sobrevive de vender dulces caseros, su
consulta espiritual es por caridad y no puede cobrarla, ese es su don.
Muchas personas en Jaimanitas corren a su casa cuando se enferman, o
necesitan limpiarse. Y confían ciegamente en ella, por los resultados
obtenidos que idealizan como milagros, aunque no ha conseguido detener
la caída de su casa, que la ha comprimido a los restos de la cocina, el
baño, y una habitación, que en la vivienda original era el cuarto de los
huéspedes.
Llegué al lugar, interesado por conocer la historia de la vivienda en
ruinas, por su antigüedad y misterio. Tal vez la primera erigida en el
pueblo, que en su principio fue de pescadores y gente adinerada que
decidieron salir del perímetro de la Habana a principios del siglo luego
de terminar la guerra y llegar la República, buscando mejores lugares
donde vivir.
Cuando caminé por lo que antes fueron grandes jardines bien cuidados y
ahora es un solar yermo, imaginé aquellos años y el balneario de
enfrente lleno de vida, que ahora había desaparecido y en su lugar
estaba lleno de casitas apretujadas.
La desolación se ha apoderado del lugar. De la fachada no queda sino un
pedazo derruido, la sala está devastada, no hay techo, los antiguos
cuartos parece exposiciones de una pobreza olvidada. Encuentro a Margot
en la cocina, haciendo dulces. Me dice que ha tenido que pelar diez
cocos y cuatro frutabombas, y molerlos ella sola.
"Si pudiera, tampoco arreglaba la casa"
"En esta casa vivo hace muchos años, con mi hija enferma y mi hijo
Fidel, que perdió una oreja en la guerra de Angola. Yo vine de Mayarí
jovencita para La Habana. Viví con mi familia en Mañanima y vine a
cuidar a una viejita que vivía sola, que murió al cabo de los años.
Heredé por última voluntad esta vivienda, pero ha sido una odisea
conseguir que me otorgue la propiedad. Mi expediente es el número 54 del
año 1989 y todavía no han resuelto mi caso. Cada vez que voy a Vivienda
a preguntar, me dice que vendrán el día tres, ¿pero de qué año?"
"No tengo dinero para sobornar a un abogado, mira la casa, cuando llegué
aquí el comején era el verdadero dueño. Después se ha ido cayendo poco a
poco y nadie ha venido a auxiliarme. Soy una anciana sola, que no puede
con esto. Si pudiera, tampoco la arreglaba, porque sin papeles quien
quita que un día me saquen para un albergue, porque mira todo este
lugar, qué clase de terreno abarca, y qué posición."
"¿La historia de la casa? Ni yo misma la sé. Cuando se digitalizaron los
teléfonos, ETECSA me envió un reconocimiento por ser este número el
primero que se puso en Jaimanitas, hace ochenta años. La viejita que
murió aquí era de Marianao, que permutó con una familia que comenzó
vivirla en el año 1962, cuando sus dueños se marcharon para Estados
Unidos y el gobierno la entregó en usufructo. ¿El dueño, el que la
construyó? Se llamaba Paco Martí, dicen que era familia de José Martí.
Tenía un negocio de alquileres de cuartos, taquillas, trusas, bicicletas
y aditamentos accesorios. Esta casa dicen que tenía un esplendor que
asombraba. Ahora el fantasma de la ruina es quien la habita."
Source: Espiritista y dulcera, a punto de perder su techo | Cubanet -
http://www.cubanet.org/mas-noticias/espiritista-y-dulcera-a-punto-de-perder-su-techo/
"Esto se ha ido cayendo poco a poco y nadie ha venido a auxiliarme. ¿El
dueño, el que la construyó? Se llamaba Paco Martí, dicen que era familia
de José Martí"
martes, febrero 24, 2015 | Frank Correa
LA HABANA, Cuba. -Nunca imaginaron las personas que construyeron la
casona de la calle 242 esquina 138, en Jaimanitas, que aquella, la
primera vivienda erigida en esa privilegiada zona de la costa, levantada
con todo el esplendor de la época por el año 1910 por la familia Martí,
sería una casa en ruinas en el año 2015.
Su actual inquilina, Zeida Margarita "Margot" González Díaz, quien vive
allí desde hace diez años, cuenta que la ha visto desmoronarse
lentamente, sin que nadie la ayude a salvarla, ni el Estado mediante la
justicia, ni la Dirección Municipal de Vivienda con su burocracia
oportunista, ni los efectivos revolucionarios que debían respetar los
méritos y honores de la familia, ni el Delegado, que conoce su caso, ni
sus santos, que en el pueblo curan a tanta gente, ni los encargados
culturales de salvar los símbolos de la arquitectura y la historia del
pueblo.
Jaimanitas conoce a Margot por…
A Margot la conocen popularmente en Jaimanitas con dos sobrenombres, "la
espiritista" y "la dulcera". Sobrevive de vender dulces caseros, su
consulta espiritual es por caridad y no puede cobrarla, ese es su don.
Muchas personas en Jaimanitas corren a su casa cuando se enferman, o
necesitan limpiarse. Y confían ciegamente en ella, por los resultados
obtenidos que idealizan como milagros, aunque no ha conseguido detener
la caída de su casa, que la ha comprimido a los restos de la cocina, el
baño, y una habitación, que en la vivienda original era el cuarto de los
huéspedes.
Llegué al lugar, interesado por conocer la historia de la vivienda en
ruinas, por su antigüedad y misterio. Tal vez la primera erigida en el
pueblo, que en su principio fue de pescadores y gente adinerada que
decidieron salir del perímetro de la Habana a principios del siglo luego
de terminar la guerra y llegar la República, buscando mejores lugares
donde vivir.
Cuando caminé por lo que antes fueron grandes jardines bien cuidados y
ahora es un solar yermo, imaginé aquellos años y el balneario de
enfrente lleno de vida, que ahora había desaparecido y en su lugar
estaba lleno de casitas apretujadas.
La desolación se ha apoderado del lugar. De la fachada no queda sino un
pedazo derruido, la sala está devastada, no hay techo, los antiguos
cuartos parece exposiciones de una pobreza olvidada. Encuentro a Margot
en la cocina, haciendo dulces. Me dice que ha tenido que pelar diez
cocos y cuatro frutabombas, y molerlos ella sola.
"Si pudiera, tampoco arreglaba la casa"
"En esta casa vivo hace muchos años, con mi hija enferma y mi hijo
Fidel, que perdió una oreja en la guerra de Angola. Yo vine de Mayarí
jovencita para La Habana. Viví con mi familia en Mañanima y vine a
cuidar a una viejita que vivía sola, que murió al cabo de los años.
Heredé por última voluntad esta vivienda, pero ha sido una odisea
conseguir que me otorgue la propiedad. Mi expediente es el número 54 del
año 1989 y todavía no han resuelto mi caso. Cada vez que voy a Vivienda
a preguntar, me dice que vendrán el día tres, ¿pero de qué año?"
"No tengo dinero para sobornar a un abogado, mira la casa, cuando llegué
aquí el comején era el verdadero dueño. Después se ha ido cayendo poco a
poco y nadie ha venido a auxiliarme. Soy una anciana sola, que no puede
con esto. Si pudiera, tampoco la arreglaba, porque sin papeles quien
quita que un día me saquen para un albergue, porque mira todo este
lugar, qué clase de terreno abarca, y qué posición."
"¿La historia de la casa? Ni yo misma la sé. Cuando se digitalizaron los
teléfonos, ETECSA me envió un reconocimiento por ser este número el
primero que se puso en Jaimanitas, hace ochenta años. La viejita que
murió aquí era de Marianao, que permutó con una familia que comenzó
vivirla en el año 1962, cuando sus dueños se marcharon para Estados
Unidos y el gobierno la entregó en usufructo. ¿El dueño, el que la
construyó? Se llamaba Paco Martí, dicen que era familia de José Martí.
Tenía un negocio de alquileres de cuartos, taquillas, trusas, bicicletas
y aditamentos accesorios. Esta casa dicen que tenía un esplendor que
asombraba. Ahora el fantasma de la ruina es quien la habita."
Source: Espiritista y dulcera, a punto de perder su techo | Cubanet -
http://www.cubanet.org/mas-noticias/espiritista-y-dulcera-a-punto-de-perder-su-techo/
Wednesday, February 18, 2015
Anuncian desalojos en el Reparto Eléctrico
Anuncian desalojos en el Reparto Eléctrico
En los últimos días, mediante reuniones en los "Comité de Defensa de la
Revolución" (CDR), algunos funcionarios se han encargado de transmitir
un ultimátum para quienes han emprendido transformaciones o ampliaciones
en sus viviendas sin contar con un permiso estatal
miércoles, febrero 18, 2015 | Ernesto Pérez Chang
LA HABANA, Cuba. -La orden de desalojar y desmantelar los garajes y
cuartos de desahogo que se alzan al fondo de los edificios del Reparto
Eléctrico ha evidenciado el rechazo popular frente a la ofensiva del
Instituto de Planificación Física de Cuba (IPF) contra las llamadas
"indisciplinas constructivas" e ilegalidades en el sector de la
vivienda. En los últimos días, mediante reuniones en los llamados
"Comité de Defensa de la Revolución" (CDR), algunos funcionarios se han
encargado de transmitir un ultimátum para quienes han emprendido
transformaciones o ampliaciones en sus viviendas sin contar con un
permiso estatal.
Según nos ha informado un dirigente de la Zona de los CDR del Consejo
Popular Eléctrico, que no desea ser identificado y que, además, rechaza
la ordenanza por ser uno de los afectados, la despiadada acometida
comenzará por los edificios del sur del Reparto Eléctrico ―que son los
que albergan a las familias con menos recursos y, por tanto, los que
mayores ilegalidades constructivas exhiben― y avanzará durante todo este
año hasta cumplir los objetivos de eliminar totalmente aquellas máculas
que estorban el proceso de maquillaje urbanístico emprendido por Raúl
Castro y ejecutado con vehemencia (o desesperación) por el actual
presidente del IPF, el General de División Samuel Rodiles Planas, que
como todo militar de alto rango, tanto él como su familia cuentan con
privilegios a la hora de adquirir una casa y, en consecuencia, jamás se
verán en la necesidad de quebrantar las leyes que ellos mismos han
promulgado.
A pesar de las amenazas, que contemplan multas que superan los 500 pesos
(unos 20 dólares, el equivalente al salario promedio mensual de un
trabajador), demoliciones y desalojos forzosos, una buena parte de las
numerosas familias afectadas, según opiniones escuchadas en la calle,
afirman que se enfrentarán con todos los medios, incluida la violencia,
contra las medidas que, analizadas fuera del contexto cubano pudieran
parecer sensatas pero que, teniendo en cuenta las carencias y la falta
de oportunidades para acceder a una vivienda decorosa cuando no se es
militar, dirigente o cómplice de la dictadura, resulta un plan de
medidas absurdas, lo que demuestra una vez más que entre el gobierno y
los ciudadanos cubanos existe una brecha de discrepancias insalvable.
Los primeros, enajenados de la cruda realidad nacional, ordenan y
legislan sin tener en cuenta el caos que ellos mismos han generado; los
segundos, están obligados, una vez más, a cargar sobre sus espaldas una
culpa ajena, a juzgar por ese discurso que se ha puesto de moda entre
los principales dirigentes cubanos donde el pueblo, aunque privado de
todas las libertades democráticas durante más de medio siglo, es el
único responsable de la incapacidad y la torpeza de todo un sistema
político basado en las improvisaciones y los antojos de un dictador.
En Cuba, el derecho a adquirir una vivienda nueva e incluso en mal
estado constructivo está vinculado al grado de lealtad al régimen.
Aunque en los últimos tiempos se ha permitido la compra-venta de casas y
los alquileres, los precios superan en miles de veces el salario anual
de cualquier obrero o trabajador profesional. Como resultado, en las
familias cubanas, varias generaciones han sido forzadas a compartir el
mismo espacio habitacional y, para evitar el hacinamiento, muchos han
ampliado sus viviendas del modo que han podido y, en casi todos los
casos, traspasando los límites de lo permitido hasta llegar al punto de
delinquir en contra la voluntad personal.
Tanto en el Reparto Eléctrico como en otros barrios similares, algunos
de los llamados "garajes" o "cuartos de desahogo", fabricados con
desechos y restos de contenedores de metal, funcionan como habitaciones
anexas a los apartamentos o como talleres y espacios de trabajo donde se
ejercen los más variados oficios, desde la carpintería hasta la cría de
cerdos. La eliminación de estos sitios afectaría la economía personal de
numerosas familias, así como los obligaría a retornar al hacinamiento.
El paquetazo de medidas que desean poner en práctica en numerosos
barrios de la isla, revela la hipocresía de un gobierno que, en sus
estrategias de perpetuación a toda costa, insiste en ignorar las
penurias de una población cansada de los atropellos. Los actuales
dirigentes, incapaces de una alternativa eficaz contra la pobreza que
ellos mismos han generado, apelan a un desesperado plan de maquillaje
que los ayude a proyectar una imagen de cambio y prosperidad que nada
tiene que ver con los actuales tiempos de ocaso político de la "revolución".
Source: Anuncian desalojos en el Reparto Eléctrico | Cubanet -
http://www.cubanet.org/actualidad/actualidad-destacados/anuncian-desalojos-en-el-reparto-electrico/
En los últimos días, mediante reuniones en los "Comité de Defensa de la
Revolución" (CDR), algunos funcionarios se han encargado de transmitir
un ultimátum para quienes han emprendido transformaciones o ampliaciones
en sus viviendas sin contar con un permiso estatal
miércoles, febrero 18, 2015 | Ernesto Pérez Chang
LA HABANA, Cuba. -La orden de desalojar y desmantelar los garajes y
cuartos de desahogo que se alzan al fondo de los edificios del Reparto
Eléctrico ha evidenciado el rechazo popular frente a la ofensiva del
Instituto de Planificación Física de Cuba (IPF) contra las llamadas
"indisciplinas constructivas" e ilegalidades en el sector de la
vivienda. En los últimos días, mediante reuniones en los llamados
"Comité de Defensa de la Revolución" (CDR), algunos funcionarios se han
encargado de transmitir un ultimátum para quienes han emprendido
transformaciones o ampliaciones en sus viviendas sin contar con un
permiso estatal.
Según nos ha informado un dirigente de la Zona de los CDR del Consejo
Popular Eléctrico, que no desea ser identificado y que, además, rechaza
la ordenanza por ser uno de los afectados, la despiadada acometida
comenzará por los edificios del sur del Reparto Eléctrico ―que son los
que albergan a las familias con menos recursos y, por tanto, los que
mayores ilegalidades constructivas exhiben― y avanzará durante todo este
año hasta cumplir los objetivos de eliminar totalmente aquellas máculas
que estorban el proceso de maquillaje urbanístico emprendido por Raúl
Castro y ejecutado con vehemencia (o desesperación) por el actual
presidente del IPF, el General de División Samuel Rodiles Planas, que
como todo militar de alto rango, tanto él como su familia cuentan con
privilegios a la hora de adquirir una casa y, en consecuencia, jamás se
verán en la necesidad de quebrantar las leyes que ellos mismos han
promulgado.
A pesar de las amenazas, que contemplan multas que superan los 500 pesos
(unos 20 dólares, el equivalente al salario promedio mensual de un
trabajador), demoliciones y desalojos forzosos, una buena parte de las
numerosas familias afectadas, según opiniones escuchadas en la calle,
afirman que se enfrentarán con todos los medios, incluida la violencia,
contra las medidas que, analizadas fuera del contexto cubano pudieran
parecer sensatas pero que, teniendo en cuenta las carencias y la falta
de oportunidades para acceder a una vivienda decorosa cuando no se es
militar, dirigente o cómplice de la dictadura, resulta un plan de
medidas absurdas, lo que demuestra una vez más que entre el gobierno y
los ciudadanos cubanos existe una brecha de discrepancias insalvable.
Los primeros, enajenados de la cruda realidad nacional, ordenan y
legislan sin tener en cuenta el caos que ellos mismos han generado; los
segundos, están obligados, una vez más, a cargar sobre sus espaldas una
culpa ajena, a juzgar por ese discurso que se ha puesto de moda entre
los principales dirigentes cubanos donde el pueblo, aunque privado de
todas las libertades democráticas durante más de medio siglo, es el
único responsable de la incapacidad y la torpeza de todo un sistema
político basado en las improvisaciones y los antojos de un dictador.
En Cuba, el derecho a adquirir una vivienda nueva e incluso en mal
estado constructivo está vinculado al grado de lealtad al régimen.
Aunque en los últimos tiempos se ha permitido la compra-venta de casas y
los alquileres, los precios superan en miles de veces el salario anual
de cualquier obrero o trabajador profesional. Como resultado, en las
familias cubanas, varias generaciones han sido forzadas a compartir el
mismo espacio habitacional y, para evitar el hacinamiento, muchos han
ampliado sus viviendas del modo que han podido y, en casi todos los
casos, traspasando los límites de lo permitido hasta llegar al punto de
delinquir en contra la voluntad personal.
Tanto en el Reparto Eléctrico como en otros barrios similares, algunos
de los llamados "garajes" o "cuartos de desahogo", fabricados con
desechos y restos de contenedores de metal, funcionan como habitaciones
anexas a los apartamentos o como talleres y espacios de trabajo donde se
ejercen los más variados oficios, desde la carpintería hasta la cría de
cerdos. La eliminación de estos sitios afectaría la economía personal de
numerosas familias, así como los obligaría a retornar al hacinamiento.
El paquetazo de medidas que desean poner en práctica en numerosos
barrios de la isla, revela la hipocresía de un gobierno que, en sus
estrategias de perpetuación a toda costa, insiste en ignorar las
penurias de una población cansada de los atropellos. Los actuales
dirigentes, incapaces de una alternativa eficaz contra la pobreza que
ellos mismos han generado, apelan a un desesperado plan de maquillaje
que los ayude a proyectar una imagen de cambio y prosperidad que nada
tiene que ver con los actuales tiempos de ocaso político de la "revolución".
Source: Anuncian desalojos en el Reparto Eléctrico | Cubanet -
http://www.cubanet.org/actualidad/actualidad-destacados/anuncian-desalojos-en-el-reparto-electrico/
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