Thursday, August 25, 2016

El régimen amenaza con multa y desalojo al rapero El Invasor

El régimen amenaza con multa y desalojo al rapero El Invasor
JORGE ENRIQUE RODRÍGUEZ | La Habana | 24 de Agosto de 2016 - 19:54 CEST.

Funcionarios de la dirección de Planificación Física del municipio Cerro
amenazaron el lunes al rapero Ramón López Díaz (El Invasor) con multa de
2.000 pesos y el desalojo de la vivienda que alquila temporalmente.

El músico, miembro de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y residente de
Bayamo, Granma, se encuentra en La Habana para concluir la grabación de
sus dos últimas producciones: Recontra fuego y Reportando la resistencia.

"No tengo ninguna duda de que todo este circo es una instrumentación de
la policía política", denunció López Díaz.

"Se personaron unos individuos identificándose como funcionarios de
Planificación Física, pero uno de ellos me dijo: 'yo soy el Estado'.
Exigieron la propiedad de la casa, que colinda con un terreno baldío
que, según ellos, pertenece a una antigua maestra de unos de los hijos
de Fidel Castro", relató.

"Les expliqué que la dueña de la vivienda no se encontraba, ante lo cual
me advirtieron que esta debía presentarse en la oficina, o de lo
contrario me pondrían una multa de 2.000 pesos y me aplicarían el
desalojo inmediato".

Según declaraciones del músico, estos funcionarios le informaron que
llevan "años en la disputa de ese terreno", y de inmediato registraron
todos sus datos personales en una planilla donde lo declaraban "ilegal".

El terreno, que se encuentra en calle Serafines y Calzada de Buenos
Aires, Cerro, "nunca ha sido ocupado por nadie en particular, y solo se
utiliza para sembrar plátanos o como vertedero", señalaron varios
vecinos del lugar.

"Si la supuesta querella es por el terreno que colinda con la casa, no
entiendo por qué razón me declaran ilegal y me amenazan con el desalojo.
Cuando se fueron los supuestos funcionarios, un vecino me informó que
había sido un 'chivatazo' por las canciones que estamos grabando en
contra del régimen", aseguró López Díaz.

"En Bayamo la historia conmigo es igual, con frecuencia a mis familiares
los llaman por teléfono amenazando con meterme preso", agregó.

La propietaria de la vivienda se presentó al día siguiente con la
documentación exigida en las oficinas de Planificación Física. Al
regresar de la gestión, le informó al artista que tenía dos semanas para
buscar otro alquiler.

"Esa fue la evidencia de que nunca se trató de ninguna disputa por el
terreno, y que aquellos individuos no eran funcionarios de Planificación
Física, sino agentes de la Seguridad", consideró López Díaz.

"No puedo culpar a la dueña de la casa; me ayudó hasta donde pudo, pero
tengo que entender que no quiere meterse en problemas porque ella
trabaja para el Estado", agregó.

El rapero dijo que esta es la segunda vez que le ocurre algo por el
estilo. "En mi primer alquiler, en la Habana Vieja, también presionaron
a la dueña y tuve que irme", recordó.

López Díaz ha sufrido el aumento de la censura y del acoso de la
Seguridad del Estado a raíz de su disco Al machete, donde acusa
directamente al régimen de la Isla en canciones como "Otro SMS",
"Pinocho" y "Silencio".

"Vine a La Habana a grabar mis dos últimos discos, hacer tres o cuatro
vídeos y un par de conciertos. No me iré hasta que termine mi trabajo y
estoy dispuesto a asumir los riesgos y el precio que esta dictadura
totalitaria quiera imponerme por expresar la verdad y por exigir la
libertad para todos los cubanos", concluyó.

Source: El régimen amenaza con multa y desalojo al rapero El Invasor |
Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/derechos-humanos/1472061294_24847.html

Wednesday, August 24, 2016

Al rey de las flores se lo llevó un derrumbe

Al rey de las flores se lo llevó un derrumbe
"Aquí una no sabe cuándo se va a morir, a cualquiera le puede caer la
casa encima", dice una vecina de Centro Habana
Martes, agosto 23, 2016 | Vicente Morín Aguado

LA HABANA, Cuba.- Pasadas las nueve y treinta de la noche, Jorge Desilva
Burgos cortó la conversación con un amigo. Tenía que trabajar. Siempre
era así, salvo las ocasiones de una mujer o el sueño obligado. Entró al
local que ocupaba en el número 110 de la calle Salud y, sin mediar
tiempo alguno, vino el desplome del techo, que literalmente le cayó encima.

Aquel era un sitio privilegiado si del comercio de flores se trataba,
porque colinda con la iglesia habanera consagrada a Nuestra Señora de la
Caridad del Cobre, patrona de Cuba. El local del derrumbe estaba
considerado inhabitable desde años atrás, sin embargo, los cubanos
enfrentan el obligado riesgo porque hay pocas opciones para montar un
negocio, menos aún locales en una ciudad con decenas de miles de
personas albergadas por los derrumbes.

Bien se ganó la reputación de ser un auténtico rey en el comercio de las
flores. Su especialidad eran los ramos, dedicados casi siempre a las
celebraciones asociadas a la santería: Oshún (la Caridad), Yemayá (La
virgen negra de Regla), Changó (Santa Bárbara), Babalú Ayé (San Lázaro)
y Orula (adivino patrón de los Babalaos) exigían de su arte.

Cada santo tiene sus atributos; entre muchos de ellos, las combinaciones
de colores que la maestría del florista enseñó a sus trabajadores
ayudantes, regularmente ocho a tiempo completo cada jornada. No
alcanzaba para tantos encargos. También distribuía flores a otras
vendedoras, todas mujeres, ubicadas en la esquina de Manrique y Salud,
rezando cada mañana por "hacer la cruz" —la primera venta— y seguir el
día con buen paso.

Una nube de polvo, residuos de mampostería con un siglo de plantada,
impidió entrar de inmediato al local donde Jorge quedó aplastado. De
cualquier forma nada podía hacerse porque el golpe resultó mortal desde
el primer momento.

El Rey de las Flores de Centro Habana abandonó a sus clientes, amigos y
familiares. El día después de su muerte, a mediados de mes, nadie
trabajó en la calle Salud. Solamente dos piquetes de policías
custodiaban la cuadra, y la pregunta es qué estaban cuidando después del
desplome. ¿Tal vez los escombros? Negativo, porque había personas
cargando material para las nuevas construcciones.

La razón es otra: los curiosos que intentaban fotografiar una vergüenza
más de la inmensa lista que conforma el fracaso, sencillamente eran
requeridos, impidiéndoles eternizar el testimonio de un país que se
viene abajo.

Siempre hubo atrevidos capaces de burlar lo absurdo, mientras el cadáver
de Jorge viajaba a su Santiago de Cuba natal; de donde vino, como
muchos, procurando fortuna y la hizo, pero a riesgo mortal.

Una vieja amiga, florista también, balbuceó con lágrimas en los ojos:
"Aquí una no sabe cuándo se va a morir, a cualquiera le puede caer la
casa encima".

Source: Al rey de las flores se lo llevó un derrumbe | Cubanet -
https://www.cubanet.org/mas-noticias/al-rey-de-las-flores-se-lo-llevo-un-derrumbe/

De la construcción y la corrupción

De la construcción y la corrupción
CUBAENCUENTRO continúa su sección de narrativa cuyo tema central es lo
que se podría catalogar de "memorias de la revolución"
Alejandro Armengol, Miami | 23/08/2016 12:44 pm

Era a mediados de la década de 1970 y ese día me había tocado ir a la
microbrigada. "Él es buena gente. Yo he estado en su casa", dijo de
pronto uno que trabajaba a mi lado. Se refería a quien era entonces
ministro del Trabajo, un sujeto desagradable y distante, de baja
estatura, que siempre asistía a las reuniones enfundado en una chaqueta
de cuero negro, para que a ninguno de los asistentes le quedara duda de
que vivía en un clima refrigerado.
"¿Y qué tú hacías en casa del ministro?", le preguntó otro, mientras la
capa de relleno en la pared seguía aumentando de volumen
innecesariamente ("A mí qué me importa, no voy a vivir aquí", había
respondido antes, cuando le advirtieron que todo esa mezcla de cemento y
arena, mal hecha y lanzada sin cuidado, terminaría rajándose a los pocos
meses).
"Fuimos a hacer un trabajo", y no había orgullo, pero tampoco pena o
bochorno en sus palabras.
"Así que el ministro mandó a hacer una reparación en su casa a miembros
de la microbrigada. Yo jamás hubiera ido", afirmó el que seguía tirando
mezcla contra la pared, aunque la mitad de cada paletada caía al suelo.
"No fue un arreglo, fue una ampliación", dijo el primero, que comenzaba
a arrepentirse de sus palabras.
Lo peor, lo verdaderamente malsano, es que ninguno de nosotros, de los
que esa mañana hacíamos labores de construcción —muchos sin saber nada
de cómo se levantaba una pared o se hacía un encofrado— estábamos
realmente asombrados de lo escuchado.
Que un ministro utilizara una fuerza laboral, supuestamente dedicada a
la labor ejemplar de edificar viviendas para ellos y sus compañeros de
trabajo ("los gloriosos cascos blancos", como los había llamado Fidel
Castro), era una prerrogativa más que podían permitirse los que estaban
por arriba en la jefatura de mando, como vivir encerrados en
habitaciones con el aire acondicionado al máximo y tener a su
disposición una flotilla de automóviles, mientras afuera, en la otra
realidad del país, lo único disponible eran ómnibus viejos y
destartalados, que nunca llegaban a tiempo y calor, mucho calor.
¿La estará emprendiendo el gobierno de Raúl Castro contra los miles de
corruptos que existen en Cuba? No sé si dispone de la fuerza necesaria
para ello. Ojalá y así sea, pero lo pongo en duda. En primer lugar
porque los procesos que se conocen hasta el momento tienen que ver con
algunos desmedidos, que en un momento dado pensaron que podían obrar
"por la libre". En segundo, porque la corrupción es inherente al sistema
implantado en la Isla: algo endémico, pero que a la vez trata de
aparecer como ajeno, impostado.
Más que un gobierno propiamente dicho, Fidel Castro estableció una forma
de mando, que en buena medida aún se mantiene en pie en el país, donde
logró aunar una apariencia protofacista en lo ideológico; consignas,
grandes concentraciones, marchas y discursos, con una administración
nacional ―casi doméstica―, más cercana a un estilo mafioso, gansteril,
donde el reparto de cuotas de poder a determinadas familias quedaba
siempre supeditado a la voluntad del jefe, que era a la vez padrino y
líder; dispensador de prebendas y castigos. Así, durante su mandato, el
destape de un corrupto era más bien una pérdida de la gracia otorgada
por el jefe ("cayó en desgracia") que el resultado de una verdadera
operación de rastreo, denuncia y castigo de lo mal hecho.
Al parecer Raúl Castro ha modificado esta ecuación, y ha hecho de
perseguir diversos tipos de corrupción una prioridad de su Gobierno.
Pero más allá de la consideración ―que no debe pasarse por alto― de que
estas investigaciones son en primer lugar una fórmula para sacar del
camino a los partidarios de su hermano mayor, queda la interrogante de
si el sistema administrativo que se quiere mantener en Cuba es capaz de
existir sin la corrupción; si ese mecanismo de desvío de recursos,
latrocinio y desorden no es también una fuente de estabilidad para el
Gobierno.
Lo que resulta muy difícil, casi imposible, es eliminar toda esa
corrupción sin dar al mismo tiempo formas alternativas de obtención de
recursos, ingresos e incluso de enriquecimiento.
Ya los ministros no pueden utilizar a los microbrigadistas para arreglar
o ampliar sus viviendas, sencillamente porque las microbrigadas han
desaparecido. Ello no le impide a cualquiera que tiene un puesto más o
menos importante en Cuba el buscar alguna forma de obtener beneficios de
forma fraudulenta. Le va la vida ―o al menos la vida fuera de la cárcel―
cuando lo hace. También pierde una vida ―mejor, más privilegiada― cuando
no lo hace.

Source: De la construcción y la corrupción - Artículos - Cultura - Cuba
Encuentro -
http://www.cubaencuentro.com/cultura/articulos/de-la-construccion-y-la-corrupcion-326370

Thursday, August 18, 2016

Si esto no se llama injusticia, que otro le ponga nombre'

'Si esto no se llama injusticia, que otro le ponga nombre'
MANUEL ALEJANDRO LEÓN VELÁZQUEZ | Guantánamo | 18 de Agosto de 2016 -
05:00 CEST.

Teresa Miranda Céspedes, de 53 años de edad y residente en Mártires del
Corintia, Guaro, en el municipio Mayarí de la provincia Holguín es una
víctima del incumplimiento por parte del Estado de la entrega de
subsidios para la reparación de viviendas destruidas por el paso de
ciclones.

Desde hace alrededor de 30 años y hasta el paso del huracán Sandy por el
oriente del país, Teresa vivía en una casita pequeña y de madera con
piso de cemento pulido, que quedó devastada luego de que le cayera un
árbol encima.

Ella explica que desde ese entonces ha acudido en varias ocasiones a las
distintas instituciones municipales de Vivienda, pero no encuentra
solución a su problema.

"Los funcionarios de Vivienda que atienden estos casos prometieron que
iban a facilitarme materiales de construcción por medio de una
bonificación, o sea, un precio bajo. Para ello tuve que solicitar los
servicios de un arquitecto para que me hiciera el plano de la vivienda a
construir, servicio que pagué para nada", refiere desconsolada esta
campesina.

Luego de un largo tiempo de espera, en 2014 la funcionaria que atiende
su zona la contactó y las noticias no fueron para nada alentadoras.

"Me dijo que no podían facilitarme una bonificación, pues el Gobierno no
tenía dinero para eso, pero que aún podía solicitar un subsidio. Me
hicieron un expediente con número —348-2014—, y me dijeron que los
derrumbes totales tendrían prioridad", recuerda Teresa.

Este año, luego de tanto esperar, acudió varias veces a la oficina antes
mencionada, donde la atendió otra funcionaria, que le orientó que debía
llevar la propiedad de la casa. Y, sin embargo, al hacerlo la respuesta
la dejó desconcertada.

"La funcionaria que me atendió esta vez me dijo que con esa propiedad no
procede un subsidio, pues se trata de una vivienda incondicionada. Según
ella, se trataba de la Ley 77 de 2013. Aquello me molestó tanto que no
tuve más remedio que decirle que esa nueva ley es para quitarse un poco
de gente de encima, gente que al igual que yo, tiene este problema con
la vivienda".

Un caso más y muchos más casos

Vecina de Teresa, Virgen Batista López, de 58 años de edad y que vive
con una niña de 11 años y un hijo con retraso mental, se encuentra en
situación similar.

"Cuando pasó el huracán Ike, en septiembre de 2008, mi casa era de
madera y un techo de guano que desapareció con la ventolera, por lo que
la gente de Vivienda me ofrecieron nueve tejas de zinc luego de que me
presentara con la propiedad de la casa. Cuando pasó Sandy, la casa fue
destruida totalmente y me orientaron que buscara la propiedad de la
casa. Y cuando me personé en la oficina de Vivienda, donde supuestamente
debería estar archivado mi título de propiedad desde el fenómeno
anterior, no aparecía. Solo había un portafolio vacío".

Se presentó entoncs ante la Fiscalía General de la República (FGR) para
establecer una demanda contra la entidad antes mencionada, pero la
solución ha sido peor.

"Me dijeron en la oficina de Vivienda que debo pagar la casa que se
derrumbó totalmente para que den el título de propiedad. En mi última
visita a Fiscalía quedaron en que seré citada nuevamente junto con el
director de Vivienda y me dijeron además: 'Tú sabes que eso demora'".

"Esa expresión casi me hace llorar de tanta rabia", agrega Virgen. "Lo
que quedó de mi casa se encuentra en peligro de derrumbe. La realidad es
ya no tengo muchas esperanzas de que esto se solucione".

Sobre la posible existencia o no, de otros casos como el suyo en la
misma localidad donde reside, Teresa comenta: "Conozco varias personas
que están en una situación similar a la mía, y no solo desde que pasó
Sandy, sino que aún hay damnificados del ciclón anterior a ese y que aún
no han recibido ayuda para su problema".

"Desafortunadamente, ellos han decidido callarse y dejar que todo se
quede en silencio porque tienen miedo", añade. "Lo que sí tengo claro es
que todo el mundo sabe de la corrupción que hay con todo ese asunto de
la vivienda y los materiales y, entre los horrores que se escuchan,
existen comentarios de que gente que trabaja en el Gobierno ha estado
vendiendo en la calle materiales de construcción".

Son precisamente esos funcionarios los encargados de dar la última
palabra a la hora de aprobar los subsidios.

"Si esto no se llama injusticia, que otro le ponga nombre", sentencia
resentida esta campesina del oriente cubano.

Source: 'Si esto no se llama injusticia, que otro le ponga nombre' |
Diario de Cuba - http://www.diariodecuba.com/cuba/1471381487_24647.html

Monday, August 15, 2016

La Habana y el edificio más alto del mundo

La Habana y el edificio más alto del mundo
¿Una broma publicitaria o un real intento de emular con Nueva York?
Jorge Dávila Miguel, Miami | 15/08/2016 9:46 am

Ahora que las compañías americanas administran cada vez más hoteles en
Cuba, con la esperanza de que los turistas se sientan más a gusto —algo
muy razonable y tecnocrático— y además existen planes para erigir nuevos
y grandes edificios, tropiezo con una nota publicada en la Revista
Bohemia en el año 1913. En ella se anunciaba un grandioso proyecto:
levantar en La Habana, "El edificio más alto del mundo".
La promotora era la Compañía de Construcciones y Fomento. El rascacielos
tendría cien metros de altura, mil novecientas habitaciones todas con
lavabo, agua corriente, luz eléctrica y por supuesto teléfonos "para
llamar a los sirvientes". Aquella inmensa obra se alzaría sobre el
antiguo Campo de Marte, actual Parque de la Fraternidad, donde se
encuentra la Fuente de la India, junto al Capitolio.
El Palacio, como le llamaron con orgullo, tendría 15 ascensores. Al lado
de cada uno de ellos habría buzones con servicios neumáticos de correos
para servir a todos los vecinos. Y el sistema de ventilación sería de lo
más revolucionario. Había sido estudiado "con mucho cuidado" y
consistiría en lo siguiente: anchos corredores y ventanas de grandes
dimensiones. Respecto a la iluminación, Construcciones y Fomento se
proponía colocar "vidrios en forma de diamantes entre las oficinas
interiores y las exteriores", de manera que se obtuviera, "no solo
refracción de luz del exterior, sino también de arriba y desde los
costados".
La azotea estaría profusamente iluminada con bombillas, pero a la altura
de 30 metros, en el sexto piso, habría un amplio paseo alrededor del
inmueble, también alumbrado con la electricidad. Y en la azotea, ¡a cien
metros de altura!, iría un amplio parque de recreo, aunque no exclusivo
de los inquilinos sino totalmente público, para que "especialmente" los
niños pudiesen respirar "el aire puro que a tales alturas abunda".
Copio del original: "Tres pisos se destinarán a oficinas para los
señores letrados, habiendo en ellos, y común para todos, una completa
biblioteca, así como sala de espera para los clientes y cuartos
reservados para consultas privadas. Los notarios y los médicos, también
hallarían habitaciones especiales con todas las comodidades
imaginables..." Porque Construcciones y Fomento instalaría en los
corredores alfombras sanitarias "que matarían a todos los microbios que
cayeran sobre ella" como existían ya en el gran Teatro Childs "que acaba
de construirse en Washington, frente a la Tesorería Nacional".
Respecto a la limpieza, se llevaría a cabo por el revolucionario
"procedimiento del vacío", mediante tuberías distribuidas en todos los
departamentos del Palacio y a donde se conectarían aparatos especiales
que recogerán absolutamente todo el polvo que pudiera existir, y
seguidamente se aclaraba: "Este sistema se emplea en casi todos los
hoteles modernos, por ser el mejor y de una absoluta conveniencia
sanitaria". Era el año de 1913 en La Habana.
En la planta baja habrían agencias de transportes, oficinas de correos y
telégrafos, cables, teléfonos públicos, etc. Y algo muy importante:
Construcciones y Fomento ofrecería al Estado cubano el espacio necesario
para un observatorio meteorológico en el techo, construiría un gran
tanque de natación con agua del mar y pagaría por el agua necesaria para
establecer "baños de mar gratis para los pobres de la ciudad".
Todo un proyecto social capitalista.
El Palacio nunca se construyó. Quedaría como otro frustrado sueño
nacional. Este cronista no ha podido averiguar lo que pasó, si
Construcciones y Fomento era una empresa cubana o extranjera, si fue una
broma publicitaria o un real intento de emular con Nueva York. Aunque
desde 1890 ya existieran allí edificios con más de 100 metros de altura,
lo que en nada disminuye el arrojo del proyecto si tuvo un aliento real.
Qué tristeza la del promotor.
Que es la felicidad de la hermosa india, quien pudo seguir sentada en su
fuente, en el Parque de la Fraternidad, con sus senos perfectos al aire,
y potentes, su cornucopia de la abundancia repleta, la corona de plumas
y el escudo de La Habana protegido bajo su mano. Ella no es otra que la
mítica india Habana, esposa de Habaguanex, cacique de la zona cuando
llegó Colón. Y así sigue, contemplando desde su trono pacientemente a su
ciudad, los viandantes y de vez en cuando al Capitolio. La belleza,
¿siempre triunfa?

Source: La Habana y el edificio más alto del mundo - Artículos - Cuba -
Cuba Encuentro -
http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/la-habana-y-el-edificio-mas-alto-del-mundo-326295