Thursday, February 13, 2014

Repartos para militares, cuarterías para el pueblo

Repartos para militares, cuarterías para el pueblo
La última gestión del gobierno cubano para asegurar la lealtad del
estamento militar es construirle complejos cercados donde tengan desde
cómodos apartamentos hasta escuelas, mercados y canchas deportivas.
Rolando Cartaya
febrero 12, 2014

En la película Elysium, una fantasía que ocurre en el año 2159, los
ricos viven en una estación espacial en forma de anillo, con todo el
bienestar y aislados de los demás terrícolas, que habitan abajo una
Tierra superpoblada y arruinada. La inmigración a Elysium es severamente
controlada.

Los privilegiados en Cuba —los miembros de la cúpula partidista-militar—
se han reservado durante décadas sus propios Elysium en las llamadas
"zonas congeladas" de La Habana. Repartos como Nuevo Vedado y Siboney,
donde, a diferencia de la mayor parte de la ciudad, las residencias
están bien conservadas y pintadas y no falta el agua ni se va la luz;
pero tampoco puede mudarse nadie que no sea de la clase gobernante.

Ahora, en medio de la incipiente prosperidad de los microempresarios
privados, visible en las viejas mansiones que están restaurando, sus
autos "cero kilómetros" y un nivel de vida que incluye restaurantes
elegantes y vacaciones en Varadero, la cúpula ha querido hacer algo para
asegurarse la lealtad de su corte, los cuadros medios de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior: cumplirles el
sueño de la mayoría de los cubanos, el de una vivienda digna y confortable.

No se trata de entregarles las llaves de mansiones como las que ellos
habitan, confiscadas desde 1959 a la burguesía criolla, pero sí de
reubicarlos con sus familiares en complejos de flamantes apartamentos,
con aire acondicionado y balcón.

El experimento, como en Elysium, añade un factor de aislamiento del
resto de la población: una reja o muro perimetral bloquea la entrada a
estos complejos.Y al añadir clínicas, escuelas, canchas deportivas,
centros comerciales y cines propios, garantiza en cierto modo que sus
selectos residentes no tengan que compartir sus vidas con las de los
cubanos comunes.

Ese es el asunto central de un reportaje publicado por The New York
Times y realizado en la isla por su enviado, Damien Cave.

REPARTOS MILITARES

Cave describe uno de estos "repartos militares" que se están levantando
en todas las provincias del país:

"Su colorido y arquitectura dan la sensación de estar en un complejo de
condominios de la Florida. En uno de los confines hay un terreno de
béisbol. Del lado interior de la reja, las aceras son iluminadas por
lámparas que imitan las antiguas de gas, mientras que los autos -- otro
privilegio-- colman los espacios de estacionamiento".

"En un edificio con arcos suaves, donde radicarán un cine, un mercado y
una clínica, uno de los ingenieros adelantó que en el Proyecto Granma
residirán varios miles de personas. Sudoroso, en ropa de campaña, elogió
el plan, destacando su diseño de piezas prefabricadas importado que
permite ensamblar las paredes rápidamente, como piezas de rompecabezas.
No mencionó lo que había revelado uno de los guardias de seguridad: que
la mayoría de los que trabajan pintando las paredes son reclusos".

"MELIÁS" PARA UNOS, CUARTERÍAS PARA OTROS

El autor observa que las nuevas viviendas, un bien básico extremadamente
escaso en la isla, son vistas por muchos cubanos como otro ejemplo de
favoritismo. En la versión de Santiago de Cuba, han generado malestar
entre los damnificados del ciclón Sandy que perdieron sus techos y en
muchos casos sus hogares.

Cave cita cifras del gobierno según las cuales el presupuesto militar
para construcciones se ha más que duplicado desde 2010.

El periodista independiente Augusto César San Martín, que ha trabajado
el tema de las viviendas especiales para militares en un reportaje para
Cubanet, señaló en entrevista con martinoticias que la calidad de estas
construcciones es muy superior a la de las pocas que el Estado dedica a
cubrir las necesidades de la población, al punto de que los cubanos
llaman a estos condominios los "Meliá-Minint", comparándolos con los
hoteles de cinco estrellas de la cadena española.

En contraste, expone el comunicador, en lugares de La Habana donde han
ocurrido derrumbes el gobierno está construyendo para reubicar a las
víctimas una especie de pasaje, con una nave de mampostería a la que
luego se le hacen divisiones interiores en forma de ciudadela o
cuartería. La experiencia indica que lo que parece una solución
provisional podría ser la única solución.


OLIGARQUÍA MILITAR

Cave, del New York Times, afirma que, desde que se convirtió en
gobernante, Raúl Castro ha acelerado el crecimiento de lo que algunos
estudiosos han descrito como una oligarquía militar.

Así –apunta el autor -- el presidente de la Comisión de Política
Económica del parlamento, Marino Murillo, es un ex alto oficial; el
mayor conglomerado estatal de Cuba , Cimex , que entre otras
asignaciones procesa las remesas enviadas por los cubanos desde el
exterior, es dirigido por el coronel Héctor Oroza Busutín.

Y un yerno de Castro, el general Luis Alberto Rodríguez López-Callejas,
es el ejecutivo principal del holding militar GAESA, que se estima
controla del 20 al 40 por ciento de la economía cubana, incluyendo
cientos de tiendas que venden desde alimentos hasta electrodomésticos;
flotas de autobuses de lujo; una pequeña línea aérea, y una lista cada
vez más larga de hoteles y otros alojamientos para el turismo.

Una filial de GAESA –señala el rerportaje-- está supervisando la zona
especial de desarrollo del Mariel, el mayor proyecto de infraestructura
construido en Cuba en décadas.

Hal Klepak, un académico canadiense que sigue de cerca el estamento
castrense cubano, le dijo a Cave que, aunque Raúl Castro sabe que la
respuesta militar no es la respuesta, también sabe que en este momento
le es indispensable la lealtad de los militares. "Son los únicos que le
van a seguir, si las reformas triunfan, como si fracasan".

Source: Repartos para militares, cuarterías para el pueblo -
http://www.martinoticias.com/content/article/31970.html

Sin techo ni comida

Sin techo ni comida
[13-02-2014]
Osmany Borroto Rodríguez
Agencia Yayabo Press. Sancti Spíritus

(www.miscelaneasdecuba.net).- Impedido físico narró el 12 de febrero en
Jatibonico la situación desesperada que confronta.
El ciudadano Orestes Adelino Valdivia León, tras arribar a Jatibonico
procedente de La Habana en la madrugada de hoy, ha comunicado a este
corresponsal la situación desesperada que confronta, por verse obligado
a vivir en la vía pública y sin medios de subsistencia.

Orestes Adelino, quien circula en una silla de ruedas por faltarle ambas
piernas, declaró: "Estuve viviendo durante un par de años en la Sala de
Medicina del Hospital 'Mártires de Girón', aquí en Jatibonico. Me veía
obligado a convivir con todo tipo de enfermos, pero al menos tenía techo
y comida".

La fuente prosiguió: "El 3 de febrero me botaron para la calle por
órdenes del presidente del Poder Popular, Pablo Quiñones Echemendía.
Entonces decidí irme a La Habana para plantear mi caso en el Consejo de
Estado".

"Cuando por fin pude ver a un funcionario, le dije que yo había sido
desalojado, pero me contestó que no usara esa palabra, porque en Cuba no
hay desalojos. Le pedí que me dijera qué nombre debía darle a lo que me
había sucedido, pero no me contestó".

En definitiva, no resolví nada; pasé una noche frente a las oficinas. Al
día siguiente un carro de patrulla cargó conmigo hasta Los Amarillos".
Con este nombre se conoce en Cuba a terminales de ínfima categoría en
las que empleados vestidos de ese color propician que personas humildes
viajen a otras provincias en vehículos de carga.

Valdivia León continuó: "Estuve cinco días en Los Amarillos. Se supone
que ese servicio sea gratuito; llegaban camiones, pero si no dabas
dinero, no te montabas. En definitiva, un señor le explicó a un chofer
que yo no tenía ni un quilo y el hombre aceptó que viajara gratis".

Orestes Adelino concluyó: "Ahora regresé a Jatibonico, pero no sé qué va
a ser de mi vida. Tendré que dormir en el parque y seguir comiendo de lo
que me dé la buena gente. No tengo ni un bohío en que vivir".

Source: Sin techo ni comida - Misceláneas de Cuba -
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/52fcaad13a682e1308d95bb0#.Uvyw6vldWaI

No me tiren piedras a mi techo de cartón

No me tiren piedras a mi techo de cartón
[13-02-2014]
Rosa María Naranjo Nieves
Red Cubana de Comunicadores Comunitarios

(www.miscelaneasdecuba.net).- Uno de los alumnos de la escuela Juan José
Fornet Piña lanzó una piedra desde el patio trasero de este centro,
ubicado en Alturas de Perera, Reparto Santisteban, Holguín, que alcanzó
en el muslo a mi nieto de 8 años nombrado Brayan Abrahán Aguilera
Domínguez, pues vivimos en la parte de atrás de la escuela.
El lunes 27 de enero me encaminé a la escuela para hablar con Juana, la
directora y le mostré lo que le hicieron al niño; me contestó estaba
cansada de lo mismo, por lo que se había dirigido en dos ocasiones a la
Policía Nacional Revolucionaria (PNR), y la respuesta que recibió de
parte de los oficiales, fue que ellos no tenían que ver nada con eso.

Juana expresó que lo único que podía hacer para poner fin a estas
situaciones, es limitar a los estudiantes para que no estén en la parte
de atrás de la escuela, para evitar que desde ese lugar tiren piedras
hacia nuestra casa.

Si bien fuera de la vivienda, cualquiera puede ser objeto de una
pedrada, el techo de mi casa que es de cartón y está lleno de huecos,
implica que adentro corremos el mismo riesgo.

Source: No me tiren piedras a mi techo de cartón - Misceláneas de Cuba -
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/52fc9d143a682e1308d95ba4#.UvyxCfldWaI

Wednesday, February 12, 2014

Edificios desalineados? ¿Cemento romano?

¿Edificios desalineados? ¿Cemento romano?
En construcciones inseguras van a vivir los "albergados" de este país,
obligados a pagar mano de obra y materiales
miércoles, febrero 12, 2014 | Gladys Linares

LA HABANA, Cuba.-Desde hace meses se ha transmitido periódicamente
dentro del Noticiero Nacional de Televisión un espacio llamado "Cuba
dice", donde se tocan someramente algunos de los problemas que afectan a
nuestra población.

Este 4 de febrero, en dicho espacio se trató el tema del fondo
habitacional de La Habana y la construcción y distribución de viviendas
a damnificados y albergados. Muchas de las familias "beneficiadas"
llevaban más de veinte años esperando por una casa decorosa donde vivir.
Sin embargo, en el reportaje vimos que los apartamentos no estaban
listos, y aun así se los entregaron para que cada uno los terminara por
esfuerzo propio, que no es más que comprar los materiales y pagar la
mano de obra de sus bolsillos. Algunos damnificados señalaron que con
sus salarios no podrían, por lo que debían pedir crédito.

En este reportaje no solo se pone de manifiesto la grave situación de la
vivienda, sino también la crisis que atraviesa el sector de la
construcción, bien sea por la falta de personal calificado, por la baja
calidad de los materiales o por el poco nivel de exigencia de los
responsables de ejecutar dichas obras.

Un ejemplo de esta desastrosa situación lo tenemos en nuestra barriada
de Lawton, en la obra edificada en el área donde hace unos años estuvo
ubicado el matadero Julio Antonio Mella, en las calles Concepción y 18,
y que fue incluida en el reportaje de la televisión. Escuchamos al
ejecutor (el jefe) de esta obra decir que hubo atraso en la terminación
porque no entraban a tiempo los recursos fundamentales, y se refería a
los áridos.

Lo que no dijo es que el atraso también fue consecuencia de un mal
trabajo, que provocó que hubiera que desmontar uno de estos edificios y
replantear el otro. Cierto día, un vecino del lugar, me comentó: "No sé
lo que pasa ahí, que ya tenían dos pisos montados y de pronto los
desbarataron. Le pregunté a un constructor y me dijo que los paneles
estaban mal montados y el edificio, por tanto, desalineado".

En el 2010 comenzaron los trabajos para hacer en estos terrenos
diecisiete edificios de cuatro plantas con ocho apartamentos cada uno,
pero solo se han hecho dos. Escuchábamos decir que los dos primeros
tendrían una habitación de estudio porque eran para médicos
internacionalistas, y que algunos de ellos ya habían pagado sus
apartamentos. Pero cuando los terminaron, se los dieron a albergados.

Estos dos edificios tienen los pisos de cemento, los baños no están
azulejados y ya las cubiertas se les filtran. Algunos constructores
afirman que esto se debe a que son prefabricados, y como están
construidos a unos veinte metros de la línea del tren, las vibraciones
producen rajaduras en las uniones de los paneles.

Me comentaba un vecino, albañil jubilado, que la ubicación de estos
edificios cerca del ferrocarril le hace recordar las famosas casitas de
bajo costo construidas allá por el año 2000 en las que comenzaron a
utilizar un invento al que llamaron "cemento romano", que no tenía
resistencia y las casitas se fueron cayendo en poco tiempo.

En el mismo reportaje, sin embargo, el director provincial de la Unidad
Inversionista de la Vivienda afirma que no hay dificultades con los
materiales para las construcciones. En ese caso, es necesario
preguntarnos si es que en el sector de la construcción la indolencia va
desde la cubierta hasta los cimientos.

Source: ¿Edificios desalineados? ¿Cemento romano? | Cubanet -
http://www.cubanet.org/actualidad/actualidad-destacados/edificios-desalineados-cemento-romano/

Cuba’s Reward for the Dutiful - Gated Housing

Cuba's Reward for the Dutiful: Gated Housing
By DAMIEN CAVEFEB. 11, 2014
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With balconies and air-conditioning, the new apartments for Cuba's
middle ranks are a sign of a hybrid economy in which the state must
compete with private enterprise. Todd Heisler/The New York Times

HAVANA — In the splendid neighborhoods of this dilapidated city, old
mansions are being upgraded with imported tile. Businessmen go out for
sushi and drive home in plush Audis. Now, hoping to keep up, the
government is erecting something special for its own: a housing
development called Project Granma, featuring hundreds of comfortable
apartments in a gated complex set to have its own movie theater and schools.

"Twenty years ago, what we earned was a good salary," said Roberto
Rodríguez, 51, a longtime Interior Ministry official among the first to
move in. "But the world has changed."

Cuba is in transition. The economic overhauls of the past few years have
rattled the established order of class and status, enabling Cubans with
small businesses or access to foreign capital to rise above many dutiful
Communists. As these new paths to prestige expand, challenging the old
system of rewards for obedience, President Raúl Castro is redoubling
efforts to elevate the faithful and maintain their loyalty — now and
after the Castros are gone.

Project Granma and similar "military cities" around the country are
Caribbean-color edifices of reassurance, set aside for the most ardent
defenders of Cuba's 1959 revolution: families tied to the military and
the Interior Ministry. With their balconies, air-conditioning and fresh
paint, the new apartments are the government's most public gifts to its
middle ranks and a clear sign of Cuba's new hybrid economy, in which the
state must sometimes compete with private enterprise.

The housing is just one example of the military's expansive role in Mr.
Castro's plan for Cuba, and it illustrates a central conflict in his
attempts to open up the economy without dismantling the power structure
he and his comrades have been building for more than five decades.

In the short term, analysts and former officers say, he is relying on
the military to push through changes and maintain stability as he
experiments with economic liberalization. Yet his abiding dedication as
a lifelong soldier who was defense minister for 49 years threatens to
further entrench an institution that has often undermined changes
challenging its favored status.

"Raúl knows the military answer is not the answer, but he also knows
that at this time he absolutely needs military loyalty," said Hal
Klepak, a Canadian scholar who closely tracks the Cuban military. "They
are the only ones who will follow him if the reform succeeds, or if it
fails."

Mr. Castro and his brother, Fidel, given their guerrilla history, have
always turned to the military in times of need. In the 1960s and early
'70s, as Cuba's professional class fled, officers in fatigues ran
government ministries and nationalized industries. Since the 1990s,
after the fall of the Soviet Union, the armed forces have been slashed
to around 55,000, from a peak of more than 200,000, but they have also
been pushed further into the Cuban economy.

As president, Raúl Castro, 82, has accelerated the growth of what some
scholars have described as a military oligarchy. The chairman of the
Economic Policy Commission, Marino Murillo, is a former officer. Cuba's
largest state conglomerate, Cimex, which processes remittances from
Cubans abroad, among other tasks, is run by Col. Héctor Oroza Busutin.
Raúl Castro's son-in-law, Gen. Luis Alberto Rodríguez, is the top
executive at the military's holding company, known as Gaesa, which is
estimated to control 20 percent to 40 percent of the Cuban economy.

And its role is expanding. In 2011, a financial arm of the company
bought out Telecom Italia's 27 percent stake in Cuba's
telecommunications company for $706 million. Gaesa also has a network of
hundreds of retail stores selling everything from food to appliances. It
is a growing force in tourism, too, controlling fleets of luxury buses,
a small airline and an expanding list of hotels. And one of its
subsidiaries is overseeing the free-trade zone built alongside Cuba's
largest infrastructure project in decades — the new container port in
Mariel.

The military's interests bestow the privileges of business on a chosen
few, especially senior military officials. "They live better than almost
anyone in Cuba," said Brian Latell, a former C.I.A. officer who worked
in Cuba.

But in the lower and middle ranks, experts say, esteem and relative
wealth have eroded. Career officers in Cuba are now more likely to have
friends or relatives who live abroad, or who visit Miami and often
return with iPhones or new clothes unavailable at the state's musty stores.

Meanwhile, military members must report all remittances they receive,
and they are not allowed any "unauthorized contact" with foreigners or
Cubans living abroad — limiting access to the money that other Cubans
use not just for purchases, but also to improve their homes and open
small businesses.

"It's producing an exodus of talented people from the state to the
private sector," said Jorge Dámaso, 75, a retired colonel who writes a
blog often critical of the government. "Most people in the military have
seen their quality of life fall compared to a bartender or someone who
has a small business. They can see that they are at a disadvantage."

The new housing, a basic necessity in extremely short supply across the
island, looks to many Cubans like another attempt at favoritism.
According to government figures, the military's construction budget has
more than doubled since 2010. When combined with the Interior Ministry
(often described as a branch of the military), the armed forces are now
Cuba's second-largest construction entity.

Project Granma — named after the boat Fidel Castro took from Mexico to
Cuba to start the revolution — is one of several new military housing
developments around the country. Its equivalent in Santiago de Cuba,
where the Castro revolution began, has come under fire from Cubans
struggling in rickety homes damaged by Hurricane Sandy. But as an
attempt to match the private sector, or life in other countries, it is
perhaps no accident that the colors and architecture of the Granma, in
the same neighborhood that Raúl Castro calls home, give it the feel of a
Florida condo complex.

At its edge, there is a baseball field. Inside the gates, streetlamps
resembling classic gaslights line the sidewalks, while cars, another
perk, fill lots.

At a building with rounded archways, where a movie theater, market and
health clinic are meant to go, one of the project's engineers said
several thousand people would eventually call Granma home. Sweating in
green army fatigues, he praised the plan, noting its imported,
prefabricated design that allowed walls to be assembled quickly, like
puzzle pieces. He failed to mention what a security guard had pointed
out: Most of the workers painting were prison inmates.

Several residents said they were thrilled to live in what Mario Coyula,
Havana's former director of urbanism and architecture, called "the first
gated community in Cuba since the 1950s." Some said they had been living
in cramped quarters with generations of family.

Support for Raúl Castro's economic changes seemed strong here among
those willing to talk. "It's necessary," Mr. Rodríguez, the official
among the first to arrive at Granma, said as he sat outside with a
cigarette. "If you're cold, you put on a coat; it's just what makes sense."

But in the push and pull that has defined Cuba's economic policies over
the last two years, the government has often struggled with when to let
the market function and when to protect the Communist establishment. The
authorities, for example, recently cracked down on private vendors
selling clothes and other items, widely seen as an effort to help the
state's own retail network.

Mr. Dámaso, who spent 32 years in the military, said that the country's
leaders, while longing for economic improvement, mainly want to preserve
the Cuba they know.

"If you have a business run by military officers, when there's a
transition, you're not going to get rid of all these people," he said.
"This is a way to maintain a space for established powers in a future
Cuban society."

Source: Cuba's Reward for the Dutiful: Gated Housing - NYTimes.com -
http://www.nytimes.com/2014/02/12/world/americas/cubas-reward-for-the-dutiful-gated-housing.html?_r=0