Wednesday, September 24, 2014

Terror a que llueva en El Vedado

Terror a que llueva en El Vedado
Los que no reciban ayuda del extranjero, o no puedan robar en su
trabajo, no les queda otra que vivir con miedo a que llueva
miércoles, septiembre 24, 2014 | León Padrón Azcuy

LA HABANA, Cuba -Las 12 familias que viven en la que fuera una bella
casona, construida en la década del 20 del siglo pasado en la calle 23
esquina A, a solo una cuadra de la Contraloría General de la República,
–en pleno barrio de El Vedado–, tienen terror a que llueva. Aquí llueve
más adentro que afuera.

Cuando llueve, a la mayoría de los cuartos, le caen chorros de agua del
techo. El agua se cuela por paredes y ventanas. Esta vieja casa no ha
visto un albañil en medio siglo. O para decirlo a las claras, desde que
triunfó la prometedora revolución.

Zonia Bague Echemendía, –quien vive aquí hace 35 años—nos dice que, la
vecina de arriba Carmen Alfonzo, tuvo irse a vivir con una hermana,
porque cada vez que llovía la casa se inundaba, y tenía pánico de que el
techo le cayera encima.

Por qué no reparan

Los ancianos, hombres mujeres y niños, que habitan esta casa desastre
–como tantos miles de cubanos–, han quedado fuera de las promesas de
Fidel Castro de que cada cubano tendría una casa digna. Tras medio siglo
sin que el Estado les reparara sus casas, ahora, con el capitalismo
primitivo que pretenden imponernos, los infelices tienen que asumir
cualquier reparación. Y a precios prohibitivos.

El salario medio del cubano está alrededor de los 400 pesos. Y reparar
cualquier techo, o paredes agrietadas y ventanas podridas, puede
montarse en miles de pesos, dinero que el cubano no tiene. Y ni hablar
de lo que pudiera costar sustituir los cables eléctricos, no hay
bolsillo que aguante.

Sin contar que los materiales de la construcción que se ofertan en los
rastros, aparte de ser excesivamente caros, tienen pésima calidad.

Los precios del rastro

El cemento P250 que se vende en estos establecimientos cuesta 112 pesos
cada saco, este solo sirve para reparar paredes y hay que usar una gran
cantidad, para fundir una placa se necesita comprar el P350 en las
llamadas tiendas recaudadoras de divisa donde la bolsa cuesta cerca de 7
CUC".

Por otra parte, los tan necesarios áridos (arena lavada, polvo de
piedra), –cuando los hay– debes pagarlos a 200 pesos el m2, y otros
materiales como la loza o mosaico a 26 pesos, los alambrados (cabillas y
alambrones) a 7 $ cada metro y los bloques 14 pesos por unidad.

Aquellos cubanos que no tengan la ayuda de familiares en el extranjero,
o no tengan un trabajo donde puedan robar, no les queda más remedio que
vivir en medio del deterioro de sus hogares sin poder paralizarlo.

Es comprensible que para los campesinos la lluvia sea una bendición, un
aumento de la producción de los frutos que cultivan; pero, para los
miles que viven en viejas casas en La Habana que se derrumba, es un
verdadero dolor de cabeza.

Leonpadron10@gmail.com

Source: Terror a que llueva en El Vedado | Cubanet -
http://www.cubanet.org/destacados/terror-a-que-llueva-en-el-vedado/

Tuesday, September 23, 2014

Cuando el desalojo llama a la puerta

Cuando el desalojo llama a la puerta
VÍCTOR ARIEL GONZÁLEZ, La Habana | Septiembre 23, 2014

Miran por las ventanas y sólo abren la puerta a gente que conocen. Las
tres mujeres, junto a la bebé de apenas un año, recibieron una de esas
citaciones que le para los pelos de la nuca a cualquiera. Con cuños,
firmas y tono oficial, el Instituto de la Vivienda les comunicó que
debían abandonar el inmueble antes del pasado viernes.

En medio de esta desgracia se encuentra en estos momentos la familia de
Sara Elvira Migueles. La señora vive en uno de esos bloques de concreto,
de apenas tres pisos, que la humedad y la falta de mantenimiento hacen
parecer ruinas antiguas aunque sólo tengan unas décadas. Junto a sus
hijas –Marinelvis y Rosaima– y su pequeña nieta Aynoa, Sara ve el
amanecer desde el reparto Altahabana, una barriada que de "alta" sólo
tiene las tarifas de los taxis colectivos que llegan hasta allí.

He llegado hasta su hogar a raíz de una denuncia que mandó a 14ymedio el
hijo mayor de la familia, Juan Carlos Gálvez Migueles, que reside
actualmente en un país de América del Sur. Desde las escaleras se siente
la tensión. "¿Viniste sólo?", pregunta Sara cuando toco a la puerta sin
muchas esperanzas de que me abran. Motivos tiene para desconfiar. Yo
podría ser un inspector camuflado de reportero y tenderles una trampa.
Sólo hay una institución a la que se le teme tanto como a la Seguridad
del Estado, y es el Instituto de la Vivienda.

Los desalojos en Cuba no son cosa del pasado republicano, como refleja
la propaganda oficial. Los desahucios siguen llevándose a cabo, con la
ayuda de la policía y, a veces, de los llamados "factores", miembros de
los Comités de Defensa de la Revolución y militantes del grupo zonal del
Partido Comunista.

Ante el creciente déficit habitacional, una de las peores pesadillas que
puede vivir un cubano es el desalojo. El hecho toma tintes de catástrofe
por las pocas opciones para resarcir la pérdida de un inmueble. Es un
trauma, sobre todo cuando hay menores de edad implicados. Hay gritos,
llantos, niños quitados de los brazos de sus padres para obligar a estos
a salir del inmueble y –a veces– los vecinos se solidarizan con las
víctimas y gritan frases de "¡abusadores!" "¡déjenlos!" "¡no los
saquen!". Pero en muy pocas ocasiones se logra parar un desahucio que ya
ha comenzado.

Para mayores complicaciones, el inmueble en el que habitan Sara y su
familia es propiedad del Instituto de la Vivienda. "No nos han dado
ninguna opción", lamenta la mayor de las mujeres, mientras va
desgranando la historia de cómo llegaron hasta la actual situación.

"Vinieron el pasado miércoles y tocaron la puerta tan fuerte que
parecían los dueños de la casa", cuenta Marinelvis. "Amenazaron con
llamar a la policía y sacarnos a la fuerza de aquí". Con la pequeña
Aynoa en brazos, la joven madre pone su instinto protector por delante
de todo. "Yo para la calle no me voy... van a tener que sacarme a la
fuerza".

Su vida se parece a la de muchos inmigrantes de otras regiones del país
llegados a la capital. La familia es oriunda de San Nicolás de Bari,
provincia de Mayabeque, y llegó a La Habana cuando el hijo mayor logró
un empleo que incluía la casa donde ahora habitan. Atrás dejaron una
propiedad que, según cuentan, no poseía las condiciones mínimas para
vivir en ella.

Los problemas comenzaron cuando Juan Carlos, el hijo mayor de Sara,
decidió emigrar. Graduado de derecho, se especializó en temas
relacionados con la propiedad de inmuebles y se convirtió en
Especialista Principal de la Subdirección Jurídica de la Vivienda
Provincial de La Habana. En el año 2012 le fue asignado el apartamento
en calidad de "vivienda vinculada" por ocupar él una plaza de cierta
importancia. El contrato de la casa incluyó a su madre y hermanas,
mientras que su sobrina Aynoa nació en el lugar.

En la Gaceta Oficial Nº 35 de 2011 fueron publicadas las regulaciones
vigentes para las "viviendas vinculadas", llamadas así por estar
asociadas a alguna entidad estatal. Estos inmuebles son manejados por la
institución a la que pertenecen, para entregarlos a directivos, cuadros
administrativos y otro personal. El mecanismo se ha prestado en las
últimas décadas para fomentar el clientelismo, la corrupción y la
fidelidad ideológica, pero también ha motivado injusticias y numerosos
dramas.

La abogada Yaremis Flores, en referencia al caso de la familia Gálvez
Migueles, asegura que "todavía hay mucho camino legal por recorrer".
Según la jurista, la familia debe ser notificada en las próximas semanas
de su condición de "ocupante ilegal" y aún así podría apelar la
decisión. "Si hay una menor de edad, que nació en el inmueble, la
situación se vuelve más complicada".

Una de las grandes ironías de este caso es que Juan Carlos Gálvez
Migueles trabajó varios años como especialista de derecho en temas de
vivienda. Por sus manos pasaron casos que ahora rememora con molestia.
"¿Acaso Marino Murillo –actual asesor para temas económicos del
presidente Raúl Castro– tiene más derecho que mi familia?", se cuestiona
el jurista, pues asegura saber la forma en que el funcionario logró
tener su actual casa ubicada en el municipio Playa.

Según afirma Gálvez Migueles, el inmueble en el que habita el también
miembro del Consejo de Estado "era medio básico del Ministerio de
Educación". "Pasó a ser propiedad de este ciudadano, sin trámite de
desvinculación alguno", denuncia en una larga carta el jurista, quien
durante más de un año se desempeñó como oficial operativo de la
Delegación Provincial del Ministerio del Interior en la provincia La Habana.

En medio de la angustia por la suerte de su familia, Gálvez ha decidido
contar las irregularidades que dice haber presenciado durante su trabajo
en el Instituto de la Vivienda. Desde el país donde reside y trabaja,
trata de proteger a los suyos del desalojo que se les viene encima. Toda
la operación tiene tintes "de venganza" según este hombre que un día
decidió abordar un avión y comenzar desde cero.

Por lo pronto su madre y sus hermanas están decididas a echar la pelea.
No tienen opción, pues según refiere Marinelvis, las instituciones
oficiales no han cooperado. "Fui al Comité Central del Partido Comunista
y al Consejo de Estado, a la Asamblea Nacional del Poder Popular, a la
Federación de Mujeres Cubanas... En todos dejé una carta explicando
nuestra situación y la respuesta que me dieron es que debía salir de
aquí lo antes posible".

Mientras las cartas van y vienen, unos ojos atentos miran por las
ventanas a todo el que entra al edificio. Cualquiera que toque la
puerta, puede traer la orden de desahucio emitida por el temido
Instituto de la Vivienda.

Source: Cuando el desalojo llama a la puerta -
http://www.14ymedio.com/reportajes/desalojo-llama-puerta_0_1639036085.html

En Cuba, para comprar casa necesitas 700 años de salarios

En Cuba, para comprar casa necesitas 700 años de salarios
Un gran mito de la "revolución" dice que todos tienen acceso a una
vivienda digna
POR: INFOBAE martes, 23 de septiembre del 2014

¿Cuánto cuesta una casa en Cuba? ¿Qué pasa con el cubano que no tiene
casa? ¿Quiénes compran? Estos son algunos de los interrogantes que se
tratarán de responder.

La burbuja inmobiliaria

En 2011, el decreto ley 288 eliminó la prohibición de la compraventa de
casas en Cuba. Desde entonces, el mercado inmobiliario se ha disparado
al igual que los precios, creando una burbuja inmobiliaria en medio de
un país con un caos salarial.

Antes, los cubanos debían acudir a vías ilegales para vender una
propiedad. La más común era un falso matrimonio con divorcio exprés para
donar legalmente la propiedad vendida, y que todo quedara en regla.
Ahora, aunque las vías legales se han flexibilizado, siguen existiendo
irregularidades y la misma especulación.

Según estudio minucioso que realizó Cubanet -sobre cómo se mueve el
mercado inmobiliario en La Habana-, una casa o apartamento promedio en
condiciones medianamente decentes no cuesta menos de u$s150.000. Se
pueden encontrar propiedades desde 10.000 hasta 2 millones de dólares.
Para vender una casa, sólo se necesita pagar al Gobierno previamente el
impuesto del 4% del valor declarado y en un notario con todos los
papeles en regla se puede efectuar la compraventa.

El gran problema radica en que el Estado valora las casas a un bajo
precio en pesos cubanos (sin paridad al dólar), en dependencia de la
zona y los metros cuadrados, y este valor es el que se declara y
simbólicamente se hace la transferencia de propiedad. Luego, debajo del
mantel, se cobra lo que verdaderamente cuesta la casa en pesos
convertibles o dólares.

El Gobierno no permite que los bancos (todos estatales) hagan préstamos
con el fin de comprar una propiedad. Por lo tanto, no existe el crédito
ni la hipoteca; las casas se compran en efectivo y se paga la totalidad
del precio al momento de la compra. Aquí es donde nace la propaganda
oficial que dice que "Cuba es el único país en el mundo donde no existe
la crisis hipotecaria".


Pero... ¿Quién compra?

El salario promedio en Cuba, según la Oficina Nacional de Estadísticas
(ONE), es de 18 dólares al mes. En teoría, un cubano tendría que reunir
694 años de salario íntegro para poder pagar una casa en La Habana.

Sin embargo, los cubanos emigrados (en su gran mayoría en La Florida),
están enviando dinero a la familia en la isla para comprar propiedades.
"Muchos están viniendo de Miami a comprar en Cuba. Incluso la semana
pasada atendí a uno que volvió para comprar la misma casa que el
Gobierno le decomisó cuando se fue del país", contaba María Antonia,
abogada de vivienda en Habana Vieja.

Otro potencial comprador es el turista que adquiere una vivienda en Cuba
poniendo la propiedad a nombre de un cubano de confianza. Aunque es muy
común esta práctica, no existe ningún espacio legal que proteja los
derechos de los foráneos.


¿Quién vende?

La mayor parte de las personas que venden sus viviendas lo hacen para
ganar algún dinero y mudarse a alguna más chica. Otros las venden antes
de emigrar definitivamente de Cuba. Algo que se está viendo
frecuentemente en la actualidad, es al damnificado por huracán o
derrumbe que recibe del Gobierno un apartamento de bajo costo y lo
vende, para así tener algo de dinero o poder emigrar.

Este negocio no se detiene a pesar de la crisis económica que afecta a
Cuba. Cada día se venden muchas casas y el precio tiende a todo menos a
bajar. Grandes sumas de dinero en efectivo son manejadas en la isla;
pero como decíamos arriba: esto sólo sucede en la burbuja. La inmensa
mayoría de los cubanos ni siquiera ha considerado alguna vez la
posibilidad de comprarse una casa.

Comprarse una casa en Cuba es un sueño para la población trabajadora y
un privilegio para la nueva clase pudiente que está naciendo gracias a
la comunidad exiliada cubana. Las extremas diferencias sociales cada vez
son más crudas y se alejan a paso acelerado de cualquier doctrina
política remotamente parecida al socialismo.

Source: En Cuba, para comprar casa necesitas 700 años de salarios -
http://www.vanguardia.com.mx/encubaparacomprarcasanecesitas700anosdesalarios-2171132.html

Monday, September 22, 2014

El régimen culpa al embargo de las 'filtraciones' y 'obstrucción de conductos' en las viviendas

El régimen culpa al embargo de las 'filtraciones' y 'obstrucción de
conductos' en las viviendas
DDC | La Habana | 22 Sep 2014 - 8:21 pm.

Dice que el 'deterioro' de los edificios de la capital se debe a la
falta de 'tecnologías de punta que se podrían comprar en Estados Unidos'.

El régimen suma ahora una nueva "desgracia" a la larga lista de
"consecuencias" que, según los medios oficiales, ocasiona el embargo de
Estados Unidos.

Ante la inminencia de otra votación en Naciones Unidas, La Habana
argumenta que se ven imposibilitadas las tareas de "desobstrucción de
conductos" y la "detección de filtraciones" en el área de la vivienda.

"La construcción de viviendas constituye uno de los blancos principales
del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a esta isla por
Estados Unidos, el cual obstaculiza el desarrollo habitacional de la
familia cubana", indicó la agencia oficial Prensa Latina.

Según Roberto Vázquez, director de Inversiones del Instituto Nacional de
la Vivienda, "como consecuencia de ese cerco, el país se ve
imposibilitado de adquirir tecnologías e insumos producidos en la nación
norteña".

Y agregó que "si la Isla tuviera acceso a recursos de esa procedencia,
acortaría los tiempos de edificación de inmuebles en beneficio de la
población".

El directivo responsabilizó al embargo de "los casos de edificios en
estado de deterioro en la capital y ciudades cabeceras de provincia, que
permanecen en esas condiciones por carecer de las tecnologías de punta
que podrían comprar en Estados Unidos".

Mario Larrinaga, director adjunto de la empresa Importadora y
Exportadora de la Construcción, informó que el Gobierno "tuvo que
adquirir en países distantes casi la mitad de los productos necesarios
para la construcción".

Los productos mencionados, que se fabrican en cualquier parte del mundo,
son "muebles sanitarios, mantas asfálticas, empotramientos
hidrosanitarios, materias primas destinadas a la producción de aditivos,
material eléctrico, arcilla y falso techo".

Source: El régimen culpa al embargo de las 'filtraciones' y 'obstrucción
de conductos' en las viviendas | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1411410077_10513.html

Quién compra casas en Cuba?

¿Quién compra casas en Cuba?
Teóricamente, un cubano tendría que reunir 694 años de salario íntegro
para poder pagar una casa en La Habana
lunes, septiembre 22, 2014 | Yusnaby Pérez

LA HABANA, Cuba.- Gran mito de la "revolución" cubana el que todos en la
isla tienen acceso a una vivienda digna. Mito poco hablado, poco
debatido y poco analizado. ¿Qué tiene que hacer un cubano para comprarse
una casa? ¿Cuánto cuesta una casa en Cuba? ¿Qué pasa con el cubano que
no tiene casa? ¿Quiénes compran?

Nuestra burbuja inmobiliaria

En el 2011, el decreto ley 288 eliminó la prohibición de la compraventa
de casas en Cuba. Desde entonces, el mercado inmobiliario se ha
disparado al igual que los precios, creando una burbuja inmobiliaria en
medio de un país con un caos salarial.

Antes, los cubanos debían acudir a vías ilegales para vender una
propiedad. La más común era un falso matrimonio con divorcio exprés para
donar legalmente la propiedad vendida, y que todo quedara en regla.
Ahora, aunque las vías legales se han flexibilizado, siguen existiendo
irregularidades y la misma especulación.

Según estudio minucioso que hicimos de cómo se mueve el mercado
inmobiliario en La Habana, una casa o apartamento promedio en
condiciones medianamente decentes, no cuesta menos de 150,000 dólares.
Se pueden encontrar propiedades desde 10,000 hasta 2 millones de
dólares. Para vender una casa, sólo se necesita pagar al Gobierno
previamente el impuesto del 4% del valor declarado y en un notario con
todos los papeles en regla se puede efectuar la compraventa.

El gran problema radica en que el Estado valora las casas a un bajo
precio en pesos cubanos (sin paridad al dólar), en dependencia de la
zona y los metros cuadrados, y este valor es el que se declara y
simbólicamente se hace la transferencia de propiedad. Luego, debajo del
mantel, se cobra lo que verdaderamente cuesta la casa en pesos
convertibles o dólares.

El Gobierno no permite que los bancos (todos estatales) hagan préstamos
con el fin de comprar una propiedad. Por lo tanto, no existe el crédito
ni la hipoteca; las casas se compran en efectivo y se paga la totalidad
del precio al momento de la compra. Aquí es donde nace la propaganda
oficial que dice que "Cuba es el único país en el mundo donde no existe
la crisis hipotecaria".

Pero… ¿Quién compra?

El salario promedio en Cuba, según la Oficina Nacional de Estadísticas
(ONE), es de 18 dólares al mes. En teoría, un cubano tendría que reunir
694 años de salario íntegro para poder pagar una casa en La Habana.

Sin embargo, los cubanos emigrados (en su gran mayoría en La Florida),
están enviando dinero a la familia en la isla para comprar propiedades.

-Muchos están viniendo de Miami a comprar en Cuba, incluso, la semana
pasada atendí a uno que volvió para comprar la misma casa que el
Gobierno le decomisó cuando se fue definitivo del país-, contaba María
Antonia, abogada de vivienda en Habana Vieja.

No existe una persona en Cuba que con su salario pueda comprarse una casa.

Otro potencial comprador es el turista que adquiere una vivienda en Cuba
poniendo la propiedad a nombre de un cubano de confianza. Aunque es muy
común esta práctica, no existe ningún espacio legal que proteja los
derechos de los foráneos.

-Se están vendiendo muchas casas de las que fueron decomisadas a sus
dueños originales a principios de la década del 60 por Fidel Castro. Sus
nuevos dueños hoy se están haciendo ricos-, Contaba Maria Antonia

¿Quién vende?

La mayor parte de las personas que venden sus viviendas lo hacen para
ganar algún dinero y mudarse a alguna más chica. Otros las venden antes
de emigrar definitivamente de Cuba. Algo que se está viendo
frecuentemente en la actualidad, es al damnificado por huracán o
derrumbe que recibe del Gobierno un apartamento de bajo costo y lo
vende, para así tener algo de dinero o poder emigrar.

Este negocio no se detiene, a pesar de la crisis económica que afecta a
Cuba. Cada día se venden muchas casas y el precio tiende a todo menos a
bajar. Grandes sumas de dinero en efectivo son manejadas en la isla;
pero como decíamos arriba: esto sólo sucede en la burbuja. La inmensa
mayoría de los cubanos ni siquiera han considerado alguna vez la
posibilidad de comprarse una casa.

-Aquí vivimos nueve personas: mi marido, mis dos hijos, mi padre, mi
suegra, el hermano de mi suegra y un tío mío con su mujer-, explica
Yanelis sobre su apartamento de 40 metros cuadrados, de un solar en
Centro Habana.

Es muy común ver viviendo en tan poco espacio a tanta gente. Esto se
debe al déficit de vivienda que existe y a los altos índices de
inmigración proveniente de otras provincias. En una casa donde
normalmente deberían vivir dos personas, hoy viven hasta 15.

Muchos familiares de otras provincias vienen a La Habana a intentar
mejorar su nivel de vida, pero aquí son considerados "ilegales" y no
tienen derecho de trabajar, estudiar o residir. Al ser identificados por
la policía, son multados y deportados a sus respectivos lugares, para
"evitar el crecimiento poblacional desproporcionado", según explica la ley.

Comprarse una casa en Cuba es un sueño para la población trabajadora y
un privilegio para la nueva clase pudiente que está naciendo gracias a
la comunidad exiliada cubana. Las extremas diferencias sociales cada vez
son más crudas y se alejan a paso acelerado de cualquier doctrina
política remotamente parecida al socialismo.

Source: ¿Quién compra casas en Cuba? | Cubanet -
http://www.cubanet.org/destacados/quien-compra-casas-en-cuba/